Los estadounidenses consumen una gran cantidad de bagre, o pez gato. En 2021, las piscifactorías en EE UU produjeron 307 millones de libras (139 millones de kilos) de pescado. "Por libra (0,45 kg), entre el 60% y el 70% de la producción de acuicultura estadounidense es pez bagre", asegura Rex Dunham, que trabaja en la mejora genética del bagre -o pez gato- en la Universidad de Aubu , Alabama (EE UU).
nSin embargo, la cría de bagres es un importante caldo de cultivo para las infecciones. Según Dunham, desde que los peces nacen hasta que son capturados, alrededor del 40% de la cantidad mundial muere a causa de diversas enfermedades
n¿La nueva modificación genética podría ayudar?
nLa investigación de Dunham reveló que el gen del caimán podría ser una posible solución, pues codifica una proteína llamada catelicidina. Esta proteína es antimicrobiana, según afirma Dunham. Además, se cree que ayuda a proteger a los caimanes de desarrollar infecciones en las heridas sufridas durante sus agresivas peleas. Por ello, Dunham pensó que los animales con el gen insertado en su genoma podrían ser más resistentes a las enfermedades.
nDunham y sus colegas querían dar un paso más y asegurarse de que estos peces transgénicos no pudieran reproducirse. Pues los animales genéticamente modificados tienen el potencial de causar estragos en la naturaleza si escapan de las piscifactorías, superando a sus congéneres salvajes por la comida y el hábitat.
nSupervivientes transgénicos
nDunham, Baofeng Su (también de la Universidad de Aubu ) y sus colegas utilizaron CRISPR, la herramienta de edición de genes, para introducir el gen de caimán de la catelicidina en la parte del genoma que codifica una hormona reproductiva importante. "Así tratamos de matar dos pájaros de un tiro", señala Dunham. Ya que, sin esa hormona, los peces no pueden engendrar.
nDe hecho, los peces modificados parecen más resistentes a las infecciones. Cuando los investigadores metieron en su agua dos tipos de bacterias que causan enfermedades, descubrieron que los peces modificados genéticamente tenían más probabilidades de sobrevivir que los peces no transgénicos. Dependiendo de la infección, "la tasa de supervivencia de los peces modificados con catelicidina fue entre dos y cinco veces mayor", explica Dunham.
nLos peces transgénicos también son estériles y no pueden engendrar a menos que les inyecten hormonas reproductivas, según indican los investigadores, quienes publicaron sus hallazgos online en el preprint bioRxiv. Aunque el trabajo aún no ha sido revisado por otros colegas.
n"Cuando escuché por primera vez sobre el estudio, pensé: ‘¿Qué diablos? ¿Quién hubiera pensado hacer esto? ¿Y por qué lo harían?’”, recuerda Greg Lutz de la Universidad Estatal de Luisiana (EE UU), que ha investigado el papel de la genética en la acuicultura durante décadas. Sin embargo, Lutz opina que el trabajo es prometedor. La resistencia a las enfermedades puede tener un gran impacto en la cantidad de residuos generados por las piscifactorías, y reducirlos ha sido un objetivo de modificación genética en los animales de granja, resalta el investigador.
nConsidera que la cría de peces resistentes a las enfermedades requerirá menos recursos y producirá menos desperdicio. Aunque Lutz es positivo acerca de la investigación, no está convencido de que el pez bagre modificado con CRISPR represente el futuro de la acuicultura. El procedimiento de modificación genética utilizado por el equipo es complejo, y tendría que realizarse para cada tanda de desove de peces para el bagre híbrido que se emplea en la piscicultura. "Es demasiado complejo producir peces suficientes para tener una generación viable y genéticamente saludable", opina Lutz.
n¿Listos para comer?
nLos científicos de Aubu esperan que, con el tiempo, se apruebe la venta y consumo de este pez bagre transgénico. Pero el proceso puede ser muy largo.
nEn EE UU, solo un tipo de pez modificado genéticamente ha sido aprobado. El salmón AquAdvantage entró al mercado estadounidense en 2021, 26 años después de que AquaBounty, la compañía creadora del pescado, solicitara por primera vez la aprobación de la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE UU (FDA, por sus siglas en inglés). Este salmón tiene un gen adicional, tomado del genoma de otro tipo de salmón, que lo hace crecer mucho más de lo habitual.
nSupongamos que se aprueba al final la venta del nuevo pez bagre. ¿Alguien lo comería? Su y Dunham creen que sí. Según Su, después de cocinar el pescado, la proteína producida por el gen del caimán perderá su actividad biológica, por lo que es poco probable que tenga consecuencias para quien consuma ese pescado. Y apunta a que muchos ya comen ca e de caimán. "Me lo comería sin duda", indica Dunham.
nSin embargo, Lutz señala que puede que otras personas no se sientan cómodas con la idea de comer un pez bagre con gen de caimán. "Estoy seguro de que habrá personas que esperan que el bagre tenga una boca grande y larga con dientes puntiagudos para morder", concluye Lutz.
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