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Robótica

Este robot no va de listo y pide ayuda cuando no entiende lo que debe hacer

Las máquinas no suelen diseñarse para entender su propia confusión, sin embargo, los malentendidos son parte de la vida cotidiana y, por tanto, están presentes en nuestras relaciones con los robots. Por eso este nuevo prototipo pide ayuda cuando lo considera necesario

  • por Signe Brewster | traducido por Teresa Woods
  • 02 Junio, 2017

 

 

Los robots no están diseñados para sentirse confundidos, pero diseñar una sensación de confusión artificial podría hacerlos mucho más útiles. Como parte de un proyecto que busca nuevas formas de colaboración natural y eficaz entre máquinas y humanos, un equipo de investigadores de la Universidad de Brown (EEUU) ha desarrollado un robot que mide su nivel de confusión y pide ayuda si lo considera necesario.

Es un trabajo importante porque la confusión aparece en casi cualquier interacción cotidiana. Así que si aspiramos a tener una relación natural con los robots, es necesario tener esto en cuenta. El robot nuevo acepta una orden y mide su capacidad para responder. Y cuando no está seguro de lo que se le está pidiendo, solicita ayuda.

Gracias a otros trabajos anteriores del equipo de la Universidad de Brown, el robot es capaz de interpretar tanto el habla como los gestos que se hacen con la mano para inferir lo que se le está pidiendo.

Los investigadores han demostrado que esta combinación es más eficaz que usar únicamente comandos de voz. Sin embargo, si un humano pide una llave inglesa pero hay dos disponibles, el robot tendrá que decidir si la solicitud es demasiado ambigua y, por tanto, necesita más datos. En tal caso, el robot responde con una pregunta: "¿Esta?"

Este es el último paso en el camino para imitar una conversación entre dos personas, afirma la profesora adjunta de la Universidad de Brown e investigadora principal del proyecto, Stefanie Tellex. La experta añade: "Ese proceso interactivo y colaborativo es lo que permite a los humanos ser tan eficaces cuando hablan entre sí y hacen planes".

De hecho, considera que la capacidad de aclarar malentendidos podría ser especialmente importante para las interacciones humano-robot. Tellex recuerda: "Nos dimos cuenta de que los robots estaban limitados de alguna manera porque no pueden ver tan bien como una persona; no oyen tan bien como una persona; no pueden entender tan bien como una persona. [Pero] a pesar de encontrar muchos más errores de entendimiento, se estaba desperdiciando la oportunidad de intentar mejorar las cosas al emplear este proceso de retroalimentación".

Los investigadores probaron el robot con un grupo de voluntarios que debían pedir al robot una serie de tareas sencillas, como pasarles una llave inglesa. Pero a diferencia de lo que cabría esperar, a los voluntarios no se les dio ninguna instrucción sobre cómo operar el robot. Este diseño del experimento fue muy eficaz, ya que los voluntarios suponían que el robot era más capaz de lo que era, al creer que quizá rastreaba su mirada o que disponía de sofisticadas capacidades de lenguaje.

El profesor adjunto de la Universidad Harvey Mudd radicada en Claremont, California (EEUU), Jim Boerkoel, que está especializado en las interacciones robot-humano, dice que los malentendidos a menudo pueden dar paso a la frustración. El experto sugiere: "La capacidad de pedir ayuda no sólo es crítica para aumentar la eficiencia de la colaboración humano-máquina a corto plazo, como demuestra esta aplicación, sino que tendrá beneficios a largo plazo, ya que aumentará la confianza y la transparencia en el robot. Por ejemplo, pedir ayuda indica al humano la intención del robot y una comprensión de sus propias limitaciones".

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