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Greta, una bóxer de nueve años, recibió una terapia génica experimental para tratar la versión canina de la esclerósis lateral amiotrófica

Biomedicina

Los perros que ayudaron a curar a los humanos también se benefician de las terapias génicas

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Las primeras pruebas de algunas terapias empiezan en los perros, y dado que las mascotas también sufren versiones similares de dolencias como la ELA y la hemofilia, varios grupos de investigación están investigando tratamientos de terapia génica canina

  • por Emily Mullin | traducido por Teresa Woods
  • 10 Julio, 2017

Para Courtney Seymour su perra Greta, una boxer de color chocolate y blanco de nueve años, era un miembro esencial de su familia. Así que cuando Greta fue diagnosticada con mielopatía degenerativa, una enfermedad que causa parálisis y una inevitable y dolorosa muerte (lo mismo que la esclerósis lateral amiotrófica hace con los humanos), Seymour se sintió devastada.

Pero poco después llegó un rayo de esperanza en forma de un nuevo y prometedor enfoque terapéutico de la medicina de enfermedades genéticas. El veterinario de Seymour mencionó que un estudio de la Universidad de Tufts (EEUU) estaba reclutando a perros que padecían la enfermedad para probar una terapia génica experimental. Aunque no había garantías de éxito, Seymour aprovechó la oportunidad y viajó más de 300 kilómetros hasta Boston (EEUU) para que Greta pudiera someterse al tratamiento en marzo.

Durante décadas, las terapia génicas son una forma de curar enfermedades que consiste en introducir nuevo material genético al ADN de las personas. La tecnología ha empezado a generar éxitos en algunos pacientes, y algunos tratamientos que se acercan a la aprobación regulatoria en EEUU (ver TR10: Terapia génica 2.0 ). Algunas de estas terapias empezaron probándose en perros de investigación, que tienen sistemas inmunes similares a los humanos y comparten muchas enfermedades. Así que a medida que los dueños empezaban a buscar curas para sus mascotas, las terapias génicas no tardaron en aparecer como opción terapéutica para los animales, y algunas de ellas podrían llegar al mercado dentro de poco.

El neurólogo veterinario de la Universidad de Tufts Dominik Faissler, que dirige el estudio en el que participa Greta, está estudiando terapias génicas para tratar la mielopatía degenerativa con el objetivo de poder aplicarlas a las personas. Hasta la fecha, ha tratado a cinco perros con la enfermedad, incluida Greta, y planea tratar a cinco más en un pequeño estudio piloto.

Una mutación del gen SOD1 está relacionada con esta enfermedad en perros, y un error del mismo gen se atribuye a la ELA en seres humanos. El tratamiento desarrollado por los investigadores consiste en una única inyección en el líquido cefalorraquídeo con un virus modificado que infecta el sistema nervioso. La modificación del virus le obliga a entregar el material genético diseñado para inhibir la expresión del gen responsable de la dolencia. Faissler espera que la terapia pueda avanzar a ensayos humanos si se demuestra eficaz en perros.

Faissler señala que de momento la terapia parece segura para los perros, pero es demasiado pronto para saber si detendrá o revertirá la enfermedad. La terapia puede tardar meses en hacer efecto, y Faissler dice que tal vez haya que tratar a los perros en fases más iniciales para poder beneficiarse de la terapia.

Los investigadores también están utilizando terapias génicas para tratar a los perros con hemofilia, un trastorno hemorrágico presente tanto en perros como en humanos por una mutación genética. Las prácticas de cría selectiva han aumentado de la incidencia de enfermedades hereditarias, como la hemofilia, en perros de raza pura.

En la hemofilia, el gen mutado hace que el cuerpo no produzca suficiente cantidad de una proteína que coagula la sangre. Las terapias génicas, como la que ha desarrollado el equipo del investigador de la Universidad de Pennsylvania (EEUU)  Valder Arruda, utilizan un virus modificado que contiene una versión correcta del gen que codifica las proteínas de coagulación.

El equipo de Arruda comenzó a tratar a los perros con hemofilia en 2012 sin coste para los dueños. El investigador cuenta: "Después de muchos años tratando animales de investigación, empezamos a plantearnos si deberíamos ofrecer el tratamiento a mascotas. Era como cerrar el círculo. Comenzamos a experimentar en perros para ayudarnos a desarrollar tratamientos para humanos y ahora vuelve a los perros".

