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Cadenas de bloques y aplicaciones

Las apuestas de la muerte en 'blockchain': un crimen sin delincuentes

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La plataforma de mercado de predicciones Augur se ha hecho famosa por alojar apuestas sobre cuándo morirán personas como Donald Trump y Jeff Bezos. Aunque se trata de un caso de uso ilegal, cuesta identificar a los responsables del delito, como ya pasó con Napster en los albores de internet 

  • por Mike Orcutt | traducido por Mariana Díaz
  • 08 Agosto, 2018

Parece que cada día que pasa, alguien encuentra un nuevo uso para la tecnología blockchain o cadena de bloques (ver Las cinco industrias que más podrían beneficiarse de 'blockchain'). Hace un par de años llegó Augur, que la utiliza para crear una plataforma de mercado de predicciones, un servicio que permite a los usuarios comprar o vender acciones sobre el resultado de cualquier evento. Pero en lugar de explotar este sistema para hacer apuestas con el resultado de un partido o de unas elecciones, los usuarios de Augur la están usando para predecir las muertes de personajes famosos.

Más allá de lo macabro del asunto y de la cuestión de si este tipo de apuestas favorecen los "mercados de asesinatos" para ejecutar matanzas reales, el problema más urgente de Augur es completamente diferente.

La verdad es que este tipo de "grupos de la muerte" (o death pools) existen desde hace décadas. Así que las cadenas de bloques, con sus redes descentralizadas y sus transacciones anónimas (potenciales), parecen una herramienta perfecta para esta actividad. El software de código abierto de Augur se basa en los programas informáticos ​​de blockchain conocidos como contratos inteligentes. Estos permiten a los usuarios establecer sus propios mercados de predicción para que agrupen las apuestas de criptomonedas y distribuyan los beneficios automáticamente sin que los participantes tengan que identificarse.

Es un sistema perfecto para incentivar a alguien a matar a una persona, ya que quien cometa el asesinato sabrá que su pago está garantizado, al menos en teoría. El protocolo basado en Ethereum, que se lanzó el 10 de julio, ya cuenta con pronósticos para la muertes de Donald Trump, Jeff Bezos, Warren Buffet, Betty White y otros. Pero las transacciones llevadas a cabo en estos mercados han bajísimas y las cantidades apostadas, muy pequeñas. Así que no parece muy probable que el servicio esté animando a la gente a cometer asesinatos.

Pero Augur podría estar facilitando otras actividades ilegales que podrían ser mucho más problemáticas.

Legalmente, los mercados de predicción no suelen estar permitidos. En EE. UU. por ejemplo, las leyes federales y estatales prohíben los juegos de azar online pero, "en muchos sentidos, la línea que separa los mercados de predicción y el juego no está nada clara", explica el profesor de la Escuela Cardozo de Derecho en la ciudad de Nueva York (EE. UU.) Aaron Wright. Además, algunos contratos de Augur permiten a los usuarios apostar por el valor futuro de algo, como la criptomoneda Ether. Eso se parece mucho a un tipo de inversión llamada opción binaria, que es ilegal sin la aprobación de la Commodity Futures Trading Commission (CFTC). En 2012, la CFTC demandó a Intrade, un mercado de predicción con sede en Irlanda, por permitir a los usuarios estadounidenses intercambiar opciones binarias. Finalmente, un juez impidió que Intrade ofreciera los contratos en EE. UU.

Augur ya está bajo la mira de la CFTC. Pero aunque la agencia decida que Augur está violando la ley, ¿cómo logrará que se cumpla su voluntad? Los creadores de Augur afirman que no tienen control sobre lo que sus usuarios deciden hacer con el protocolo, ni capacidad para cerrarlo. Esto crea un problema "endémico" para la tecnología blockchain, advierte Wright, quien recientemente coescribió un libro sobre el tema: "Si no tiene un intermediario muy concreto, es decir, una compañía o grupo de personas que estén ejecutando el mercado: ¿cómo aplica las leyes y evita que esa actividad tenga lugar?".

Cuando Napster, Limewire y otras redes de intercambio de archivos entre pares provocaron dolores de cabeza similares cuando comenzaron a distribuir música, películas y otros archivos en internet hace dos décadas. Pero en todos esos casos había una entidad responsable que podría ser demandada por infracción de derechos de autor. En el caso de Augur, un software de código abierto que se puede descargar libremente y que se ejecuta en una cadena de bloques, los desafíos son totalmente nuevos, señala Wright.

Eso no significa que no se puedan aplicar las leyes, pero habrá que buscar estrategias distintas para hacerlo. Por ejemplo, si los responsables concluyen que Augur facilita las actividades ilegales, podrían tratar de perseguir a las personas que desarrollaron el software, del mismo modo que los desarrolladores de malware son considerados responsables de sus creaciones, explica Wright.  Otra opción sería que los fiscales intenten identificar a los usuarios que mantienen el protocolo en funcionamiento. Los "reporteros" de la plataforma usan las criptomonedas de Augur, REP, para informar los resultados y son recompensados ​​con más tokens si sus informes concuerdan con el consenso más amplio. Pero también hay otros caminos. Wright concluye: "El hecho de que no haya un centro no significa que no haya formas indirectas de atacar la actividad ilegal".

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