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Biomedicina

Salud 2.0: las terapias digitales intentan reducir la fiebre por tomar pastillas

Algunas 'apps' han demostrado su eficacia para mitigar trastornos como el insomnio sin necesidad de ingerir fármacos. La tendencia quiere combinarse o incluso llegar a reemplazar a los tratamientos tradicionales

  • por Christina Farr | traducido por Teresa Woods
  • 13 Abril, 2017

¿Puede una app reemplazar a una pastilla? Esa es la gran pregunta que gira alrededor de la nueva tendencia conocida como "terapias digitales". La idea se basa en un software capaz de mejorar la salud de una persona de la misma manera que un fármaco, pero sin el mismo coste ni efectos secundarios.

Las terapias digitales, o "digiterapias" como las llaman algunos, se han convertido en el Santo Grial en algunas partes de Silicon Valley (EEUU), donde los inversores perciben una oportunidad hacer medicina a través de los smartphones. La empresa de capital riesgo Andreessen Horowitz prevé que las terapias digitales se convertirán en la "tercera fase" de la medicina, es decir, serán las sucesoras de los fármacos químicos y basados en proteínas de los que disponemos ahora, pero sin el coste de miles de millones de euros que cuesta llevarlos al mercado.   

En el blog de la empresa de inversiones, el socio Vijay Pande escribió: "Al final nos resultará retrógrado e incluso una barbaridad que nuestra solución para todo se haya limitado a repartir pastillas".

Pero definir qué es exactamente una terapia digital puede ser igual de complicado que encontrar el famoso cáliz. El CEO británico de una start-up llamada Big Health, Peter Hames, afirma: "Aún es un espacio ambiguo que todos intentamos definir". Su empresa ofrece un programa de terapia en línea para el insomnio llamado sleep.io de la que asegura que es capaz de reemplazar "las pastillas o pociones" con ejercicios de visualización.

Para Hames, las terapias digitales se dividen en dos grupos, que él denomina la "cooperación con medicamentos" y la "sustitución de medicamentos". En su opinión, sleep.io corresponde a la segunda categoría porque realmente elimina la necesidad de somníferos. El responsable añade: "Mediante múltiples estudios revisados por pares hemos sido capaces de demostrar que sus resultados son mejores que los de los fármacos".

El término terapias digitales apareció en 2013, en gran parte gracias al CEO de Omada Health, Sean Duffy. Empezó a utilizarlo en conferencias y en los materiales promocionales de la empresa para describir su software de coaching en línea dirigido a ayudar a los prediabéticos a evitar enfermar mediante ejercicio y pérdidas de peso.

A día de hoy, alrededor de una docena de start-ups ahora se denominan proveedores de terapias digitales, y afirman que son distintas al resto de opciones del mercado digital de salud como los rastreadores de actividad, las básculas inteligentes y los registros de sueño.

Para diferenciarse de los dispositivos de "bienestar", las empresas de terapias digitales tienden a realizar pruebas clínicas y a veces buscan aprobaciones regulatorias. La empresa, Welldoc, ofrece una versión disponible sólo bajo receta médica de su app móvil BlueStar para gestionar la diabetes. La compañía denomina su servicio como "la primera terapia móvil bajo receta aprobada por la Agencia de Alimentos y Medicamentos de EEUU [FDA]". Pero a diferencia de los fármacos, las terapias digitales normalmente no requieren la aprobación de la FDA, puesto que a menudo se limitan a ofrecer cambios de estilo de vida o dietéticos que se consideran de bajo riesgo.

Tanto si una terapia digital incluye un sensor de rastreo o un servicio de coaching mediante una app, la pregunta clave es si proporciona un beneficio médico claro y medible. Una start-up que se ha autodenominado como empresa de terapias digitales es Virta Health, que recaudó unos 35 millones de euros en marzo. Su objetivo consiste en "revertir" la diabetes sin fármacos ni cirugías mediante el coaching en línea para lograr que la gente siga una dieta rica en grasas y baja en carbohidratos. Un estudio realizado por la Universidad Estatal de Indiana (EEUU) respalda sus afirmaciones: alrededor de la mitad de los 262 personas con diabetes de tipo 2 que participaron en un ensayo de 10 semanas lograron reducir sus niveles de glucosa en sangre hasta valores no diabéticos.

