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Business Impact: ¿Ahorrarán combustible los coches automatizados?

Los conductores que quieran utilizar menos combustible deberían considerar no conducir en absoluto, y permitir que el coche se haga cargo.

  • por Kevin Bullis | traducido por Francisco Reyes (Opinno)
  • 24 Abril, 2012

La tecnología de la información (TI) está transformando los coches más rápido de lo que nadie esperaba, y es capaz de hacer algo más que permitir que los conductores actualicen sus estados en Facebook. También les podría hacer ahorrar una gran cantidad de combustible.

Hoy día, el diseño y el control de motores y vehículos híbridos con un menor consumo de combustible depende del uso de ordenadores. Sin embargo, el potencial de la TI para ahorrar combustible va más allá de la mejora de la economía de consumo de un vehículo. Podría ahorrar combustible mediante la reducción progresiva (y eliminación en última instancia) de la necesidad de tener conductores.

Los conductores provocan todo tipo de problemas. Pisan el freno demasiadas veces y aceleran demasiado rápido. Eso puede hacer que desperdicien un tercio de la gasolina en un trayecto típico.

La mala conducción también crea atascos. En EE.UU. los conductores malgastan dos mil millones de galones de combustible al año (unos 7500 millones de litros) en embotellamientos, según un estudio realizado por el Instituto de Transporte de Texas. Basta pensar en la gasolina quemada en aquel atasco de tráfico de 2010 en China, que duró casi dos semanas.

Hasta hace poco, la idea de prescindir de los conductores ha parecido una posibilidad lejana. Los ingenieros en Detroit imaginaron un sistema complejo, en el que todos los vehículos en carretera estarían controlados por un ordenador central. La infraestructura necesaria sería muy costosa. Y el sistema no funcionará hasta que todos los vehículos en la carretera estuvieran equipados con la tecnología necesaria, afirma Lawrence Burns, jefe retirado de investigación y desarrollo en General Motors.

Sin embargo ahora, asegura Burns, las tecnologías desarrolladas inicialmente por varias empresas están haciendo "que el mundo se ponga mucho más rápido manos a la obra". Los procesadores cada vez son más rápidos y los sensores cada vez más baratos. Además, muchos fabricantes ofrecen hoy día coches equipados con sistema de regulación automática de distancias, que utiliza radares para detectar vehículos en el carril delantero y cambiar la velocidad del coche para evitar accidentes. Por otro lado, los Prius automatizados experimentales de Google demostraron que los coches pueden autoconducirse por completo en vías públicas rodeados por vehículos convencionales. En 2013, BMW comenzará a vender una versión de producción de su vehículo conceptual i3, que podrá autoconducirse a velocidades de hasta 25 millas (40 kilómetros) por hora.

Las simulaciones sugieren que sería suficiente instalar la tecnología en un pequeño número de coches para lograr un impacto significativo. Si entre el 1 y el 5 por ciento de los automóviles es capaz de enviar datos en tiempo real acerca de su velocidad a un sistema central, los atascos se pueden anticipar dentro de un rango de cinco minutos, y aquellos vehículos equipados con sistemas GPS pueden recibir rutas alternativas para evitarlos.

El sistema de regulación automática de distancias también podría evitar que muchos atascos de tráfico se lleguen a formar. Los conductores tienden a cambiar de velocidad en las cuestas o cuando se acercan a un túnel, lo que puede provocar que el tráfico se acumule. También suelen frenan demasiado en respuesta a los vehículos que van delante de ellos. Basta que unos cuantos conductores en un carril hagan esto para que el tráfico llegue a detenerse. Los coches con sistema de regulación automática de distancias  mantienen una velocidad constante en las cuestas y frenan de manera más gradual si los coches reducen su velocidad.

Werner Huber, director de desarrollo de sistemas de asistencia al conductor en BMW, estima que si uno de cada cinco coches tuviera este sistema, el tráfico se suavizaría porque se interrumpiría la reacción en cadena que hace que se llegue a un punto muerto. Si todos los coches lo tuvieran, podría aumentar la capacidad de las carreteras en un 20 por ciento y disminuir el consumo de combustible en un 83 por ciento en zonas congestionadas, según un estudio realizado por investigadores en Japón.

El impacto total de la automatización del vehículo en el consumo de combustible es difícil de predecir. Al aliviarse la congestión del tráfico, más gente podría decidir viajar en coche, o vivir más lejos del trabajo, asegura Tim Lomax, ingeniero de investigación en el Instituto de Transporte de Texas.

En última instancia, los fabricantes de automóviles podrían descubrir que la tecnología es la única manera de hacer que la conducción siga siendo satisfactoria. En el reciente Congreso Mundial de Telefonía Móvil celebrado en Barcelona ​​(España), Bill Ford, presidente de Ford, advirtió de una inminente catástrofe, a media que las ciudades acaben estando más congestionadas. Ford afirmó que la automatización de los vehículos será clave para que los coches sigan en movimiento, ya que hay quienes vaticinan que el número de automóviles en carretera aumentará de mil a cuatro millones. "Cuando hacemos los cálculos, y cuando nos fijamos en la población mundial de vehículos, existe un motivo de preocupación real si no hacemos nada. Se plantea la posibilidad de un estancamiento global. Una interminable embotellamiento que haga perder tiempo, energía y recursos".

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