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Biotecnología

China se enfrenta a otra crisis sanitaria: la viruela del mono

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Aunque la escala es muy diferente a la de Covid-19, el gobierno chino ya está repitiendo algunos de los errores de la pandemia anterior

  • por Zeyi Yang | traducido por
  • 02 Agosto, 2023

Trajes protectores, pruebas PCR, cuarentenas y rastreo de contactos. La semana pasada fue difícil no sentir un déjà vu cuando el Centro de Control y Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) de China publicó nuevas directrices sobre cómo contener un brote vírico.

Sin embargo, lo que estaba ocurriendo no era otra oleada de Covid-19. Más bien, el gobierno chino estaba abordando un problema de salud pública nuevo e importante: la viruela del mono. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), China está experimentando el aumento más rápido de todo el mundo en casos de viruela símica, también conocida como viruela del mono. El país debe actuar con rapidez para contener la propagación.

Mientras que América y Europa han contenido la mayor parte del brote de viruela del mono, que comenzó a mediados de 2022, Asia se ha convertido en el nuevo punto caliente de la enfermedad. Japón, Corea del Sur y Tailandia, que en 2022 registraron casos esporádicos e importados, en 2023 ya han notificado cifras sobre nuevos casos semanales que han alcanzado los dos dígitos, esto significa que el virus se ha extendido entre la población nacional. Según los últimos datos comunicados a la OMS, China ha superado a todos los países del mundo con 315 casos confirmados solo en el último trimestre. Aunque la notificación irregular de casos desde Pekín significa que, en este momento, es imposible conocer la verdadera magnitud de la enfermedad. 

La viruela del mono es menos contagiosa que el coronavirus. Aunque más de 88.000 personas han contraído la enfermedad desde 2022, y esta puede ser dolorosa e incluso debilitante. Más de 150 personas han muerto. Algunos países han tenido más éxito que otros al contener los brotes nacionales de viruela símica y gran parte de este éxito se debe a medidas proactivas, como las campañas de vacunación.

No obstante, el gobierno chino apenas ha empezado a tomar medidas.

"Comparada con la del Covid-19... la respuesta [china] es, sin duda, muy distinta", afirma Yanzhong Huang, investigador principal de Salud Mundial en el Consejo de Relaciones Exteriores. "Aunque es menos probable que [la viruela del mono] se convierta en un gran brote en el país, la actitud Pollyanna [demasiado optimista] puede fomentar la propagación de la enfermedad entre la población de riesgo, a menos que emprendan una campaña más activa contra la enfermedad".

¿Cómo se propaga ahora?

En mayo de 2023, la OMS declaró que la viruela del mono ya no era una emergencia para la salud pública de importancia internacional (PHEIC, por sus siglas en inglés) porque los casos habían disminuido significativamente en los países que habían sufrido grandes brotes en 2022, principalmente en América y Europa. La viruela del mono ha sido endémica en África Occidental y Central durante décadas, y sigue siéndolo.

"En comparación con la situación de 2022, estamos en un lugar diferente", afirma Krutika Kuppalli, médico especialista en Enfermedades Infecciosas y presidente del Comité de Salud Global de la Sociedad de Enfermedades Infecciosas de América (IDSA, por sus siglas en inglés). "Tenemos menos casos, pero estamos viendo brotes esporádicos en distintas partes del mundo".

De hecho, cuando la OMS anuló la declaración PHEIC, muchos países asiáticos ya empezaban a registrar un repunte. En marzo, Japón fue el primer país asiático en notificar un aumento significativo de los casos de viruela símica. En mayo, un informe elaborado por investigadores nacionales advirtió que la enfermedad podría extenderse por Asia, debido a la conexión entre Japón y otros países asiáticos, y a la baja tasa de vacunación contra la viruela del mono en la región. Según los investigadores, si el brote crece como lo hizo en Occidente, podrían esperarse más de 10.000 casos solo en Japón antes de que se logre contener la viruela símica.

No está tan claro qué ocurre en China. Según los datos recogidos por la OMS, China notificó 315 nuevos casos de viruela símica entre mayo y julio. Un recuento de casos tan elevado sugiere que no todos ellos estuvieron relacionados con viajes.

En otra situación que recuerda a su respuesta al Covid-19, China no es tan comunicativa como otros países con sus datos sobre la enfermedad; ya que no publica informes semanales de nuevos casos. En su lugar, ha publicado un único informe del número de casos de viruela símica registrados en junio: 106. El gobierno chino no publicó los datos de mayo, y aún no ha publicado ningún dato sobre los casos de julio.

Sin embargo, la OMS agrupa los recuentos de casos de Taiwán, que tiene su propio gobierno y CDC, y Hong Kong bajo nombre de China. No hay forma de que el público pueda separar los datos. Así, la cifra de 315 incluye 106 casos que Pekín asegura haber identificado en julio, además del número de infecciones en Taiwán y Hong Kong en mayo, junio y julio.

Todo ello oscurece aún más el verdadero número de víctimas de viruela del mono en China, cuando es fundamental estar informado lo antes posible durante un brote de enfermedad infecciosa.

