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Robótica

Si los coches son cada vez más listos, su problema son los conductores

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La revolución de los coches que conducen solos parece inminente pero aún se enfrenta a grandes retos como los conductores distraídos

  • por Michael Reilly | traducido por Teresa Woods
  • 18 Enero, 2016

Foto: Los coches autónomos de Google están llegando más y más lejos antes de desactivarse y devolver el control a los humanos.

La semana pasada fue importante para los coches robóticos. El secretario de Transporte estadounidense, Anthony Foxx, explicó cómo la administración de Obama planea allanar el camino para que los coches autónomos se echen a la carretera. El año 2020 es señalado continuamente como en el que se producirá este acontecimiento, aunque ahora sólo faltan cuatro años.

Se publicó también el pasado viernes un exhaustivo examen en Medium del Centro de Coches Autónomos de Google en Atwater (EEUU). Entre otras cosas, presenta al tipo de gente normal, como un antiguo repostero, un artista y un ejecutivo de marketing, que hacen de no conductores en los paseos de prueba de los coches de la empresa.

También la semana pasada, The Guardian examinó la seguridad de dichas pruebas de conducción. Google ahora dispone de una flota de 53 coches que opera día y noche, y ya ha recorrido más de 800.000 kilometros. De acuerdo a las leyes de California, cada vez que el sistema de conducción autónoma se desactiva, es decir que devuelve el control al conductor o el propio conductor lo asume de forma voluntaria, Google debe informar del suceso.

El proceso para informar no está del todo claro: el artículo de Medium dice que hay desactivaciones siempre que el coche se encuentre con algo tan simple como un trozo de madera en la carretera y necesite esquivarlo. Sugiere que esto sucede varias veces durante cada viaje.

Pero según el informe obtenido por el Guardian, Google informó de tan sólo 341 desactivaciones entre finales de 2014 y finales de 2015. Esta cifra tan baja podría deberse a que Google creyese que no tenía obligación de informar de incidentes que el coche podría haber resuelto sólo.

Algunos datos del informe sugieren que los coches están mejorando su capacidad de ocuparse de la conducción. La distancia media entre las desactivaciones iniciadas por los ordenadores ha disminuido con el tiempo:

Foto: El gráfico desglosa por cuatrimestres (Q1, Q2, Q3 y Q4) la distancia media recorrida en millas antes de que los coches autónomos de Google decidieran desactivarse y devolver el control a los conductores humanos.

El informe también dice que, de media, los conductores entrenados tardaron 0,84 segundos en recuperar el control después de que el ordenador lo solicitara.

Todo eso suena genial, pero cada una de estas mejoras toca lo que quizás sea el problema más espinoso de la tecnología de los coches autónomos: la transferencia del control entre los ordenadores y los humanos. Los conductores entrenados como los que emplea Google reaccionan con rapidez cuando el sistema necesita ayuda, pero las investigaciones sugieren que los conductores normales tienen tendencia a distraerse. Hasta que los coches mejoren hasta el punto en el que puedan igualar o superar el rendimiento humano en todas las situaciones, el aburrimiento del "conductor" podría representar el mayor problema que frene la revolución de los coches robóticos.

Robótica

 

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