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Biotecnología

Un "atlas" del cáncer identifica qué tumores serán más graves para el paciente

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El trabajo ha analizado 17 tipos principales de cánceres humanos a partir de casi 8.000 muestras. Según sus resultados, hay más de 2.000 genes cuyos efectos sobre la supervivencia dependen del tipo de cáncer y de dónde se localiza el tumor en el cuerpo

  • por Emily Mullin | traducido por Patricia R. Guevara
  • 31 Agosto, 2017

Comprender las variaciones genéticas de los tumores que permiten distinguir los cánceres más letales de otros más benignos podría ofrecer a los médicos la posibilidad de tratar mejor a sus pacientes. Y un equipo de investigación sueco acaba de lanzar un nuevo catálogo de acceso abierto que recoge muchos de esos cambios genéticos. Este "atlas" vincula miles de genes específicos, involucrados en numerosos cánceres, con la supervivencia de los pacientes, y también revela nuevos objetivos potenciales de los fármacos.

Este nuevo atlas es uno de los esfuerzos que se están llevando a cabo para tratar de aprovechar la información recogida por las bases de datos públicas (como el Cancer Genome Atlas del Instituto Nacional del Cáncer) que actúan como repositorios de muestras tumorales. El objetivo es recopilar datos útiles, como marcadores de la enfermedad, que se puedan utilizar para desarrollar medicamentos contra el cáncer, así como diagnósticos.

Para generar el atlas, los investigadores dirigidos por el profesor de microbiología del Real Instituto de Tecnología de Suecia, Mathias Uhlén, utilizaron un superordenador con el que analizaron 17 tipos principales de cánceres humanos a partir de casi 8.000 muestras tumorales. Uhlén afirma que su equipo estaba buscando "cambios holísticos a lo largo del genoma causados ​​por estas mutaciones".

Después, mapearon todos los genes encontrados en esas células cancerosas para descubrir la influencia de las proteínas que producen en la supervivencia del paciente. Los genes incluyen instrucciones para fabricar proteínas y, según el nivel de expresión genética, la cantidad de proteínas que producen aumenta o disminuye. Estas proteínas resultantes pueden influir dramáticamente en ciertos procesos biológicos, como el cáncer.

Los investigadores se han dado cuenta de que los niveles de proteínas en diferentes tipos de cáncer varían mucho, lo que refuerza la necesidad de un tratamiento personalizado contra el cáncer basado en las características únicas del tumor de cada paciente, sostienen.

Los científicos también han descubierto que hay más de 2.000 genes cuyos efectos sobre la supervivencia de un paciente dependen del tipo de cáncer y de dónde se localiza el tumor en el cuerpo. En algunos casos, los genes mejor expresados ​​se asocian a mejores resultados para los pacientes, mientras que los otros indican pronósticos peores. Los resultados han sido publicados recientemente en la revista Science.

Uhlén y su equipo identificaron otro conjunto de más de 2.000 genes que podrían matar el crecimiento tumoral. El problema, explican, es que apuntar a la mayoría de esos blancos con fármacos probablemente tendría graves efectos secundarios para los pacientes. De esos 2.000, los investigadores predicen que, independientemente del tipo de cáncer, 32 genes encontrados en más del 80% de los tumores son objetivos potenciales a los que atacar con medicamentos.

Anteriormente, los científicos se habían centrado en secuenciar el ADN para identificar las mutaciones genéticas implicadas en el cáncer. Pero para este nuevo atlas, los investigadores usaron la secuenciación de ARN para entender cómo cambian los genes cuando se ven afectados por el cáncer.

El vicepresidente de Oncología de la compañía de secuenciación de genes Illumina, John Leite, cree que se necesitará mucha información biológica para entender los mecanismos que impulsan la formación del cáncer y que, en última instancia, permiten a los investigadores y médicos predecir cuál es la mejor opción de terapia para los pacientes. Ahí es donde este nuevo atlas podría ayudar.

Por su parte, el director asistente de biología computacional del Centro Genómico de Nueva York (EEUU), Nicolas Robine, afirma que el atlas será un recurso útil para los investigadores, pero también cree que no es una respuesta definitiva y automatizada para los médicos sobre cómo progresará el cáncer de un paciente. El experto afirma: "No es como si conectáramos su perfil de expresión y el atlas nos fuera a indicar si el paciente tendrá un pronóstico mejor o peor".

Este atlas es parte de un programa sueco iniciado en 2003 con el objetivo de mapear todas las proteínas humanas fabricadas por algo más de 20.000 genes del cuerpo. 

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