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Computación

Watson tiene parte de culpa en las pérdidas de IBM, pero no toda

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Los cada vez más servicios del superordenador son difíciles de vender y los puntos fuertes de la empresa se están estancando. ¿Es el fin de la innovación en IBM?

  • por Brian Bergstein | traducido por Teresa Woods
  • 16 Febrero, 2016

Foto: La CEO de IBM, Virginia Rometty.

Si han visto los anuncios de IBM o han leído las exaltaciones de que la empresa está realizando una gran apuesta por Watson, su aclamado motor de "computación cognitiva", pueden sentirse tentados de creer que la apuesta está fallando. Después de todo, como informó IBM a sus inversores recientemente, a pesar de todos los tipos de servicios de negocio que podrían nacer de la inteligencia de Watson, los ingresos netos cayeron un 19% durante el último cuatrimestre de 2015 y probablemente volverán a disminuir aún más este año. Pero el problema no parece que sea el fracaso de Watson como tecnología. El reto del negocio de IBM es tan inmenso que resulta difícil imaginar que algunos de sus inteligentes y nuevas propuestas de servicio puedan llegar a resolverlo.

La gente tiene derecho a cuestionar lo valioso que puede llegar a ser realmente Watson. Hace dos años, estaba claro que el ingenio de procesamiento del lenguaje natural y de escaneo de datos que mostró el programa en el concurso televisivo Jeopardy! no estaba resultando fácil de transferir a los productos que podrían utilizarse en los negocios. (Yo predije esto mismo en el año 2011). Como observó astutamente el Financial Times, IBM ha agrupado tantas tecnologías de computación bajo la marca Watson que ahora resulta difícil entender exactamente qué es Watson. Ese artículo cuestionó si "la marca está siendo utilizada para crear un efecto halo para un conjunto de tecnologías que no son tan revolucionarias como se ha afirmado".

Aunque Watson ya se hubiera logrado convertir en un gran negocio, IBM todavía se encontraría en apuros debido a unas tendencias que ya llevan un tiempo en marcha. Por ejemplo, el auge de los servicios de computación en la nube, que ha hecho que muchas grandes organizaciones ya no necesiten comprar tantos servidores y ordenadores centrales de IBM. Esto ya estaba en juego mucho antes de que Ginni Rometty fuera nombrada CEO en 2011. Pero su predecesor, San Palmisano, fue capaz de enmascarar mejor el declive y mantener contento a Wall Street al vender líneas de negocio no rentables, comprar empresas de software con altos márgenes y devolver miles de millones de dólares a los inversores mediante dividendos y recompras de acciones. Ahora quedan menos palancas financieras por accionar. Los ingresos llevan 15 cuatrimestres consecutivos disminuyendo.

Todo esto importa incluso si no son inversores de IBM porque la empresa todavía está desarrollando algunos ambiciosos proyectos de I+D. IBM dedica aproximadamente el 6% de los ingresos a I+D, pero mientras se encogen los ingresos, lo mismo ocurre con la cifra total de gasto. En algún momento, IBM llegará a cortar muy cerca del hueso, algo que podría limitar sus posibilidades de elaborar otra tecnología que pueda llegar a ser su gran apuesta.

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