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Biotecnología

Un implante para combatir el cáncer

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Un disco de polímero reduce los tumores en roedores mediante la provocación de un ataque inmunológico.

  • por Emily Singer | traducido por Francisco Reyes (Opinno)
  • 25 Noviembre, 2009

En un nuevo esfuerzo para combatir el cáncer, un grupo de científicos de la Universidad de Harvard han diseñado un disco implantable creado para atraer a las células inmunes y prepararlas para atacar a los tumores. Según un estudio publicado hoy en Science Translational Medicine, los ratones con tumores de melanoma hubiesen tenido más probabilidades de sobrevivir si se les hubiese implantado el dispositivo, y los tumores desaparecieron en la mitad de los animales vacunados. Los investigadores creen que el implante provoca una respuesta inmune más amplia que las vacunas tradicionales, y por tanto podría ser más efectivo. Una startup llamada InCytu, con sede en Lincoln, Rhode Island, está desarrollando actualmente el tipo de tecnología necesaria para las pruebas en humanos.

En la actualidad se están poniendo a prueba varias vacunas para el tratamiento de diversos tipos de cáncer, aunque ninguna ha sido aprobada aún por la Administración de Alimentos y Medicamentos de los EE.UU.. Al contrario que con las vacunas tradicionales, las vacunas terapéuticas contra el cáncer están diseñadas para detener o invertir el curso de la enfermedad después de que se haya desarrollado. Gardasil, la vacuna de Merck contra el papilomavirus humano, está considerada una vacuna preventiva contra el cáncer y actúa de forma similar a las vacunas tradicionales. Ayuda a prevenir el desarrollo del cáncer cervical y detiene la infección viral—aunque es incapaz de tratar los cánceres cervicales ya existentes.

Aunque existen varios tipos de vacunas contra el cáncer, el método general consiste en provocar al sistema inmunitario para que reconozca y destruya a las células portadoras de marcadores cancerígenos específicos. El sistema inmunitario se puede ajustar para combatir las células cancerígenas mediante la inyección en los pacientes de molécula específicas y vinculadas a los distintos tipos de cáncer, o mediante la inyección de células cancerígenas irradiadas. Los científicos también han intentado mejorar este proceso mediante el entrenamiento de las células inmunes en un entorno controlado fuera del cuerpo—las células se aíslan de la sangre del paciente y se exponen a moléculas específicas del cáncer. Después las células inmunes preparadas se inyectan de nuevo en el paciente, donde viajan hasta los nódulos linfáticos y provocan una respuesta inmune contra el cáncer.

Sin embargo, el problema con este método es que pocas células sobreviven al proceso de transplante, lo que hace difícil que los nódulos linfáticos monten una respuesta inmune potente. David Mooney y sus colegas de la Unviersidad de Harvard han desarrollado un método que permite que este entrenamiento inmune controlado tenga lugar dentro del cuerpo. Un andamiaje de polímero, hecho del mismo material utilizado en los puntos de sutura biodegradables y otros productos quirúrgicos, es impregnado con citoquinas, unas moléculas de señalización producidas por el sistema inmune y capaces de atraer a unos tipos de células inmunes conocidas como células dendríticas. “Las citoquinas se difuminan entre el tejido y las células dendríticas se adentran con ellas,” afirma Mooney.

El polímero también está empaquetado con pequeños fragmentos de material genético diseñado para imitar al ADN bacteriano. Estos fragmentos envían una señal a las células dendríticas avisándolas de que un invasor extranjero está presente. También hay una serie de piezas del tumor del paciente, que muestran a las células el objetivo a atacar. Las células dendríticas recogen estas moléculas al tiempo que se mueven a través del andamiaje. Después las células viajan a los nódulos linfáticos, donde introducen las moléculas a atacar y generan una respuesta inmune. “Cuando el implante está en el cuerpo, el sistema inmunitario lo ve como un material peligroso y lo ataca,” afirma Tarek Fahmy, bioingeniero de la Universidad de Yale y que no estuvo involucrado en el estudio.

En aquellos ratones con tumores de melanoma establecidos, la vacuna detuvo significativamente el crecimiento de los tumores e incremento el tiempo de supervivencia de los animales. Además, los tumores desaparecieron completamente en entre un 20 y un 50 por ciento de los animales a los que se les suministraron dos vacunas, dependiendo del tiempo durante el que los tumores hubiesen estado creciendo. Los investigadores afirman que esto es algo significativo, puesto que la mayoría de las vacunas contra el cáncer consideradas efectivas en los ratones también han demostrado la capacidad de prevenir la formación de tumores en vez de disminuir los tumores ya establecidos. Sin embargo, es difícil comparar distintos modelos de cáncer en roedores, puesto que pueden variar considerablemente.

La efectividad del implante podría residir en la respuesta inmune que provoque, afirma Mooney. Parece generar la formación de distintos tipos de células dendríticas, lo que podría hacer que el sistema inmunológico se hiciera más potente. También parece anular una parte del sistema inmunológico que normalmente neutraliza la respuesta una vez que ha sido activada—mantener activado el sistema inmune podría ser importante a la hora de prevenir que los tumores se vuelvan a reproducir. “Esto es algo muy novedoso y extremadamente importante dentro de la inmunoterapia del cáncer,” afirma Fahmy.

Como suele ocurrir con los nuevos tratamientos de cáncer, es difícil predecir cómo se traducirán estos descubrimientos una vez se apliquen en humanos. Existen vacunas contra el cáncer que han demostrado tener éxito en modelos animales para después fallar al ser aplicadas durante pruebas clínicas con humanos.

Biotecnología

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