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Negocios

La tecnología que importa: un mensaje más allá de EmTech

EmTech Spain ha traído a España un mensaje optimista: tenemos las herramientas y a las personas necesarias para afrontar los desafíos que se nos presentan, y la ciencia y la tecnología nos brindan esta oportunidad. El siguiente paso ahora es que quienes toman las decisiones sepan aprovecharla.

  • por Esther Paniagua | traducido por
  • 27 Noviembre, 2012

Ver el vaso medio lleno estos días en Málaga (España) es un poco más fácil de lo habitual. El Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) y su revista MIT Technology Review en español acaban de organizar allí la segunda edición de la conferencia EmTech Spain 2012. De ella solo han salido mensajes positivos sobre las nuevas posibilidades que ofrece la tecnología para afrontar los grandes desafíos que se nos presentan en este siglo.

Hemos escuchado -de la mano de exitosos emprendedores como Juan Pablo Puerta o Evan Henshaw-Plath- cómo es posible convertir “la página más fea de Internet” (Craigslist) en la sexta más visitada de Estados Unidos, gracias a su “simplicidad extrema”, o cómo un grupo de jóvenes en busca de un futuro –y empeñados en sacar su idea adelante a pesar de los consejos de sus inversores- logró hacerse un hueco con una “adictiva” herramienta llamada Twitter.

Hemos comprobado –mediante el trabajo del director del laboratorio Little Devices del MIT, José Gómez-Márquez- cómo personas sin elevada formación en zonas remotas con escasos recursos pueden crear tecnologías innovadoras y de alto impacto más económicas y funcionales que “un Ferrari en el barro”, y el cirujano y director de Innovación en el Hospital Clínico San Carlos de Madrid, Julio Mayol, nos ha contado cómo la generalización de recursos móviles que los pacientes pueden consultar con tan solo bajarse una aplicación informática (tanto de gestión de citas, prescripciones, consultas o acceso a la historia clínica como de control de la tensión y otros indicadores de salud) está alterando el modelo tradicional de asistencia sanitaria, que “no es viable por la gran cantidad de información que genera el uso de esas aplicaciones”. Dos formas diferentes de ‘empoderamiento’ de los pacientes en las que la tecnología media para “democratizar el conocimiento”.

Hemos aprendido –guiados por la experta en estrategia de innovación digital Rahaf Harfoush y el profesor e investigador del departamento de Matemáticas de la Universidad Carlos III de Madrid Esteban Moro- a usar la tecnología para “cambiar el mundo”, aprovechando la “revolución tecnológica que está permitiendo comunicarse y organizarse a las masas” con un poder “sin precedentes” y que “está cambiando también la manera en la que nos relacionamos y hacemos negocios”. Y también a predecir cómo orientar nuestras acciones –o campañas-, encontrar a los líderes de opinión y movilizar  y contagiar a la gente, entendiendo la forma de cada red, quiénes intervienen en ella, y como se conectan, se relacionan y se comunican.

Hemos conocido a los 10 jóvenes innovadores más brillantes menores de 35 años -los TR35- y cómo dedican sus esfuerzos a investigar y desarrollar tecnologías con las que mejorar la vida de las personas. Entre ellos han recibido un reconocimiento especial Juan Moreno, como Innovador Solidario del Año, y David Gascón, como Innovador del año, que ha lanzado otro mensaje optimista: "en España hay futuro y tenemos que perder el miedo al fracaso”.

Hemos imaginado –junto con el director del Grupo de Energía y Potencia de la Universidad de Oxford Malcolm McCulloch y vicepresidentes de grandes compañías como Ferrovial, Acciona, Google, Blackberry o la Fundación Cotec- cómo serán las ciudades del futuro, construidas y reconstruidas de forma más eficientemente, con sistemas que garanticen un acceso universal al agua potable y nuevos modelos de gestión inteligente de los servicios urbanos. Algo que pasa “necesariamente” por políticas de “compra pública de tecnología innovadora”.

Hemos anotado la receta del profesor y director del Laboratorio de Nanotecnología Molecular de la Universidad de Alicante, Javier García Martínez- para que un ecosistema empresarial sea fértil y dinámico, con capital humano y financiero, instituciones educativas de excelencia y un sistema que no desincentive como ingredientes básicos que conformen un campo abonado para que las ideas se desarrollen en torno al ingrediente principal: el emprendedor. Este ingrediente –en su opinión- es necesario también en las grandes organizaciones bajo la figura del ‘imprendedor’ (del inglés intrapreneur) como parte esencial para asegurar su futuro, ya que por su perfil arriesgado es quien innova e impulsa verdaderas transformaciones desde dentro. Todo ello debe aderezarse, además, con un gran puñado de colaboración “como clave de la innovación”, según nos decía el cofundador del Hub Tel-Aviv (Israel), Danny Gal.

Hemos sido asesorados por inversores y expertos de London Stock Exchange Group, Global Investment Opportunities, ABB Technology Ventures y del Instituto Español de Analistas Financieros sobre cómo acceder al capital tras las primeras rondas de inversión y sobre la necesidad de nuevas fórmulas para financiar la innovación. Además, Paloma Cabello, miembro del Consejo Asesor del Foro de Emprendedores del MIT, nos ha inyectado una buena dosis de confianza al asegurar que “hay mucho dinero que está esperando buenos proyectos”.

Hemos visto -como ya dijo el director de  MIT Technology Review, Jason Pontin- que sea cual sea el problema, la tecnología es, al menos, parte de la solución y que tenemos las herramientas y a las personas que pueden liderar ese cambio y afrontar los desafíos que se nos presentan.

EmTech Spain ha vuelto a hacer su trabajo, mostrándonos todas estas oportunidades. Ahora depende de nosotros aprovecharlas, y es responsabilidad de los Gobiernos apostar por un desarrollo basado en el conocimiento, la ciencia y la tecnología –“si las ciudades son inteligentes sus ciudadanos también”, decía Juan Mulet, director general de Cotec- e invertir en la tríada Investigación, Desarrollo e Innovación (I+D+i) para no perder el tren que puede sacarnos a remolque.

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