Hasta ahora, Arruda y sus colegas han tratado cuatro perros con hemofilia A y un quinto perro con hemofilia B. Un dueño y su perro incluso viajaron desde Grecia para recibir el tratamiento. Este mes, el grupo le administrará la terapia a un sexto perro. La actividad de coagulación de algunos de los perros ha llegado al 90%, lo que significa que sólo experimentan sangrados menores de vez en cuando. Todos los perros mascota que han recibido la terapia siguen vivos.

En la actualidad, los perros en general viven más tiempo, y eso significa que son más propensos a las enfermedades relacionadas con la edad, incluido el cáncer. De hecho, un tipo de terapia génica para perros para tratar melanomas ya está disponible en el mercado. Llamado Oncept, se conoce como una vacuna de ADN. Contiene un gen humano que produce una proteína que se encuentra en las células del melanoma. El sistema inmune del perro reconoce la proteína humana como extraña, desencadenando una respuesta inmune contra las células caninas del melanoma que exhiben una proteína similar. Alrededor del 60% de los perros con melanomas se benefician de ella.

El investigador de terapias génicas de la Universidad de Auburn en Alabama (EEUU) Bruce Smith, en colaboración con la Universidad de Washington en San Luis (EEUU) y el Instituto Pasteur en Francia, está trabajando en un tipo de terapia génica llamada virus oncolítico para el osteosarcoma, un cáncer de hueso con mal pronóstico. Es común en perros pero menos frecuente en seres humanos.

La terapia contiene un virus modificado diseñado para propagarse por todo el cuerpo e infectar y matar a las células cancerosas. Cuando las células de cáncer infectadas se autodestruyen, liberan nuevas partículas del virus infeccioso para ayudar a destruir el tumor restante. Un estudio inicial con 16 perros demostró que la terapia es segura. Pero los animales no vivieron más tiempo que los que sólo recibieron los cuidados convencionales. Eso resultó decepcionante para Smith, pero su equipo está trabajando para mejorar la eficacia del virus.

El perro que más tiempo sobrevivió aguantó algo más de dos años, el doble de la supervivencia media de un año para los perros que padecen este tipo de cáncer. Smith explica: "A diferencia de tratar a un humano de 60 años de edad, donde queremos que viva hasta los 90 años y tenemos que averiguar cómo ofrecerle 30 años más, en la medicina veterinaria sólo estamos pensando en cómo ofrecerle entre tres y cinco años más si se trata de un perro mayor".

Smith confía en que existe un mercado canino para las terapias génicas del cáncer como Oncept y la que está desarrollando su equipo. En su opinión, la calidad de la medicina para los animales domésticos está mejorando a un ritmo acelerado, y considera que para los dueños de perros mayores el cáncer representa una importante preocupación de salud. "Los perros son miembros de la familia ahora. La gente piensa en ellos como sus hijos. Cuando es un miembro de tu familia, quieres que sea tratado de la misma manera que tú", añade.

Pero aún hay otra pregunta sin respuesta, y es cuánto costarán estas novedosas terapias. El precio de Oncept supera los 2.500 euros para una serie de cuatro inyecciones. Pero es probable que las terapias para enfermedades hereditarias tengan precios mucho más elevados. Strimvelis, una terapia genética humana aprobada en Europa para tratar una enfermedad inmune hereditaria, cuesta más de 520.000 euros.

Mientras tanto, el destino de la amada mascota de Seymour permanece incierto. A pesar del tratamiento de terapia génica, Seymour no ha notado ninguna mejora en el estado de Greta, pero mantiene la esperanza. Su dueña detalla: "No puedo saber si la progresión ha sido más lenta de lo que habría sido sin el tratamiento".

Sin embargo, los investigadores afirman que las mascotas como Greta están desempeñando un papel esencial en el desarrollo de la tecnología. Y al final, la recompensa podría beneficiar tanto a las personas como a sus mejores amigos. Faissler concluye: "Creo que las terapias génicas en personas y en animales domésticos van de la mano. Siento que este es el tratamiento del futuro".

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