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Cambio Climático

La COP28 del clima de Dubai, punto de inflexión para las empresas de gas y petróleo

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Las reuniones de la COP28 celebradas esta semana en Dubai muestran cómo las empresas de combustibles fósiles pueden contribuir al progreso climático, y qué ocurrirá si no lo hacen

  • por Casey Crownhart | traducido por
  • 30 Noviembre, 2023

Emiratos Árabes Unidos (EAU, por sus siglas) es uno de los mayores productores de petróleo del mundo. Además, es la sede de COP28, la cumbre climática de la ONU que comienza esta semana en Dubai.

Es una elección polémica, sin duda, pero lo cierto es que las empresas petroleras y gasísticas tienen un enorme potencial para hacer frente al cambio climático, tanto al adecentar sus operaciones como invertir su riqueza en nuevas tecnologías y aportar su experiencia a campos en expansión. Por supuesto, el problema es que estas empresas también tienen tanto el poder de frenar los avances en la reducción de emisiones como un gran interés propio en mantener el statu quo.

La industria del petróleo y el gas da empleo a casi 12 millones de trabajadores en todo el mundo y genera 3,5 billones de dólares (3,2 billones de euros) de ingresos cada año. Es una parte masiva de la economía mundial, así como una fuente masiva de emisiones de gases de efecto invernadero, que se generan al quemar combustibles fósiles.

Si el mundo quiere alcanzar cero emisiones netas de gases de efecto invernadero, en 2050 la demanda de petróleo y gas podría caer un 75% por debajo de los niveles actuales, según las proyecciones de un nuevo informe de la Agencia Internacional de la Energía (IEA, por sus siglas en inglés).

Es decir, si quieren formar parte de un futuro con cero emisiones netas, algo tendrá que cambiar para las petroleras, y debe hacerlo pronto. "El sector del petróleo y el gas se enfrenta a la hora de la verdad en la COP28 de Dubai", declaró Fatih Birol, director ejecutivo de la IEA, en un comunicado de prensa. "Los productores de petróleo y gas de todo el mundo tienen que tomar decisiones profundas sobre cuál será su posición futura en el sector energético mundial".

Limpia lo que ensucies

¿Cuál es la forma de que las empresas formen parte de la solución? Invertir en la limpieza de sus propias operaciones.

Existe una profunda necesidad de reducir el uso de combustibles fósiles a largo plazo. Sin embargo, por ahora estamos atascados en el uso de algunos de estos combustibles.

Incluso en un escenario donde el mundo alcance las cero emisiones netas en 2050 y los nuevos proyectos sean limitados, se necesitará algo de petróleo y gas para abastecer de combustible a sectores más difíciles de limpiar, como la industria pesada. La buena noticia es que hay formas de conseguir que los combustibles fósiles que utilizamos sean más limpios.

El sector energético en su conjunto es responsable de aproximadamente tres cuartas partes de las emisiones mundiales. La extracción, transformación y transporte de combustibles fósiles representa alrededor del 15% de esa cifra, pero podría ser menor. Según el informe de la IEA, las empresas pueden emplear las tecnologías existentes para limpiar las fugas de metano, utilizar más electricidad para alimentar las instalaciones y añadir tecnologías de captura de carbono a las centrales eléctricas para ayudar a reducir sus emisiones.

Para que quede constancia, eliminar algo de CO2 puede ser esencial para alcanzar los objetivos climáticos, seguir como hasta ahora y limitarse a succionar CO2 de la atmósfera no es una solución viable. La electricidad necesaria sería superior a toda la demanda mundial en la actualidad. Así que tómense con cautela las promesas de eliminación de CO2.

Para estar en la senda de las cero emisiones netas, la industria del petróleo y el gas tendrá que reducir las emisiones de la producción y el procesamiento en un 60% para 2030. Es un gran salto que costará unos 600.000 millones de dólares (547.000 millones de euros) de aquí a finales de esta década.

Sin embargo, no bastará con reducir las emisiones de la producción para llegar al objetivo de cero. Por tanto, las empresas también tendrán que encontrar formas de pivotar e invertir dinero y experiencia en nuevas tecnologías, mientras reducen la producción de combustibles fósiles.

Alcanzar los objetivos climáticos internacionales fijados en las conversaciones de la ONU en París en 2015 supondrá un descenso significativo de la demanda de petróleo y gas. Esto significa que será necesario recortar la inversión en nuevos proyectos e incluso cerrar algunos de los ya existentes. Si las compañías de petróleo y gas quieren formar parte de la transición energética, o incluso seguir existiendo dentro de unas décadas, tienen que replantearse su enfoque y empezar a invertir en nuevas tecnologías.

En la actualidad, las empresas petroleras y de gas son responsables de solo el 1% de la inversión en energías limpias, y la mayoría procede de cuatro empresas. Sin embargo, la industria podría ser un actor masivo en campos en expansión como la energía geotérmica, la eólica marina y el hidrógeno de bajas emisiones.

Algunos de estos campos tienen un importante potencial de solapamiento con el petróleo y el gas. Por ejemplo, la tecnología desarrollada para la extracción de petróleo y gas podría ser crucial en los proyectos geotérmicos de nueva generación, como demuestran start-ups como Fervo Energy que emplean técnicas similares a las utilizadas en la industria del petróleo y el gas.

Mayores apuestas

No obstante, hay una gran diferencia entre hablar y actuar cuando se trata de reducir las emisiones de los combustibles fósiles. Por ejemplo, en algunas entrevistas recientes, el sultán Ahmed Al-Jaber, presidente de la COP28, se ha mostrado pragmático y realista sobre la situación del cambio climático y el papel de los combustibles fósiles.

"La reducción progresiva de los combustibles fósiles es inevitable, y esencial", declaró a un periodista de Time en una entrevista publicada a principios de noviembre. Parece alguien a favor del cambio, ¿verdad?

Sin embargo, la empresa que Al-Jaber dirige planea una enorme expansión, por valor de 150.000 millones de dólares (137.000 millones de euros) en los próximos años. Una parte se destinará a las energías renovables, pero la empresa también está ampliando su capacidad de producción de crudo.

Según un nuevo informe de la BBC y el Centre for Climate Reporting, los EAU planeaban utilizar las negociaciones de 2023 sobre el clima para cerrar acuerdos petroleros. Los documentos muestran los temas de debate que se utilizarán en las reuniones con más de una docena de países y que sugieren planes para desarrollar nuevos proyectos de combustibles fósiles. En un documento se sugiere que la compañía petrolera nacional de los EAU y China pretenden evaluar de manera conjunta las oportunidades de productos de gas natural licuado en países como Mozambique y Australia.

Esa revelación es la razón por la que una mirada crítica sigue siendo necesaria cuando se trata de las promesas de las empresas de combustibles fósiles en torno al cambio climático. Sí, es cierto que las empresas de petróleo y gas tienen potencial para ser parte de la solución. Y probablemente será crucial que los petroestados y la industria participen en las conversaciones sobre el clima mientras perseguimos unos objetivos que parecen cada vez más ambiciosos en un mundo que se está calentando poco a poco.

Sin embargo, al mismo tiempo, no hay garantías de que todo el mundo esté de acuerdo en trabajar hacia un escenario en el que podamos evitar los peores peligros del cambio climático.

Durante las próximas semanas, a medida que se desarrollen las conversaciones en Dubai, estaremos atentos a más indicios sobre los planes de los EAU para la expansión de los combustibles fósiles. Además, esperaremos a ver cómo se desarrollan las negociaciones en torno a la financiación para ayudar a las naciones más pobres a lidiar con los cada vez peores efectos del cambio climático.

 

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