Esta semana, mi compañero Antonio Regalado contó una interesante novedad sobre los fármacos GLP-1 para perder peso. Según una investigación presentada en un congreso sobre envejecimiento en Boston, estos medicamentos parecen influir en al menos algunos indicadores de la edad biológica.
Las personas con sobrepeso y diabetes que toman fármacos GLP-1 tienen una edad biológica entre dos y tres años menor que aquellas en condiciones similares que toman un placebo, según los hallazgos de Eli Lilly y Novo Nordisk, dos compañías farmacéuticas que fabrican estos medicamentos.
Llevo ya un tiempo oyendo a expertos en el campo del envejecimiento describir los GLP-1 como fármacos de longevidad (aunque, de entrada, solo beneficien a personas con sobrepeso o diabetes). Este último anuncio llega tras haber visto una serie de beneficios adicionales asociados al uso de estos medicamentos. Pero también hay algunos efectos secundarios extraños.
Hasta ahora, los fármacos agonistas del GLP-1 (que suprimen el apetito) se han aprobado para tratar la diabetes, la enfermedad renal crónica y la obesidad, y también pueden recetarse a algunas personas con sobrepeso o en riesgo de padecer ciertas enfermedades cardiovasculares. Pero existen investigaciones que sugieren que también podrían ayudar a personas con trastornos por consumo de sustancias, y se han estudiado sus posibles beneficios en enfermedades neurodegenerativas y en el cáncer.
Y son muchísimas las personas que los toman. Según una encuesta reciente de Gallup, el 11 % de los estadounidenses toma un fármaco GLP-1 para perder peso, frente al 3 % en 2024. Además, el 15 % afirma haber recurrido a uno para adelgazar en algún momento.
Pueden ser increíblemente eficaces. Pero, como cualquier medicamento, pueden conllevar efectos secundarios. Y todavía estamos tratando de averiguar cuáles podrían ser exactamente y hasta qué punto están extendidos.
Los efectos secundarios más frecuentes son gastrointestinales: náuseas, vómitos, diarrea y estreñimiento. Estos fármacos también se han relacionado con la pancreatitis y los cálculos biliares.
Hay quienes afirman que, en casos excepcionales, estos fármacos podrían dañar los nervios situados detrás del ojo. Decenas de personas han demandado a Novo y a Eli Lilly tras desarrollar una afección que puede provocar una pérdida repentina de visión. Alegan que sus síntomas se debieron a los fármacos GLP-1 que fabrican estas empresas. Ambas compañías rechazan las acusaciones. Las investigaciones sobre este vínculo arrojan resultados dispares.
Todavía estamos intentando comprender los efectos que los fármacos para adelgazar tienen en el cabello y las uñas. Cuando Savanna Vidal, de la Facultad de Medicina y Ciencias de la Salud de la Universidad George Washington en Washington D. C., y sus colaboradores analizaron los historiales médicos electrónicos de 67 organizaciones sanitarias estadounidenses, descubrieron que el uso de GLP-1 se asociaba a un mayor riesgo de caída del cabello. Sin embargo, todavía no se considera que sea un efecto habitual.
Y en un congreso celebrado en Austria la semana pasada, otro grupo presentó los resultados de un estudio más pequeño que apunta a que el 66 % de los usuarios de GLP-1 notificaron al menos un trastorno en las uñas (en algunos casos, con desprendimiento ungueal). No obstante, las afecciones en las uñas también eran bastante frecuentes entre quienes no tomaban estos fármacos. Los autores no afirman que los medicamentos estén provocando la caída de las uñas (algo que, seguro, supondrá un alivio para el 11 % de la población estadounidense).
Los efectos secundarios podrían ser diferentes en los niños, pero por ahora no hay muchos datos al respecto. Aun así, habrá que prestar atención a los efectos secundarios pediátricos, dado que, entre 2019 y 2026, se multiplicaron por 310 las prescripciones de GLP-1 para niños de ocho a 11 años con obesidad en EE UU Las recetas infantiles siguen siendo poco frecuentes, pero van en aumento.
El miércoles, la Organización Mundial de la Salud publicó sus primeras directrices sobre el tratamiento de la obesidad en niños y adolescentes. A pesar de la magnitud del problema (la OMS calcula que 70 millones de niños de entre cinco y nueve años vivían con obesidad en 2024), la organización afirma de forma explícita que no recomienda el tratamiento farmacológico para menores de 10 años.
"Esta recomendación tiene en cuenta la falta de pruebas tanto sobre los beneficios como sobre los posibles efectos adversos y las consecuencias de los diferentes medicamentos y/o sus principios activos en el crecimiento normal, el desarrollo, los parámetros fisiológicos y la salud mental", señalan las directrices.
Recibo notas de prensa sobre los GLP-1 casi a diario. Se ha investigado muchísimo sobre estos fármacos y probablemente haya cientos de estudios más en marcha. Es muy probable que The Checkup siga tratando este tema a medida que avancen las investigaciones.
Este artículo se publicó originalmente en The Checkup, el boletín semanal sobre biotecnología de MIT Technology Review. Para recibirlo en tu bandeja de entrada cada jueves y leer artículos como este antes que nadie, suscríbete aquí.

