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NASA/JPL-CALTECH/PSI

Espacio

Mil años de tranquilidad: ningún asteroide peligroso a la vista

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Según un nuevo estudio, no es probable que ningún asteroide de más de un kilómetro de diámetro nos alcance en los próximos mil años. Pero los más pequeños sí podrían suponer un riesgo

  • por Jonathan O'callaghan | traducido por
  • 02 Junio, 2023

Puede relajarse durante un milenio. Esa es la conclusión de un nuevo estudio que rastrea cuántos asteroides de gran tamaño tienen posibilidades de chocar con la Tierra en los próximos 1.000 años. ¿La respuesta? Probablemente, ninguno.

"Es una buena noticia", afirma Óscar Fuentes-Muñoz, de la Universidad de Colorado en Boulder (EE UU), quien dirigió el estudio, que ha sido aceptado para su publicación en The Astronomical Journal. "Por lo que sabemos, no sucederá un impacto en los próximos 1.000 años".

Hace unos 66 millones de años, se cree que los dinosaurios desaparecieron, en parte, por el impacto de un asteroide de 10 kilómetros de ancho. Este acabó con la mayor parte de la vida terrestre en cuestión de horas, mientras llovían escombros en llamas. El impacto también cubrió nuestro planeta de polvo y hollín, bloqueando la luz del sol y provocando un invierno que duró décadas.

Afortunadamente, sabemos que estos impactos son poco frecuentes. La NASA ha calculado que un asteroide del tamaño de más de un kilómetro de diámetro que pueda acabar con la civilización solo sobrevolaría nuestro planeta una vez cada varios millones de años. La incógnita era que, hasta el momento, no habíamos podido descartarlo.

Sin embargo, Fuentes-Muñoz y sus colegas creen haberlo conseguido. El catálogo de la NASA de asteroides cercanos a la Tierra con un tamaño superior a un kilómetro está completo en un 95%, contiene casi 1.000 objetos conocidos. El seguimiento de las órbitas de estos asteroides permite a los astrónomos predecir sus trayectorias hasta dentro de un siglo, aproximadamente, teniendo en cuenta factores como la gravedad de Júpiter.

En este último estudio, los investigadores utilizaron una metodología diferente, modelando cuándo se esperaba que los asteroides se acercaran a la Tierra en su órbita, y calcularon esas estimaciones hasta los próximos 1.000 años.

"Se nos ocurrió un método menos intenso, desde el punto de vista computacional, para echar un vistazo a un intervalo de tiempo más largo", asegura Davide Farnocchia, del Centro de Estudios de Objetos Cercanos a la Tierra (CNEOS, por sus siglas en inglés) en el Laboratorio de Propulsión Reactiva (JPL) de la NASA en California, coautor del estudio. Al identificar "la fracción de la órbita que puede acercar el objeto a la Tierra", el equipo pudo configurar los riesgos de impacto mucho más lejos en el tiempo de lo que había sido posible hasta ahora con otros métodos.

De entre todos los asteroides monitorizados por el equipo, el que presentaba mayor riesgo de impacto era el denominado 1994 PC1. Ese asteroide pétreo de un kilómetro de ancho tenía un 0,00151% de probabilidades de pasar por la órbita de la Luna en los próximos 1.000 años. Aunque es pequeño, este riesgo es 10 veces superior al de cualquier otro asteroide.

"Todavía no es probable que vaya a colisionar. Sin embargo, será una muy buena oportunidad científica, porque será un asteroide enorme, que estará muy cerca de nosotros", explica Fuentes-Muñoz.

En parte, el estudio se inspiró en una petición del Congreso estadounidense, que en 1998 solicitó a la NASA que catalogara el 90% de los asteroides cercanos a la Tierra que tuvieran un tamaño superior a un kilómetro. "En general, los impactos de asteroides capaces de causar daños importantes en la Tierra son improbables", afirma Farnocchia. "Por si acaso, estamos haciendo nuestra debida diligencia".

Áine O'Brien,  científica planetaria de la Universidad de Glasgow que rastrea la llegada de meteoritos y no participó en el estudio,  afirma que es bueno ver simulaciones que predicen impactos de grandes asteroides más allá de los próximos 100 años. "Es positivo que ahora puedan ampliar ese periodo de tiempo".

Sin embargo, los asteroides más pequeños, que son más abundantes, siguen suponiendo un riesgo para la Tierra. Por ejemplo, en 2013 un meteorito de 20 metros de ancho explotó sobre Cheliábinsk (Rusia), hiriendo a más de 1.000 personas y destrozando varias ventanas, a pesar de su pequeño tamaño. "Los objetos más pequeños siguen causando muchos daños", afirma O'Brien.

Se están realizando varios esfuerzos para rastrear esos asteroides más pequeños. El catálogo de la NASA para los asteroides de más de 140 metros de diámetro, que podrían destruir una ciudad, está completo en un 40%, según informa Fuentes-Muñoz. "Depende de cuántos haya, lo cual es incierto. No estamos seguros. No obstante, hay esperanzas de que nuevos estudios del cielo nos den una tasa más completa". En 2024, el Observatorio Vera Rubín (Chile) iniciará un amplio estudio del sistema solar, que aportará importantes hallazgos.

Por el momento, parece que la civilización al completo puede estar tranquila. "En algún momento, algo se precipitará hacia aquí", afirma O'Brien. Aunque parece poco probable que eso suceda antes del año 3000.

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