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Biomedicina

CAR-T, el 'supertratamiento' contra el cáncer infantil que aún no se sabe si funciona

El 90% de los pacientes de las primeras pruebas ha mejorado, pero también ha habido muertes y casos resistentes. Al ser tan nuevo, aún no se sabe bien cómo actúa ni si sus efectos son permanentes

  • por Michael Reilly | traducido por Teresa Woods
  • 18 Octubre, 2016

Al igual que cualquier otro cáncer, la primera vez que se descubre que un niño padece leucemia linfoblástica aguda resulta preocupante, pero generalmente se puede curar. Si vuelve a presentarse, un trasplante de médula aún puede eliminarla. Pero si se reproduce una tercera vez, casi siempre es una sentencia de muerte.

O al menos lo era, hasta la llegada de un tratamiento experimental que mejora genéticamente el sistema inmune del paciente, el CAR-T. Probado en humanos durante los últimos cinco años, los resultados han sido asombrosos. El tratamiento elimina casi de la noche a la mañana un cáncer que se resistía a todos los demás tratamientos. Las primeras pruebas demostraron que un 90% de los pacientes entraron en remisión.

Pero hay dos problemas con la terapia CAR-T. Primero, es peligrosa. Ya se han producido muertes en los ensayos clínicos de CAR-T. Pero para mucho pacientes el riesgo de una reacción mortal es aceptable, dados los posibles beneficios.

90%. Porcentaje de personas que entraron en remisión tras recibir la terapia CAR-T.

La segunda preocupación principal es que el cáncer vuelva. Como describe un conmovedor artículo del The Washington Post, para cuando los niños entran en un ensayo de CAR-T, tanto ellos como sus familiares ya han pasado por un infierno. En el caso de Ava Christianson de ocho años, la protagonista del artículo de The Washington Post, el cáncer resistió incluso a una segunda ronda de tratamiento CAR-T, en la que las células inmunes de Ava fueron cosechadas, modificadas genéticamente y devueltas a su cuerpo. Había acudido para recibir una generación nueva del tratamiento, y parecía estar funcionando.

Mientras intentaba controlar el llanto. su madre, Bethany Christianson, contaba al diario: "Simplemente necesitamos que funcione y siga funcionando".

Eso es lo que pasa con CAR-T. Por toda su potencia, es una terapia tan nueva que nadie sabe si sus efectos son permanentes. Y en caso de no serlo, tampoco se sabe cuánto durarán. El año pasado, seguimos la historia de un paciente, Milton Wright III, que a los 18 meses tras su tratamiento había sido uno de los supervivientes más longevos del tratamiento.

La frase "una cura para el cáncer" lleva tanto tiempo que se ha convertido en un cliché. Es un término invocado figurativamente para descubrir un gran logro o una panacea. Al acercarnos a tal cura, no obstante, la realidad está resultando ser mucho más frágil.

(Para saber más: The Washington Post, Ingeniería del sistema inmune, La biotecnología puede estar a punto de encontrar una cura contra el cáncer)

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