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Energía

Los parques eólicos marinos se están convirtiendo en santuarios de conservación animal

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Por razones de seguridad, la pesca está prohibida alrededor de estas estructuras, que están atrayendo a cada vez más poblaciones de mejillones. Y con ellas, están llegando otras especies de la cadena trófica como las focas. Se trata de un impacto, a priori, positivo, pero que requiere más estudio

  • por Emerging Technology From The Arxiv | traducido por Patricia R. Guevara
  • 03 Octubre, 2017

Los parques eólicos marinos son cada vez más comunes en nuestros océanos. En Europa, el objetivo es que estas instalaciones suministren más del 4% de la electricidad del continente para 2030. Esto está provocando un auge de la energía eólica (se espera que la cantidad de electricidad que generan aumente 40 veces para 2030).

Las turbinas eólicas marinas son enormes, mucho más grandes que sus análogas terrestres (ver GRÁFICO: Energía eólica, cuanto más grande mejor). Pueden medir más de 200 metros de altura (dos veces la torre del Big Ben en Londres -Reino Unido-) y generar hasta nueve megavatios de potencia. Pero la mayor parte de su masa está en el hormigón y en las bases de acero que se asientan bajo el agua.

De forma natural, estas bases se convierten en el hogar de ecosistemas complejos. En el Mar del Norte, donde se están construyendo la mayoría de los parques europeos, estos ecosistemas están plagados de mejillones, que se alimentan absorbiendo el fitoplancton del agua. Los mejillones también son una fuente de alimento para otros animales marinos, como peces y cangrejos, y esto puede alterar significativamente el ciclo alimentario.

La geografía de los parques eólicos offshore en el Mar del Norte.

Foto: La geografía de los parques eólicos marinos en el Mar del Norte. El mapa muestra la profundidad del agua (en metros) según el tono de azul, y los parques eólicos marinos de la zona: en rosa, los operativos; en rojo, los que están en construcción; en naranja, los aprobados; y en gris, los que se planea construir. 

Esto plantea una pregunta importante: ¿cómo están los parques eólicos marinos y las nuevas colonias de mejillones cambiando los océanos?

Hoy tenemos una respuesta gracias al trabajo del investigador del Centro Helmholtz de Materiales e Investigación Costera en Alemania Kaela Slavik. Junto a unos compañeros, han estudiado por primera vez el impacto de la energía eólica del litoral en los ecosistemas marinos. Sus conclusiones son rigurosas: dicen que las plataformas de viento situadas mar adentro están cambiando la naturaleza de los ecosistemas marinos de maneras complejas, imprevisibles y beneficiosas.

El método es sencillo. Su objetivo es medir los cambios actuales en los ecosistemas marinos causados ​​por parques eólicos del litoral para crear un modelo informático que pueda predecir cambios futuros.

El equipo comienza con las mediciones de la biomasa de mejillones que un aerogenerador típico puede soportar: unas cuatro toneladas métricas de crustáceos. Gracias a los mapas de los parques eólicos actuales y los planeados para el Mar del Norte, es fácil estimar la masa total y la distribución de mejillones a los que los parques eólicos dan cobijo ahora y los que habrá 2030.

Esto arroja un resultado interesante. Las bateas de mejillón se concentran actualmente alrededor de la costa, pero los parques eólicos están en alta mar. "Cuando todos los parques eólicos planificados estén funcionando, proveerán de hábitats a estos moluscos que igualarán al 20% de los viveros de mejillones naturales existentes a lo largo de la costa", dicen Slavik y sus colaboradores.

Los próximos pasos son más difíciles. Una cuestión importante es cómo estas nuevas colonias de mejillones alterarán los niveles de fitoplancton en el océano. Para analizarlo, Slavik y sus compañeros se valen de datos oceánicos y de satélite. Pero se trata de información compleja que varía significativamente de un año a otro.

Más allá de eso, el equipo estudia el efecto simulado de los mejillones como "ingenieros del ecosistema"; es decir, cómo apoyan a otras especies en el Mar del Norte.

Sus conclusiones son interesantes. Slavik y el resto del equipo afirman que un efecto importante de los parques eólicos marinos es que actúan como áreas de conservación marina, porque la pesca tradicional y de arrastre no están permitidas por razones de seguridad. Por lo tanto, estas áreas pueden aportar una mayor biodiversidad que las áreas no protegidas.

Los mejillones por sí mismos también cambian significativamente este ambiente. Apoyan a otras especies, ya que sus conchas y los desechos de éstas hacen de hábitat para otras criaturas. La forma en que los mejillones filtran su alimento hace que el agua sea más clara, a la vez que concentran nutrientes para otras especies. Esto aumenta "el grado de complejidad del hábitat, fomentando un mayor nivel de riqueza de especies", indica el equipo.

Una consecuencia imprevista de todo esto es que estos nuevos ecosistemas pueden apoyar a especies exóticas que de otro modo no podrían conseguir un sustento. Un ejemplo es la mariposa marina (Clione limacina), nativa de las aguas de australianas pero que viaja en los cascos de barcos. Ya se han observado ejemplares "en parques eólicos marinos en Dinamarca y a lo largo de la costa sueca del Báltico", señalan Slavik y colaboradores.

Pero las consecuencias a largo plazo de este cambio en la biodiversidad son desconocidas. "A través de estos cambios en la biodiversidad, los parques eólicos marinos podrían moldear el ecosistema más allá de sus límites físicos", alertan los investigadores.

Los mejillones también sirven de alimento para especies más grandes tales como cangrejos y ciertos pescados, que son a su vez presas para las focas. Así que no es ninguna sorpresa que las focas ya hayan comenzado a emigrar a los parques eólicos marinos de la costa de Dinamarca.

Slavik y sus compañeros son cautelosamente optimistas acerca de los cambios que causan los parques eólicos marinos, pero también señalan que los efectos a largo plazo son aún desconocidos. "Muchas de las retroalimentaciones de los ecosistemas y, por lo tanto, los cambios en sus servicios son desconocidos y deben ser estudiados tanto in situ como en futuros estudios sinópticos a nivel del sistema", dicen.

Por lo tanto, es obvio que se necesita más trabajo, particularmente en otras áreas donde se planea construir parques eólicos marinos. Los ecosistemas que se sustentan el Mar del Norte son obviamente diferentes de los de otros océanos, así que no está claro cómo las plataformas cambiarán los ecosistemas de otras partes del mundo.

No obstante, este estudio muestra por primera vez que los parques eólicos marinos están cambiando nuestros océanos. Está claro que necesitamos saber más sobre cómo sucederá.

Ref: arxiv.org/abs/1709.02386The Large Scale Impact of Offshore Windfarm Structures on Pelagic Primary Production in the Southern North Sea.

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