.

Robótica

Convertir el reciclaje en un juego entre humanos y robots podría ahorrar millones

1

El software de Jodone aumenta hasta ocho veces la velocidad de procesado de una planta de reciclaje y su sistema ofrece bonus económicos para los trabajadores que rindan por encima de la media

  • por Rachel Kremen | traducido por Teresa Woods
  • 05 Mayo, 2016

Clasificar residuos no es nada divertido. La basura puede estar pegajosa, apestosa y afilada. Los emprendedores de Jodone quieren convertir esta tarea en un juego colaborativo entre humanos y robots para mejorar la eficiencia y la precisión.

Bajo el nuevo proyecto piloto de Jodone en la planta Pope/Douglas de transformación de desechos en energía  de Alexandria, Minnesota (EEUU), unos operadores humanos emplearán su software para monitorizar los desechos a su paso por una cinta transportadora. Mediante una pantalla táctil, los trabajadores etiquetarán cualquier artículo reciclable con la categoría correspondiente: papel, plástico, lata, etcétera. Esas instrucciones serán enviadas de forma inalámbrica a unos brazos robóticos que recogerán los productos reciclables y los depositarán en el contenedor correspondiente. Los trabajadores que superen la cantidad media de material rescatado recibirán un bonus.

"A las personas les encanta resolver puzles, les encantan los retos mentales", afirma el cofundador y CEO de Jodone, Cole Parker. Al presentar el trabajo como un puzle y ofrecer recompensas, Parker cree que puede lograr que el trabajo resulte más interesante para los trabajadores, lo cual debería, a su vez, aumentar la rentabilidad de las operaciones.


Foto:
Una interfaz de software permite a los humanos identificar los reciclables con un dedo en esta pantalla táctil y clasificarlos con la otra mano. Crédito: Jodone.

Jodone calcula que su sistema, que combina el software de la empresa con robots industriales convencionales, generará unos 24 millones de dólares (unos 21 millones de euros) en ingresos adicionales para las instalaciones de procesamiento de residuos. En condiciones de laboratorio, según Parker, se han logrado procesar 2.500 artículos por hora con una precisión del 95%. Esta velocidad es ocho veces superior a la media de un humano trabajando en solitario. El proyecto piloto será la primera vez que el software se ponga a prueba fuera del laboratorio.

Parker explica: "Sabemos que a los robots se les da genial el trabajo manual, hacer la misma cosa un millón de veces seguidas. Pero a los humanos se les da fenomenal resolver problemas, clasificar, identificar y lidiar con la diversidad".

Un aspecto del software de pantalla táctil fue inspirado por el juego Fruit Ninja. El usuario desliza un dedo por el artículo reciclable con la mano derecha y lo clasifica con la mano izquierda. Los desarrolladores también trabajan en un sistema que aprenderá de las clasificaciones anteriores, de modo que el software podrá señalar artículos que crea que deban reciclarse y esperará la aprobación humana.

El cofundador y director de Operaciones de Jodone, Michael Rivera, calcula que el sistema costará unos 150 dólares (unos 130 euros) por cada tonelada de reciclables recogidos. La clave consiste en alcanzar un precio más bajo que el coste del vertido de residuos, asegura el director de Tecnología de ZenRobotics, Harri Holopainen. La empresa, radicada en Helsinki (Finlandia), fue una de las primeras líderes en sistemas robóticos de reciclaje y ahora comercializa sus sistemas a las instalaciones de procesamiento de residuos de todo el mundo. Pero la tecnología de ZenRobotics varía de la de Jodone de dos maneras: ZenRobotics depende por completo del software y los sensores para identificar el material reciclable, y la empresa se centra en desechos procedentes de la construcción.  Holopainen dice que resulta más fácil generar beneficios en ese sector porque los desechos de la construcción tienden a ser más pesados.

Holopainen cree firmemente en la gamificación y ha trabajado en ese campo anteriormente. Pero no está seguro de que el sistema de Jodone vaya a resultar lo suficientemente barato para una adopción amplia, dado que sigue dependiendo en parte de la mano de obra humana y se centra en desechos municipales. Además, Holopainen matiza que los sensores modernos y el software pueden rendir tan bien como los humanos. "Se ha realizado una enorme inversión en técnicas que pueden identificar el contenido de las imágenes con mucha rapidez", explica.

El CEO y cofundador del Product Stewardship Institute, Scott Cassel, considera que la tecnología de Jodone podría demostrarse útil, pero es escéptico acerca de sus posibilidades para resultar rentable. Además, no está seguro de que el público vaya a apoyar tal sistema para los desechos municipales. Señala una decisión tomada este año de detener la construcción de una planta de recuperación de residuos mixtos para los desechos municipales de Indianápolis (EEUU). Cassel explica que la decisión se tomó en parte porque la gente creía que el dinero reservado para la planta debería destinarse a programas de educación civil que animen a la gente a reciclar en casa.

Robótica

 

La inteligencia artificial y los robots están transofrmando nuestra forma de trabajar y nuestro estilo de vida.

  1. El chip que permite a los robots pensar antes de actuar

    Los brazos robóticos industriales no son capaces de evitar cualquier obstáculo en un entorno real, por lo que pueden provocar accidentes. La 'start-up' Realtime Robotics ha desarrollado un chip para que imaginen sus acciones antes de realizar los movimientos con el fin de aumentar la seguridad

  2. Esta IA predice accidentes de la construcción antes de que ocurran

    El sistema ha sido entrenado con imágenes de obras y registros de accidentes. Sus creadores esperan que más empresas del sector cedan sus datos para mejorar la precisión del algoritmo, algo que podría salvar vidas y ahorrar dinero

  3. Eva, el robot 'low cost' y fácil de programar diseñado para las PYME

    Este brazo robótico solo ofrece algunas funciones básicas típicas de las pequeñas y medianas empresas, cuesta poco más de 6.000 euros y cualquiera puede aprender a programarlo en solo 15 minutos. Todo pinta bien pero, ¿logrará buenas ventas en un mercado tan difícil?