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Negocios

La tecnología por sí sola no mejora la enseñanza

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Un programa fallido para dar iPads a los estudiantes de Los Ángeles revela la necesidad de la planificación para implantar dispositivos en las aulas

  • por Nate Berg | traducido por Teresa Woods
  • 28 Julio, 2015

Foto: 643.000 alumnos de Los Ángeles recibieron un iPad en lo que resultó un programa fallido Crédito: Sean MacEntee

Las pizarras y los libros de texto están desapareciendo de los colegios a lo largo de Estados Unidos. En su lugar hay tabletas y portátiles. Esta transformación educacional sólo está empezando, pero está posicionada para dar nueva forma a la manera de enseñar de los profesores y el modo de aprender de los alumnos. En 2015, se calcula que los colegios gastarán unos 522 millones de dólares (unos 472 millones de euros) en tabletas y lectores electrónicos, y 4.700 millones de dólares (unos 4.247 millones de euros) en tecnologías de la información en general. "Los distritos intentan ser muy, muy cuidadosos con cómo gastan el dinero", dice el director ejecutivo del Instituto para el Emprendimiento en la Educación de la Universidad de San Diego (EEUU), Scott Himelstein. "Es obvio que no se quieren encontrar en la misma situación que LAUSD".

Se está refiriendo al Distrito Unificado de Colegios de Los Angeles (LAUSD, por sus siglas en inglés), el segundo distrito escolar más grande del país, que en otoño de 2013 lanzó un plan ambicioso para colocar iPads en las manos de cada uno de sus 643.000 alumnos de educación primaria y secundaria. Pero casi tan pronto se distribuyeron los primeros dispositivos, el plan implosionó – víctima de paquetes incompletos de software, sistemas de seguridad fáciles de burlar y la difusión de informaciones que afirmaban que el resultado del concurso supuestamente abierto para el contrato de 1.300 millones de dólares (unos 1.175 millones de euros) básicamente se había decidido por adelantado.

En su prisa por lanzar su programa de iPads, el distrito estaba entregando los dispositivos a los alumnos antes de que el software educativo estuviera listo para usar y sin una estrategia clara acerca de cómo integrarlos en las aulas. El máximo responsable del distrito escolar dimitió un año más tarde, y todo el asunto es ahora objeto de una investigación federal.

El error de LAUSD, que estableció un nuevo estándar de cómo no se debe realizar la digitalización, proporciona una lección importante, según afirman los expertos en la educación y la tecnología: los distritos escolares deben dedicar, como mínimo, la misma cantidad de tiempo a planificar cómo se incorporará la tecnología dentro de las aulas que el tiempo empleado en elegir y comprar la tecnología.

El distrito escolar de Los Angeles no fue el primero en emprender esta transición digital. Sistemas privados y públicos en San Francisco, Boston y muchas otras ciudades estadounidenses llevan años aumentando la tecnología empleada en las aulas. En 2002, el estado de Maine (EEUU) lanzó un programa que llegaría a equipar a cada uno de sus alumnos de secundaria con sus propios portátiles.

Aunque los sistemas escolares están impacientes por unirse todos a esta tendencia, todavía escasean las investigaciones acerca de cómo la tecnología puede mejorar el aprendizaje de los alumnos. Aun así, algunos estudios encuentran pruebas de que puede fomentar mejorías medibles, particularmente a través del aprendizaje personalizado posibilitado por las tecnologías y el software que permiten que los alumnos aprendan a su propio ritmo.

Un informe de noviembre de 2013 de la Fundación Gates sobre las prácticas del aprendizaje personalizado concluyó que los 23 colegios que participaron en el estudio demostraron una mejoría significativamente mayor en las notas de pruebas estandarizadas de matemáticas y comprensión lectora que las mejorías observadas en el grupo de control de colegios que no emplearon un método de aprendizaje personalizado. Y un estudio de 2010 de casi 1.000 colegios realizado por el grupo de investigaciones educativas Project RED encontró que las clases con una tecnología profundamente integrada mostraron una mejoría en las notas en exámenes de gran importancia y una reducción en las acciones disciplinarias y el abandono escolar en comparación con las clases tradicionales. En cuanto a la tecnología empleada, los expertos dicen que las tabletas se están mostrando especialmente eficaces a la hora de mejorar la lectura y la comprensión lectora, mientras que los portátiles ayudan a mejorar las técnicas de escribir e investigar.

Las investigaciones no siguen el ritmo, sin embargo, de la rápida evolución de las tecnologías educativas y su implantación en colegios, dice Sara Schapiro, directora de Digital Promise, una empresa sin ánimo de lucro autorizada por el Congreso en 2008 que se centra en mejorar la educación a través de la tecnología.

