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Sandra Rey, 25

Sus bacterias transgénicas que brillan con luz propia y no contaminan son la iluminación del futuro

  • Por Elena Zafra

Dentro de unos años, pasear por el centro de París (Francia) o por las calles de Calcuta (India) podría transportarnos a Pandora, la luna imaginaria habitada por los Na’vi en la película Avatar. Estos indígenas ficticios compartían hábitat con plantas y animales bioluminiscentes, capaces de brillar con luz propia. Y es precisamente esta capacidad la que la joven innovadora francesa Sandra Rey está intentando aprovechar para iluminar la Tierra de forma más sostenible.

Rey ha cofundado Glowee, una start-up que desarrolla novedosas luminarias biológicas. La joven recuerda sus inicios: "Me pareció evidente que este superpoder que tienen algunos seres vivos podría ser la solución a los enormes problemas económicos y ecológicos de la iluminación urbana". Este original enfoque, que arrancó en 2013 mientras cursaba el máster en Diseño Industrial en el Strate École de Design de Sèvres (Francia), la ha convertido en una de los 10 ganadores de Innovadores menores de 35 Francia 2016 de MIT Technology Review.

De toda la electricidad que se consume cada año en el mundo, aproximadamente el 20% se destina a iluminación, ya sea de viviendas, oficinas, fábricas o alumbrado público, según la Agencia Internacional de la Energía. La fuente alternativa de luz de Rey, podría ahorrar parte de esta electricidad y evitaría la emisión de una parte de los cientos de millones de toneladas de dióxido de carbono al año, asociadas a la quema de combustibles fósiles en plantas termoeléctricas.

Para lograr este ambicioso objetivo, los sistemas de iluminación de Glowee consisten en unos envoltorios planos de resina transparente que contienen una solución nutritiva en la que viven bacterias bioluminiscentes de E. coli.  Esta especie no tiene capacidad de brillar con luz propia, así que, mediante ingeniería genética, el equipo le ha insertado genes de otras bacterias que viven en simbiosis con un tipo de calamar y que emiten una luz verdosa.

El resultado final es una especie de pegatina plana en cuyo interior hay bacterias modificadas genéticamente para brillar junto a los nutrientes que las mantienen vivas y luminosas durante unos tres días. Trascurrido este tiempo, las bacterias han consumido su alimento y no pueden seguir alumbrando. En este momento, el sistema debe reemplazarse, o bien, deben inyectarse nuevos nutrientes en el envase, explica Rey.

Esta limitación no supone un problema para sus actuales usuarios, mayoritariamente organizadores de eventos que los aprecian por sus posibilidades estéticas. Además, las pegatinas de Glowee no generan contaminación visual ni necesitan infraestructura eléctrica. Los sistemas se pegan en superficies lisas y su forma puede personalizarse.

Pero los objetivos de Rey van más allá de la estética y el diseño, por eso, espera que hacia final de año sus pegatinas luminosas tengan una autonomía de hasta un mes. La joven aspira a llegar a otros mercados donde su propuesta genere un mayor impacto. Su idea "no es estar 10 años en el laboratorio esperando a tener la mejor tecnología, sino buscar un mercado para cada etapa". Su siguiente meta son las fachadas y los escaparates de las tiendas, pero a largo plazo, Rey quiere acceder al mercado de la señalética y de la iluminación urbana. El objetivo final es que sus sistemas de iluminación lleguen a las regiones donde viven los 1.000 millones de personas que carecen de acceso a la red eléctrica.

Para lograrlo, además de incrementar la autonomía de las pegatinas, el equipo trabaja para mejorar su intensidad, que actualmente equivale "a la de una lamparita de noche", según la investigadora. Optimizar el envoltorio y perfeccionar la genética de las bacterias para que, por ejemplo, no alumbren durante el día cuando no es necesario, son algunas de sus estrategias. El equipo también aspira a poder modular el color de la luz.

Para el director del grupo Changing Places del MIT Media Lab, Kent Larson, que ha sido juez de estos premios, incluso si el coste de producir gran cantidad de bacterias bioluminiscentes es menos eficiente que utilizar iluminación LED, "sus posibilidades conceptuales y estéticas son fenomenales". "Otros han trabajado en este área, pero Glowee parece combinar una fuerte visión y buenas habilidades de tecnología y comercialización", concluye Larson.


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