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Biotecnología

Tratamientos para reparar el corazón a partir de células de médula ósea

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Un nuevo tipo de tratamiento puede que ayude a los pacientes de angina que no responden a la cirugía y la medicación.

  • por Michael Day | traducido por Francisco Reyes (Opinno)
  • 19 Mayo, 2009

Un nuevo estudio sugiere que si a los pacientes de angina se les inyectan células en el corazón extraídas de su propia médula ósea, esto puede hacer que la enfermedad remita y se alivien los síntomas.

Los cardiólogos holandeses responsables de este estudio con placebo controlado afirman que los resultados puede que nos acerquen a un nuevo tipo de tratamiento para los pacientes a los que la cirugía y la medicación apenas alivian el dolor y la debilidad que provoca esta enfermedad, que hace que las arterias se reduzcan y que no llegue la suficiente cantidad de sangre al corazón cuando hacemos ejercicio. Todos los 50 sujetos que participaron en el estudio son pacientes que ofrecen resistencia a los tratamientos actuales.

Según informan los investigadores en el último número de Journal of the American Medical Association, tres meses después de que les fueran realizadas las inyecciones, los corazones de los pacientes tenían menos carencias de sangre, con lo que podían realizar una mayor cantidad de ejercicio.

Douwe Atsma, investigador principal y cardiólogo en el Centro Médico de la Universidad de Leiden, en los Países Bajos, espera que los estudios de seguimiento, y que están siendo llevados a cabo en la actualidad, también muestren unas cuotas de mortalidad bajas entre aquellos que han recibido el tratamiento.

En primer lugar, el equipo de Astma insertó unos catéteres a través de las venas femorales de los pacientes, hasta llegar a la aorta, y más tarde al ventrículo izquierdo del corazón—la cámara que impulsa a la sangre rica en oxígeno para que vuelva a entrar en el sistema circulatorio. Al pasar una punta electro-sensible alrededor de la superficie de la cámara, los investigadores fueron capaces de localizar aquellas áreas donde la actividad eléctrica era baja, y donde los bajos niveles de sangre habían provocado muerte celular. Así pudieron construir un “mapa” de la superficie del ventrículo izquierdo de todos los 50 pacientes.

Después, los investigadores tomaron muestras de médula ósea de las caderas de los pacientes y extrajeron la masa de células mononucleares—una mezcla entre células madre y células progenitoras.

En 25 de los pacientes, los investigadores inyectaron alrededor de 100.000 células dentro de las áreas de superficie ventricular afectadas por la angina, utilizando para ello una versión modificada del mismo catéter. Los 25 pacientes restantes recibieron un placebo en forma de suero.

Tres meses después del tratamiento, unas pruebas de catéter adicionales demostraron que el número de áreas muertas dentro del corazón de los pacientes había bajado de 4,2 a 1,8, un 57 por ciento. En los pacientes a los que se les inyectó el placebo, bajó de un 3,8 a un 3,1—sólo un 18 por ciento de reducción.

Los pacientes a los que se les inyectó médula ósea también lograron ser capaces de hacer más ejercicio en bicicleta después de tres meses: 114 kilocalorías, comparadas con las 107 anteriores—un cambio pequeño pero significativo. Los pacientes del placebo experimentaron una mejoría de sólo 101 kilocalorías en comparación con las 99 anteriores.

Unas pruebas clínicas realizadas con anterioridad, mediante las que un grupo de investigadores trató de aplicar células de médula ósea en pacientes que habían sufrido un ataque al corazón, arrojó resultados de todo tipo. Algunos estudios mostraron una mejoría leve en algunos aspectos de la funcionalidad del corazón, pero ninguno de estos estudios demostró que hubiera ventajas evidentes sobre el estado de salud general.

Sin embargo, Astma señala que una angina es muy distinta de un ataque al corazón. “La gente que acaba de sufrir un ataque al corazón necesita métodos inmediatos para eliminar los bloqueos, puesto que los tejidos empiezan a morir y se generan toda una serie de procesos inflamatorios,” afirma. “Puede que este tipo de inyecciones de células resulten mejor para el tratamiento de enfermedades crónicas del corazón tales como la angina. Si usamos este método para tratar la angina, lo que hacemos es tratar las causas básicas de esta enfermedad crónica a lo largo de semanas y meses.”

Astma espera que los estudios de seguimiento que se están llevando a cabo actualmente demuestren que los pacientes de angina que reciben el tratamiento tienen menos riesgo de contraer enfermedades asociadas, tales como anomalías en el ritmo de latidos, o arritmias, que cada año se cobran la vida de miles de pacientes. Afirma que la pequeña pero significativa mejora en el suministro sanguíneo del grupo placebo sugiere que el mero acto de pinchar la superficie del corazón anima al crecimiento de nuevos vasos sanguíneos.

Los investigadores están intentando descubrir qué tipos de médula ósea son más apropiados para reparar el corazón. Una teoría indica que un tipo de célula progenitor llamada célula mesenquimal, que hace que se eleven los músculos y el tejido de los huesos, puede que sea beneficiosa para la creación de nuevos vasos sanguíneos debido a los factores de crecimiento que dicha célula emite. “Aunque la verdad es que no sabemos realmente qué células—o qué combinación de células—son las que provocan este efecto,” afirma Astma.

Stefan Janssens, cardiologo y científico investigador en el Hospital Universitario Gasthuisberg, en los Países Bajos, también está investigando el uso de médula ósea para el tramiento de enfermedades del corazón, y afirma que el estudio ha tenido éxito a la hora de demostrar que las inyecciones de células incrementan el suministro sanguíneo en el corazón. “Este es un muy buen estudio, y es importante que haya sido aleatorio y doble ciego,” afirma.

Sin embargo Janssens señala que el estudio arroja poca luz sobre el mecanismo exacto del tratamiento. “Las células inyectadas probablemente están estimulando el crecimiento de nuevos vasos sanguíneos de forma indirecta puesto que están provocando factores de crecimiento. Sin embargo, no es posible afirmar que estén mejorando el estado de los vasos sanguíneos de más antigüedad.”

Janssens afirma que el incremento del suministro sanguíneo por si solo no servirá para tratar al gran número de pacientes con insuficiencia cardiaca, una enfermedad mortal mediante la que el corazón bombean la sangre con menos eficiencia. “Para este tipo de pacientes, necesitamos saber qué tipo de células son las que les ayudarían a generar nuevo músculo cardiaco,” señala.

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