Esto ha dado paso a una situación un tanto incómoda para los distritos escolares. Ya están llenos de lo que Himelstein llama "alumnos digitales nativos" que han demostrado que pueden beneficiarse de la tecnología, pero los distritos escolares disponen de pocos datos para poder demostrar a los contribuyentes que invertir millones o miles de millones de dólares de los fondos públicos en estas tecnologías subirá explícitamente los resultados de las pruebas o encauzará a los niños de bajo rendimiento hacia la universidad.

El caso es particularmente difícil de argumentar en sistemas de colegios públicos con diversas condiciones socioeconómicas y grandes poblaciones de alumnos. "Los portátiles convierten a un buen colegio en uno mejor, pero no convierten a un mal colegio en bueno", dice Mark Warschauer. Es un profesor de la Facultad de Magisterio de la Universidad de California (EEUU) que ha estudiado la implementación de las tecnologías en sistemas educativos y dice que no representan la solución definitiva para colegios con problemas sistemáticos mayores como la alta rotación de profesores. "Esto no significa que no deberían introducirse ordenadores en los colegios de bajo rendimiento", dice, "sino que debemos ser realistas acerca de las expectativas y dar un apoyo más amplio en otras áreas".

Un apoyo más amplio, como afirman muchos expertos, empieza por formar a los profesores para que utilicen la tecnología en las aulas. El último dispositivo con el software más avanzado no ayudará mucho a los alumnos si sus profesores no saben cómo integrarlo con el currículo.  

La formación de profesores ha sido una prioridad en el Distrito Independiente Escolar de Houston, Tejas (EEUU), que actualmente está implementando un programa por fases que dotará a cada uno de los aproximadamente 46.000 alumnos de los 40 institutos con un portátil. El director tecnológico del distrito, Lenny Schad, dice que es una iniciativa que durará varios años en cada colegio que empieza por la formación de directores y profesores para integrar la tecnología con su currículo y sólo aumenta la dependencia tecnológica de cada centro de forma gradual. "El enfoque tiene poco que ver con la tecnología. El enfoque está puesto en, ‘¿Qué vamos a hacer para facilitar el cambio en la enseñanza?’", explica Schad.

Algunos distritos más pequeños y ágiles están moviendo a un ritmo mayor. Justo al norte de San Diego, California, el Distrito de Educación Primaria de Encinitas empezó a planificar su transformación digital en 2009 con el objetivo de aumentar la enseñanza personalizada. Después de algunas pruebas piloto en aulas individuales, el distrito implementó un programa para el curso 2011-2012 que dotó a cada alumno de un iPad. El máximo responsable del distrito escolar, Tim Baird, dice que los alumnos han mostrado una mejoría marcada en el aprendizaje del currículo obligado por el estado después de utilizar apps basadas en los juegos como ST Math y también han hecho un uso más creativo de las apps de iPad – por ejemplo utilizando iMovie para integrar la producción de audiovisuales a los proyectos educativos. Un documental corto, producido por un grupo de alumnos de una escuela primaria, ganó recientemente un premio en el Festival de Medios de Comunicación de los Alumnos de California. Baird dice que las encuestas realizadas con alumnos, profesores y padres muestran que la participación de los estudiantes ha aumentado muchísimo desde la introducción de los iPads.

"Creo que a veces tienes que ir despacio para averiguar cómo hacer [las cosas], y otras veces tienes que ir con prisa", dice. "Esto podría haber sido un programa de implementación de 10 años, pero mira cuánto aprendizaje se habría perdido en ese tiempo".

El fiasco de los iPads, LAUSD – de más de 10 veces el tamaño del distrito de Encinitas – está ralentizando las cosas. El nuevo responsable del distrito, Ramon C. Cortines, lanzó recientemente un nuevo grupo operativo de profesores, administradores y expertos educativos para desarrollar una estrategia para la implementación de la tecnología en el distrito.

Recientemente, unos 40 miembros de este grupo operativo se reunieron en una aula en el sótano de un instituto de Los Ángeles para escuchar a varios directores de colegio del LAUSD. Después de escuchar sus presentaciones la fundadora del sistema chárter de colegios y la directora voluntaria del grupo operativo, Judy Burton, les pidió a los directores que imaginasen que tuvieran una "varita mágica" y pudiesen detallar un plan de implementación tecnológica para el distrito al completo. "¿Qué querrías que dijera el memorándum?", preguntó. Después de un silencio, irrumpieron las risas. En un distrito con más de 643.000 alumnos repartidos en más de 1.000 colegios, la perspectiva de diseñar un enfoque único resulta abrumador. "Lecciones aprendidas", dice Burton del programa fallado de iPads: "No existen los arreglos rápidos".

El grupo operativo presentará sus recomendaciones al consejo escolar de LAUSD en noviembre.  

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