El nombre chino de la viruela del mono -猴痘, o houdou- también se ha utilizado como insulto contra los homosexuales.

"También necesitamos conocer mejor a las personas infectadas", explica Kuppalli, "por ejemplo: la demografía, el cuadro clínico, su estado inmunitario y cómo han acudido a los servicios sanitarios. Ese tipo de información es importante".

Una respuesta confusa que pone en la diana a las comunidades LGBTQ+

La opacidad sobre cómo se ha propagado la enfermedad alimentó el pánico entre algunos ciudadanos. La noticia sobre la aparición de casos de viruela símica en China lleva circulando unas semanas. Sin embargo, el CDC y el Ministerio de Sanidad de China publicaron conjuntamente una nueva guía sobre cómo prevenir su propagación el 26 de julio, e incluso este gesto dejó preguntas sin respuesta.

La directiva pedía que todos los pacientes con viruela del mono confirmado fueran trasladados a un centro médico para su cuarentena, a menos que solo presentaran síntomas leves. También se pidió que se rastrearan los contactos de cada paciente de las últimas tres semanas y que sus contactos más cercanos se sometieran a una autocuarentena de tres semanas. También se recomendó a las autoridades locales que controlaran el grado de viruela símica en las aguas residuales de determinadas zonas.

El seguimiento del brote en China se dificulta, al igual que en Occidente, debido a que se propaga sobre todo entre comunidades de hombres que mantienen relaciones sexuales con hombres (por las siglas HSH), según se ha observado. Igual que ocurrió en EE UU y Europa, esa asociación se malinterpreta sistemáticamente en China para sugerir que la viruela del mono solo es una ETS transmitida por hombres homosexuales a través relaciones sexuales. Esta conexión es especialmente peligrosa, ya que la comunidad LGBTQ+ de China está cada vez más en el punto de mira.

Muchos usuarios de redes sociales que han visto a hombres con lesiones cutáneas han publicado sus fotos para preguntar si se trata de un síntoma de viruela símica. Y el nombre chino de la viruela del mono -猴痘, o houdou- también se ha utilizado como insulto contra los hombres homosexuales.

Para detener la propagación del viruela del mono, los responsables de salud pública deben encontrar un delicado equilibrio entre desestigmatizar la enfermedad disipando la idea de que solo afecta a los hombres homosexuales. Y dar prioridad también a las comunidades más vulnerables a ella.

"Trabajar con los pacientes afectados, tener un lenguaje y una comunicación no estigmatizantes, ha sido eficaz para ayudar a frenar el brote" en Occidente, asegura Kuppalli.

Hasta ahora, algunas comunidades LGBTQ+ locales de China se han sentido solas.

M. trabaja para una organización que defiende los derechos de los homosexuales en Guangzhou y ha pedido a MIT Technology Review que se le identificara solo por su nombre de pila, dada la sensibilidad de su trabajo. Este voluntario señala que los CDC recomendaron la vigilancia de las aguas residuales, en especial, cerca de los lugares que frecuentan las comunidades HSH, incluidos bares, clubes y saunas. Además, afirma que esto ha generado controversia en la comunidad LGBTQ+ china, y algunos activistas consideran que esto les coloca una diana en la espalda.

"Llevará mucho tiempo. Algunos amigos ya han viajado a Hong Kong o Macao para vacunarse contra la viruela del mono"

Suihou, otro activista LGBTQ+ que trabaja en la provincia central de Hubei y pidió ser identificado con un seudónimo, cuenta que se presupone que la información de rastreo de contactos es confidencial. Sin embargo, Suihou ha visto un ejemplo donde la información privada de un paciente de viruela del mono, incluido su número de teléfono, el documento nacional de identidad, la dirección de residencia y el estado serológico, se filtró y difundió en redes sociales.

Activistas como M. y Suihou están haciendo su propio trabajo para movilizar una respuesta contra la enfermedad. Para difundir información sobre la prevención del viruela del mono, M. ha enviado mensajes de texto a unas 700 personas y ha organizado conferencias presenciales que han llegado a más de 900 personas.

Mientras Suihou ha trabajado con un paciente de viruela del mono, ayudándole durante las pruebas y el tratamiento. Pues asegura que no todos los trabajadores médicos con los que se han encontrado han recibido formación sobre la sensibilidad que debe tenerse en estos casos. Durante el proceso de rastreo de contactos, el médico le dijo a este paciente que la viruela símica es un problema para "la gente como tú".

Suihou advierte que algunas personas podrían no pedir ayuda médica, sobre todo, dada la falta de apoyo estatal para la cuarentena obligatoria y el rastreo de contactos.

"Por los casos individuales que he conocido, a quienes tienen un caso confirmado se les pide que vayan a un centro de cuarentena", cuenta Suihou. Pero el gobierno no ha previsto un presupuesto para cubrir la cuarentena, como hizo con el Covid-19. Por tanto, los pacientes no tienen más remedio que pagar la estancia en el hospital y todas las pruebas médicas. Muchas personas marginadas, que también son más vulnerables en un brote de enfermedad infecciosa, no pueden permitírselo.

