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Demostrado: la cultura genera ciudades más ricas y prósperas

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Gracias a un montón de fotos geoetiquetadas de Flick, un equipo confirma empíricamente que hay una correlación entre el nivel de actividad cultural de una zona y su desarrollo urbano y económico. Futuras investigaciones deberían averiguar si la ciencia tiene el mismo efecto

  • por Emerging Technology From The Arxiv | traducido por Mariana Díaz
  • 26 Abril, 2018

Uno de los enigmas que rodea a las ciudades modernas es que los factores económicos como la inversión, el empleo y los ingresos no logran explicar del todo su nivel de prosperidad. En el siglo pasado, al antropólogo francés Pierre Bourdieu se le ocurrió una cosa. Propuso que la prosperidad también depende de factores culturales como la educación, el intelecto y el conocimiento. Bautizó a su idea como "capital cultural" y defendió que el concepto juega un papel crucial en el éxito de las personas.

Si Bourdieu está en lo cierto, la prosperidad de las urbes no solo depende de su desarrollo económico sino también del capital cultural. De hecho, existen numerosos ejemplos de barrios humildes que se han vuelto prósperos después de atraer a individuos e industrias creativas. Pero la idea es difícil de comprobar. Aunque la inversión económica es fácil de medir, no pasa lo mismo con el capital cultural. Así que hace falta una forma confiable de medir el capital cultural para que pueda usarse en este tipo de comparación.

Y eso es justo lo que la investigadora de la Universidad de Cambridge (Reino Unido) Desislava Hristova y un par de compañeros han creado. Su técnica utiliza fotos publicadas en Flickr que han sido etiquetadas con términos asociados a alguna actividad creativa relacionada con la cultura, como: publicidad y marketing, arquitectura, publicaciones, manualidades, películas y TV, música, etcétera.

Los investigadores buscaron imágenes geoetiquetadas con estas palabras en las ciudades de Nueva York (EE. UU.) y Londres (Reino Unido). Encontraron alrededor de 1.500 millones de fotos, publicadas entre 2010 y 2015. El geoetiquetado permitió al equipo vincular cada imagen con uno de los 33 distritos de Londres o de los 70 distritos de Nueva York. Eso les dio la capacidad de clasificar y comparar los cambios en la actividad cultural a lo largo del tiempo en estos lugares.

Ambas urbes también publican cifras relacionadas con su desarrollo urbano como el Índice de Privación Múltiple de Londres y el Índice de Vulnerabilidad Social de Nueva York. También están los datos sobre los precios de la vivienda, que el equipo utilizó como aproximación de la prosperidad en las ciudades.

Los resultados proporcionan una evidencia interesante que, por primera vez, parece respaldar la teoría de Bourdieu a nivel ciudad. La investigación afirma: "Podemos demostrar que solo el capital económico no explica el desarrollo urbano. La combinación de capital cultural y capital económico son factores más indicativos del crecimiento que se ha dado en el barrio en términos de precios de la vivienda y mejoras en las condiciones socioeconómicas".

Así que el equipo analiza la actividad económica y cultural de cada localidad en estas ciudades para mostrar cómo estas áreas se benefician de la actividad cultural.

Aunque la técnica del equipo no está exenta de debilidades. Por ejemplo, en 2012 Londres fue sede de los Juegos Olímpicos, un evento que fue precedido por una gran inversión en actividades culturales como la danza, la música y el teatro, así como fiestas en la calle y, obviamente, en actividades deportivas. Pero los datos del grupo no muestran un aumento de la actividad cultural en Londres en ese periodo.

Otro factor a tener en cuenta es el papel de la ciencia y la tecnología. En los últimos años, los especialistas en educación han comenzado a estudiar el impacto que tiene el conocimiento y la comprensión de la ciencia en el trabajo y los estilos de vida de las personas. Lo llaman: "capital científico".

El capital científico también parece jugar un papel importante en las trayectorias vitales y profesionales de las personas, por lo que no es absurdo pensar que también podría desempeñar un papel en la prosperidad de las ciudades que lo explotan. Ciudades como Oxford (Reino Unido), Cambridge (Reino Unido), Boston (EE. UU.) y San Francisco (EE. UU.) podrían ser buenos ejemplos de la explotación del capital científico. Pero el equipo de Hristova no ha tenido en cuenta este factor.

Aun así, hay que reconocer que los investigadores han encontrado una innovadora forma de vincular el comportamiento humano dentro de las ciudades con la prosperidad económica. Está claro que todavía hay mucho más por extraer de este tipo de datos. Esperaremos a ver lo que revelan.

Ref: arxiv.org/abs/1804.03760 The New Urban Success: How Culture Pays

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