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Geert Slachmuylders, 27

Su turbina extrae la energía del agua que hasta ahora nadie era capaz de aprovechar

  • Por Maximiliano Corredor

Utilizar la energía de las corrientes de agua no es una idea nueva, pues en la Roma clásica ya se aprovechaba este potencial para generar trabajo útil. Esta idea ha evolucionado desde entonces hasta la situación actual, en la que se construyen grandes infraestructuras para alterar el curso natural de ríos y generar energía eléctrica suficiente para abastecer la sexta parte del consumo mundial. Sin embargo, hay partes de ese flujo de agua que siguen desaprovechadas, como la energía disponible en los vórtices que se forman en el flujo turbulento. Para evitar este desperdicio, Geert Slachmuylders ha creado un nuevo tipo de turbina capaz de extraer esa energía, y que le ha convertido e uno de los ganadores de Innovadores menores de 35 Bélgica 2016 de MIT Technology Review.

"Todas las turbinas existentes están diseñadas para funcionar bajo un régimen de flujo laminar, y para mejorar su eficiencia se dedica mucho esfuerzo para evitar que se produzcan turbulencias", explica el joven ingeniero. Su turbina, en cambio, trabaja en las condiciones opuestas: su diseño genera un torbellino y utiliza la energía cinética "almacenada" en el vórtice para producir electricidad. "La tecnología se ha demostrado capaz de ser escalada desde tres kilovatios hasta 150 kilovatios, y su reducido tamaño y coste de instalación la hacen adecuada para un modelo de generación eléctrica descentralizado", afirma. Una red de turbinas es capaz de producir la misma energía que una presa pequeña, pero sin necesidad de interrumpir el curso del agua para inundar el valle.

Durante sus estudios, Slachmuylders estableció amistad con un compañero que vivía en un molino de agua, lo que le llevó a empezar a buscar tecnologías que permitiesen aprovechar esa energía hidráulica a su disposición. El proyecto se convirtió en una tesis y germen de una empresa, Turbulent Hydro. Hoy cuentan con instalaciones piloto en Bélgica, pero es en Chile donde están consiguiendo un gran número de clientes interesados en aprovechar la red de canales de riego para la producción de electricidad.

Cada turbina trabaja con un salto de agua de tan solo metro y medio y tiene dos de diámetro. Su diseño es modular, "como bloques de Lego", lo que permite adaptar las condiciones de instalación de manera sencilla a las necesidades puntuales. El coste de instalación ronda los 4.000 euros por kilovatio, inferior al de las plantas térmicas de carbón o petróleo.

"La idea es hacer de la sostenibilidad un negocio interesante, por lo que la adopción de la tecnología será la suficiente para provocar un impacto significativo", afirma Slachmuylders. Para el director ejecutivo de Nawa Technologies, Pascal Boulanger, miembro del jurado de Innovadores menores de 35 Bélgica 2016, Slachmuylders “aporta entusiasmo emprendedor y grandes dosis de idealismo” al proyecto.  


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