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Un corazón artificial desarrollado por investigadores de la Universidad de Ciencias y Salud de Oregón bombea agua en el laboratorio. Si el dispositivo llega a probarse en humanos, los tubos de goma serían reemplazados por conectores biocompatibles

Biomedicina

Este corazón artificial ultrasimple aspira a acabar con los trasplantes

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Los diseños anteriores eran tan complejos que acababan dando problemas, así que este prototipo ha apostado por la sencillez. Tras el éxito de las primeras pruebas en una vaca, los responsables probarán un modelo más pequeño apto para humanos en una oveja

  • por Emily Mullin | traducido por Mariana Díaz
  • 26 Marzo, 2018

Hay cerca de 4.000 personas en lista de espera para recibir un trasplante de corazón, solo en Estados Unidos. De media, estas personas pueden tardar hasta seis meses en obtener uno, un espacio de tiempo en el que algunos pacientes mueren antes de llegar a recibir su ansiado órgano de respuesto.

Es por esto que desde hace décadas hay investigadores que intentan fabricar un corazón artificial que pueda implantarse de manera permanente. Pero construir uno capaz de imitar las funciones de un corazón real durante un largo período de tiempo sin romperse, o causar infecciones, o coágulos de sangre es increíblemente difícil. El problema es que cuantas más partes tenga el dispositivo, hay más probabilidades de que algo salga mal. 

Para resolver este problema, el investigador de  la Universidad de Salud y Ciencias de Oregón (OHSU, por sus siglas en inglés, en EE.UU.) Sanjiv Kaul y su equipo están desarrollando un corazón artificial con un diseño extremadamente simple: el dispositivo solo contiene una única pieza móvil y sin válvulas. El equipo cree que podría ser el primer corazón artificial capaz de funcionar eficazmente durante el resto de la vida de una persona.  

Originalmente diseñado por Richard Wampler, el corazón artificial de OHSU crea un flujo sanguíneo que imita al pulso natural. El aparato reemplaza las dos cámaras inferiores del corazón humano, los ventrículos, por un tubo de titanio que contiene una varilla hueca que se mueve hacia adelante y hacia atrás. Este vaivén empuja la sangre hacia los pulmones para que se oxigene y luego la mueve por el resto del cuerpo.

Kaul espera que este diseño tan simple supere las limitaciones que otros corazones artificiales previos.

El corazón artificial del equipo OSHU contiene una sola pieza móvil y no tiene válvulas.

Foto: El corazón artificial del equipo OSHU contiene una sola pieza móvil y no tiene válvulas. Crédito: Ohsu/Kristyna Wentz-Graff.

En 2006, el corazón artificial AbioCo fue el primero en obtener la aprobación de la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE. UU, aunque solo en situaciones limitadas. Únicamente se implantó en 15 personas y a día de hoy ya no está disponible. AbioCor era del tamaño de un pomelo, demasiado grande para niños y muchas mujeres.

Ahora mismo solo un corazón artificial, fabricado por SynCardia, disponible en EE. UU.. Pero la misión de este aparato es la de ser una solución temporal mientras los pacientes esperan un trasplante de corazón. No tiene un diseño muy cómodo ya que requiere que los pacientes lleven un compresor de aire externo en una mochila que bombea el corazón artificial implantado desde el exterior.

Otras compañías, como Cleveland Heart y la firma francesa Carmat, también lleva tiempo intentando construir un corazón completamente artificial. Y el año pasado, un equipo de investigadores suizos anunciaron que habían desarrollado un corazón impreso en 3-D, pero el dispositivo empezaba a degradarse tras solo 45 minutos.

Kaul y su equipo probaron un prototipo de su corazón artificial en vacas sin identificar ningún problema o efecto secundario. Después del éxito del prototipo, el equipo planea probar una versión más pequeña en ovejas durante aproximadamente tres meses. Esta versión debería serlo suficientemente reducida como para caber en niños de como mínimo 10 años.

Kaul afirma: "Si funciona todo ese tiempo, creemos que podremos implantarlo en personas". Cree que el dispositivo podría estar disponible para los pacientes en cinco años o incluso quizás antes.

El corazón artificial de OHSU probablemente necesite cargarse manualmente con un pequeño paquete de baterías que se ubicará fuera del cuerpo. Pero la esperanza es que una batería más pequeña y más eficiente pueda llegar a implantarse bajo la piel y recargarse desde el exterior.

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