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Biomedicina

EEUU estudiará los riesgos y ventajas de secuenciar el ADN en recién nacidos

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El proyecto BabySeq registrará cómo actuan familiares y médicos cuando disponen de datos genéticos potencialmente dañinos de 120 bebés

  • por Anna Nowogrodzki | traducido por Teresa Woods
  • 03 Julio, 2015

Hace 51 años que se les practica una prueba del talón a los recién nacidos en la que su sangre se analiza para detectar docenas de enfermedades congénitas. El cribado neonato de rutina básicamente ha eliminado el riesgo de muerte o daños cerebrales irreversibles que pueden provocar algunas de estas enfermedades si no se detectan enseguida.

Ahora unos investigadores de Boston (EEUU) intentan averiguar si la secuenciación del genoma al nacer tendría el mismo éxito.

El proyecto BabySeq representa el primer ensayo controlado que pretende medir los inconvenientes y los beneficios de la secuenciación genómica de recién nacidos. Uno de cuatro proyectos financiados por el Instituto Nacional de Salud estadounidense que ha otorgado un total de 25 millones de dólares (unos 23 millones de euros) para investigar la secuenciación genómica de recién nacidos, BabySeq recibió recientemente a sus primeros cuatro sujetos, tres bebés sanos y uno de la UCI neonatal. Los investigadores obtuvieron la primera secuencia genómica la semana pasada.

La pregunta central de este proyecto es qué se obtendrá al dotar a los padres y médicos de un bebé con su información genómica. ¿Pedirán más pruebas e intervenciones los médicos? ¿O sólo supondrá un despilfarro de dinero, o incluso llegará a hacer más daño que bien?

Como ensayo aleatorio y controlado, BabySeq cumple con el estándar de oro del diseño de las pruebas clínicas. Su ensayo contará con 240 bebés sanos del Hospital Brigham de Mujeres y 240 bebés de la UCI neonatal del Hospital Infantil de Boston. La mitad de los bebés de cada grupo se designarán de forma aleatoria para la secuenciación completa de su ADN codificante y el posterior análisis para detectar 1.700 variedades de genes que se asocian con enfermedades que suelen desarrollarse durante la infancia. La otra mitad de bebés no serán secuenciados. El ensayo realizará un seguimiento de los efectos de la secuenciación sobre los cuidados médicos que reciban los bebés, los costes, las actitudes de los padres y la conexión entre padres e hijos.

"No existe un consenso dentro de la comunidad científica de que la secuenciación genómica de personas sanas sea apropiada ni útil", dice el colíder del proyecto, Robert Green. "Por tanto, para que se considerara un mandato de salud pública tendríamos que disponer de una enorme cantidad de pruebas que demuestren que la secuenciación de un gran número de personas conlleve beneficios".

Sea lo que sea lo que encuentren, positivo o negativo, será importante para el futuro de la secuenciación de toda la población. "Creo que todo empieza por hacer las preguntas adecuadas", dice el director de la Oficina de la Genómica de la Salud Pública del Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades estadounidense (CDC, por sus siglas en inglés), Muin Khoury. "Las implicaciones éticas son que los recién nacidos no pueden tomar decisiones, así que los padres tienen que decidir por ellos".

BabySeq dispone de una financiación asegurada hasta el año 2018, cuando los bebés ya tendrán como mucho tres años, pero si el equipo consigue obtener una financiación a más largo plazo, buscarán el asentimiento de los niños cuando cumplan 13 años, y el consentimiento a los 18 años de edad.

Para algunas de las enfermedades que el ensayo examinará, existen medidas que pueden tomar los médicos y los padres para reducir el riesgo que corre el niño, pero en el caso de otras hay poco que se pueda hacer. Por ejemplo, BabySeq buscará una variante genética asociada con el cáncer de colon infantil; en ese caso, el cribado regular a lo largo de la infancia podría facilitar la detección temprana y el tratamiento eficaz de la enfermedad. Por otro lado, BabySeq también proporcionará resultados enfocados a una variante genética asociada con el síndrome de Rett, que frena el desarrollo de los niños entre los seis y 18 meses de vida, para el cual no existe cura (los tratamientos pueden aliviar algunos síntomas, como las convulsiones).

BabySeq solo realizará el cribado de variantes genéticas asociadas con afecciones que se presentan durante la infancia, así que si un bebé tuviera una ligada, por ejemplo, a la enfermedad de Alzheimer, esa información no se detectaría.

Green reconoce que existen muchas preguntas acerca de si se debe emplear datos genéticos en la medicina y cómo, y dice que BabySeq representa un intento "de afrontar tantas preguntas de esta naturaleza como podamos". Por ejemplo, ¿qué grado de precisión tiene la información que revela un gen? ¿Cómo podemos evitar que médicos y familias malinterpreten los datos genómicos? ¿Qué pasa con la discriminación por parte de las aseguradoras? ¿Afectará la información genómica a la conexión entre padres e hijos – por ejemplo, conocer la predisposición de un niño a una discapacidad del desarrollo hará que los padres subestimen las capacidades de su hijo?

El cribado conlleva beneficios, claro está, pero también riesgos. Por ejemplo, el cribado para el cáncer de pecho o de próstata pueden encontrar bultos cuya extracción puede suponer más riesgos que dejarlo estar, pero una vez que los médicos y pacientes conozcan su existencia, a veces se empeñan en embarcarse en este tipo de intervención arriesgada de todos modos.

Para que la relevancia de los datos de BabySeq tenga una base amplia, los participantes deben reflejar la diversidad general de la población estadounidense. Puesto que el ensayo todavía dispone de pocos participantes, aún es pronto para saber si son representativos en términos de raza y otras características educacionales y socioeconómicas.

Green dice que probablemente sometería a sus hijos recién nacidos a la secuenciación genómica si los tuviera (sus hijos ya están en la veintena), "pero creo que la lectura más importante es que estamos hablando de un modelo donde las personas disponen de esta elección, y muchos tomarían decisiones distintas por razones perfectamente legítimas".

Khoury no cree que la secuencia genómica en recién nacidos se ponga a disposición de la población pronto, ni siquiera como procedimiento optativo. "Me encantaría ver más ensayos completos antes", dice. "Por mí, se realizarían antes más secuenciaciones en adultos, y primero en adultos que padezcan enfermedades genéticas. Y, en función de los resultados de esos ensayos, secuenciaría en último lugar a los recién nacidos".

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