El inversor de Bessemer Venture Partners Steve Kraus cree que las terapias digitales se convertirán en "un hecho", y añade: "De verdad que lo creo". Pero también señala que no está claro cuánta gente triunfará con intervenciones de estilo de vida a largo plazo. En su lugar, dice, las terapias "cominadas con fármacos para aumentar su eficacia podrían ser el objetivo ideal".

Algunas empresas ya están uniendo fuerzas con productores de fármacos. Propeller Health, firmó un acuerdo con GlaxoSmithKline para lo que denomina como una plataforma "de terapias digitalmente guiadas". El enfoque combina las medicaciones para el asma de Glaxo con sensores de Propeller Health, que los pacientes colocan en sus inhaladores para monitorizar cuándo los utilizan. Los pacientes que reciben consejos de la app de Propeller Health acaban necesitando menos medicación.

Para lograr su adopción, las empresas de terapias digitales se han esforzado en imitar las prácticas y estándares de la industria farmacéutica. Big Health incluso llegó a probar una versión placebo de su app de insomnio para comparar sus resultados con la app verdadera. Un grupo de voluntarios recibió ejercicios de visualización falsos pero con aspecto real; el otro recibió los de la terapia real que Big Health afirma que funciona. El tratamiento digital "le dio mil vueltas al placebo", asegura Hames.

El responsable confía en que algún día las empresas de terapias digitales podrían superar a las farmacéuticas en el número de pruebas. Hames detalla: "Somos digitales, por lo que dispondremos de una manguera de datos". Una vez que los ensyos clínicos han terminado, las farmacéuticas no siempre rastrean los resultados de sus pastillas en el mundo real. Pero las empresas de terapias digitales podrán seguir recibiendo datos. El CEO de Big Health continúa: "A las farmacéuticas no les interesa porque ya han vendido el fármaco. Pero a nosotros, las aseguradoras nos dirán: 'Ustedes tienen los datos, así que, ¿por qué no nos cuentan [los resultados]?'"

Algunos ejecutivos farmacéuticos aún son escépticos. El vicepresidente de los laboratorios de investigación de Merck, Robert Plenge, tuvo que buscar "terapias digitales" en internet cuando se le preguntó sobre su importancia.  Y su respuesta fue: "No entiendo bien lo que quieres decir. Y puede que esa sea la respuesta a tu pregunta". Plenge no cree que la idea vaya a tener demasiado impacto sobre el desarrollo de fármacos y cuestionó si las empresas digitales podrán demostrar que sus ofertas valen el precio que conllevan.

Pero en realidad, algunas terapias digitales son mucho más baratas que el fármaco medio. En Big Health, la gente paga unos 375 euros al año, o alrededor de 30 euros al mes, para utilizar el software de insomnio. Seis noches de sueño, en forma de seis pastillas del popular somnífero Ambien, en cambio, cuestan casi 70 euros.  

Una diferencia importante es que las aseguradoras suelen cubrir la mayor parte del coste de los fármacos y todavía están en proceso de acostumbrarse a las terapias digitales. Omada Health, que cobra unos 130 euros al mes durante los primeros cuatro meses y después unos 20 euros al mes, marcó tendencia en 2016 cuando el programa federal estadounidense Medicare acordó reembolsar a los pacientes el coste de su programa de prevención digital de diabetes.

El director de Maverick Ventures, Ambar Bhattacharyya, cree que las aseguradoras están listas para hablar de cubrir las terapias digitales. El responsable concluye: "Es un tema inminente que sospecho que se zanjará durante el próximo año". Si son buenas noticias, el sector podría dar un gran salto.

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