"Debido a la ralentización de la economía [china], los gobiernos locales no tienen la capacidad física o incluso la voluntad de invertir más en salud pública", explica Huang. Ni siquiera la OMS dispone de fondos destinados a la prevención de la viruela del mono, ya que ha utilizado su fondo de emergencia para sufragar trabajos relacionados con ella.

Gran parte de la carga financiera recaerá, de nuevo, en el activismo voluntario y local. M. cuenta que su organización está utilizando fondos destinados a la prevención del VIH para realizar labores de difusión de viruela del mono.

Todo ello podría desincentivar aún más a las personas infectadas a la hora de solicitar pruebas médicas y tratamiento. A su vez, esto dificultaría aún más el seguimiento de la propagación comunitaria de viruela del mono y podría socavar los esfuerzos de prevención realizados hasta ahora.

Falta de vacunas disponibles

Igual que el caso de Covid-19, la vacunación es una de las mejores formas de controlar la viruela símica. En la actualidad, se utilizan tres vacunas de prevención en todo el mundo: ACAM2000, MVA-BN (también conocida como JYNNEOS en EE UU) y Lc16m8. Todas ellas se diseñaron en origen para la protección contra la viruela, pero se ha demostrado su eficacia contra la viruela símica.

EE UU ha administrado más de 1,2 millones de vacunas JYNNEOS y ACAM2000. En Asia, Corea del Sur importó 10.000 inyecciones de JYNNEOS en 2022 y tiene previsto adquirir otras 20.000 este año. Mientras Taiwán, a pesar de su pequeño tamaño, ha adquirido y administrado más de 72.000 inyecciones de JYNNEOS hasta la fecha. Por su parte, Japón ha confiado en una empresa nacional para producir su propia Lc16m8, y también ha donado varias dosis de la vacuna a países como Colombia.

Sin embargo, ninguna de estas vacunas ha sido aprobada para su uso en China. La situación se asemeja a cuando el país se negó a importar vacunas contra el Covid-19 por ARNm y, en cambio, confió en algunas vacunas de producción nacional que demostraron ser menos eficaces. No obstante, en la actualidad, China no produce ninguna vacuna contra la viruela símica. Ya que la producción se interrumpió tras la erradicación mundial de la viruela en 1980.

Bavarian Nordic, la empresa danesa que produce la vacuna JYNNEOS, ha declarado a MIT Technology Review que no puede revelar información sobre sus clientes a menos que se lo solicite el gobierno. Tampoco puede confirmar si China ha adquirido alguna vacuna JYNNEOS, pero reconoce que la empresa no está en proceso de solicitar el registro de la vacuna en China.

La OMS también cuenta con un mecanismo de distribución que permite a los Estados miembros recibir vacunas en caso de necesidad. Pero no está claro si China ha solicitado vacunas contra la viruela del mono. La organización no respondió a una pregunta sobre si hay planes para enviar vacunas a China.

Las nuevas directrices de los CDC chinos sobre la viruela del mono no mencionan ninguna vacuna como parte de su respuesta al brote. "Es improbable que China se centre en la adquisición de vacunas en este momento, ya que no hay precedentes ni aprobación de emergencia de las vacunas. Parece que se centrará en la vigilancia, el seguimiento, la cuarentena, el rastreo de contactos, etc.", afirma Zoe Leung, asociada principal de Bridge Consulting, una consultora de comunicación con sede en Pekín que está especializada en salud pública.

Puede que no sea así para siempre. Sinopharm, una empresa farmacéutica china, anunció en noviembre de 2022 que había desarrollado la primera vacuna de ARNm contra la viruela símica del mundo, y ha resultado eficaz en estudios preclínicos. El 13 de julio, Sinopharm solicitó oficialmente la aprobación de un ensayo clínico para una "vacuna contra la viruela del mono con replicación defectuosa", aunque no está claro si se trata de los mismos productos. Sinopharm no respondió a preguntas sobre el desarrollo de la vacuna contra la viruela del mono.

"Hay investigaciones nacionales [sobre una vacuna contra la viruela del mono], pero no sabemos cuándo podrá estar disponible comercialmente. Tardará mucho tiempo", dice M., el activista de Guangzhou. "Algunos amigos ya han viajado a Hong Kong o Macao para vacunarse contra la viruela del mono".

Para que la población se vacune fuera de la China continental, a menudo, hay que pagar un alto coste: esperar mucho tiempo y sortear capas de burocracia. De nuevo, es similar a las tendencias observadas al inicio de la pandemia, cuando aquellos ciudadanos chinos con medios viajaban a Hong Kong para vacunarse contra el coronavirus ARNm.

"No significa que [Pekín] no esté interesado en las vacunas", concluye Huang, "pero existe ese nacionalismo tecnológico que les disuadió de aprobar el uso de vacunas extranjeras". Y eso, advierte, " contribuyó al rápido aumento de la mortalidad relacionada con el Covid-19". 

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