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Ethereum, el hermano pequeño de Bitcoin que nació para superar sus capacidades

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La segunda criptomoneda más valiosa del mundo también se ha convertido en la más interesante gracias a sus aplicaciones más allá del simple intercambio de dinero, como en finanzas complejas y salud. Esta es la historia del que llegó segundo

  • por Mike Orcutt | traducido por Patricia R. Guevara
  • 31 Octubre, 2017

Al principio, estaba Bitcoin. Para muchos, la criptomoneda se ha convertido en sinónimo de dinero digital, llegando a alcanzar una capitalización de mercado de casi 90.000 millones de euros. Pero la segunda moneda más valiosa, Ether, puede que sea mucho más interesante que su hermano mayor que acapara titulares [ver La lenta muerte de Bitcoin a manos de sus rivales (aunque todas son iguales)]. Para entender por qué es tan popular, primero hay que entender por qué existe el software que lo ejecuta, llamado Ethereum.

Hace exactamente nueve años, en Halloween de 2008, una o varias personas publicaron (bajo el pseudónimo de Satoshi Nakamoto) un libro blanco que describía un nuevo sistema que dependería de una red de computadoras "descentralizada" para facilitar el intercambio de valor entre pares (Bitcoins). Esas computadoras verificarían y registrarían cada transacción en un libro mayor compartido y cifrado. Nakamoto llamó bautizó al libro como "cadena de bloques", porque está compuesto por grupos de transacciones denominados "bloques", cada uno criptográficamente vinculado con el que le precede.

Con el tiempo, Bitcoin despegó, y pronto la gente se aferró a la idea de que blockchain podría usarse para hacer otras muchas cosas, desde el seguimiento de datos médicos (ver 'Blockchain', la tecnología estrella para gestionar los datos sanitarios) hasta la ejecución de transacciones financieras complejas (ver La utilidad de Bitcoin en el futuro es independiente de la moneda). Pero su diseño, creado específicamente para hacer de moneda, limitó la gama de aplicaciones que podía admitir, y los aficionados a Bitcoin comenzaron a idear nuevos enfoques.

De este caldo primigenio surgió Ethereum.

En un libro blanco de 2013, Vitalik Buterin, que entonces sólo tenía 19 años, presentó su plan para un sistema de cadena de bloques que también podría facilitar todo tipo de "aplicaciones descentralizadas". En gran parte, Buterin lo logró al agregar un lenguaje de programación a Ethereum para que la gente pudiera personalizarlo según sus necesidades. Estas nuevas aplicaciones se basan en los denominados contratos inteligentes: programas informáticos que ejecutan transacciones, generalmente mediante transferencias de dinero, de acuerdo a las estipulaciones acordadas por los participantes.

Imagine, por ejemplo, que quiere enviar criptomonedas a su amigo de forma automática y en un momento específico. Hay un contrato inteligente para eso. Los contratos inteligentes más complejos incluso permiten la creación de criptomonedas completamente nuevas. Esa característica es el núcleo de la mayoría de las ofertas iniciales de moneda (Ver Las criptomonedas están sustituyendo a las acciones y parece que todos ganan).

La potencia de procesamiento necesaria para ejecutar los contratos inteligentes proviene de las computadoras de una red abierta y distribuida. Esos ordenadores también verifican y registran las transacciones en el blockchain. Los tokens (o fichar) de Ether, actualmente valorados en 258 euros cada uno, son la recompensa por estas contribuciones. Mientras que Bitcoin es el primer libro de contabilidad mundial compartido, Ethereum es considerada como la primera computadora global compartida. La tecnología es incipiente y hay muchos problemas que resolver, pero de eso trata todo este lío.

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