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Robótica

Doctor IA: los 'chatbots' aterrizan en la consulta médica

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Babylon o Ada son algunas de las 'apps' de inteligencia artificial que ofrecen a los pacientes un primer asesoramiento sobre sus problemas de salud, ayudando a reducir la carga de trabajo de los médicos. Pese a sus ventajas, que almacenen datos sensibles de los pacientes es motivo de preocupación 

  • por Douglas Heaven | traducido por Ana Milutinovic
  • 31 Octubre, 2018

"¡Me duele mucho el estómago!"

"Lamento oír eso", dice una voz femenina. "¿Le importaría responder unas preguntas?"

Y así comienza la consulta. ¿Dónde le duele? ¿Cuánto le duele? ¿Es constante el dolor? Después de un poco de deliberación, se recibe una opinión. "Esto me suena a dispepsia. La dispepsia es el término médico para la indigestión".

Aunque es un término médico, no es una facultativa la que pronuncia esas palabras. La voz femenina es de Babylon, que forma parte de una ola de nuevas aplicaciones de inteligencia artificial (IA) diseñadas para relevar a los médicos a la hora de realizar papeleo innecesario y visitas a la consulta, y que además reducen el tiempo que tenemos que esperar para recibir asesoramiento médico. De esta forma, si no nos encontramos bien, podemos conversar por teléfono con una IA en lugar de llamar a un médico.

La idea es que la búsqueda de asesoramiento sobre un problema de salud sea tan sencilla como buscar los síntomas en Google, pero con muchos más beneficios. A diferencia del autodiagnóstico online, estas apps nos guían a través de un proceso de clasificación de grado clínico: nos informarán de si nuestros síntomas necesitan atención urgente o de si podemos tratarnos con ibuprofeno y reposo en cama. La tecnología se basa en una serie de técnicas de IA: procesamiento de lenguaje para permitir a los usuarios que describan sus síntomas de una manera informal, sistemas expertos para explorar enormes bases de datos médicas, y aprendizaje automático para establecer las correlaciones entre síntomas y enfermedades.

Babylon Health, el primer proveedor de atención médica digital con sede en Londres, tiene una ambiciosa misión que le gusta compartir: poner un servicio de salud accesible y asequible en las manos de todas las personas del mundo. La mejor manera de hacerlo es evitando que las personas tengan la necesidad de acudir a un médico, según afirma el fundador de la compañía, Ali Parsa.

En caso de duda, las apps siempre recomendarán buscar una segunda opinión humana. Pero al estar entre nosotros y los profesionales médicos, cambian la primera línea de la atención médica. Cuando la aplicación Babylon Health comenzó a asesorar sobre formas de autotratamiento, la mitad de los pacientes de la compañía dejaron de pedir citas, al darse cuenta de que no las necesitaban.

Babylon no es la única app de este tipo: existen otras como Ada, Your.MD y Dr. AI. Pero Babylon es la favorita porque se ha integrado en el Servicio Nacional de Salud de Reino Unido (NHS por sus siglas en inglés), lo que demuestra cómo esta tecnología podría cambiar la forma en la que se gestiona y se financia el servicio de salud. El año pasado, Babylon comenzó una prueba en un hospital en Londres en el que las llamadas a la línea de asesoramiento (que no de emergencia) 111 del NHS son parcialmente gestionadas por la inteligencia artificial de Babylon. A aquellos que llaman se les pregunta si desean esperar a que un humano les atienda o si prefieren descargar la app NHS Online: 111 de Babylon.

Alrededor de 40.000 personas ya han optado por la app. Entre finales de enero y principios de octubre de 2017, el 40% de las personas que la utilizaron fueron guiadas a alternativas de autotratamiento en lugar de acudir a un médico, aproximadamente tres veces más que las personas que hablaron con un operador humano. Pero tanto la IA como los humanos que trabajaban en la línea telefónica les dijeron a la misma proporción de personas que buscaran atención de emergencia (el 21%).

Cuando la aplicación comenzó a asesorar sobre formas de autotratamiento, la mitad de los pacientes dejó de pedir citas, al darse cuenta de que no las necesitaban

Ahora, Babylon también ha lanzado el primer consultorio médico digital en Reino Unido, llamado GP at Hand. Los ciudadanos de Londres pueden registrarse en el servicio tal y como lo harían en su centro médica local. Pero en lugar de esperar a un hueco para la cita y tener que salir del trabajo para ver a un médico en persona, los pacientes pueden chatear con la aplicación o hablar con un médico de GP at Hand a través del enlace a un vídeo. Y en muchos casos la llamada no es necesaria. El médico humano se convierte así en el último recurso en vez de ser el primero.

40.000 personas en Londres han usado la aplicación Babylon

GP at Hand ha demostrado ser popular: unas 50.000 personas se registraron en los primeros meses, entre ellos el ministro de Salud de Reino Unido, Matt Hancock. Babylon pretende ahora expandirse en todo Reino Unido. El servicio también está disponible en Ruanda, donde el 20% de la población adulta ya se ha registrado, según el médico y miembro del equipo fundador de Babylon, Mobasher Butt. Y ya está haciendo llegar sus servicios a Canadá, con planes para lanzarse en Estados Unidos, Oriente Medio y China.

Su médico está desbordado

Durante 70 años, el NHS ha proporcionado atención médica gratuita a cualquier persona que la necesitara, financiada por los contribuyentes de Reino Unido. Pero está mostrando señales de saturación. Hace dos generaciones había 50 millones de británicos y la media de su esperanza de vida no superaba los 60 años. Ahora son 66 millones y la mayoría puede esperar cumplir 80 años. Eso obliga a estirar los recursos de un sistema que nunca ha generado dinero en efectivo.

De media, las personas en Reino Unido van al médico seis veces al año, el doble que hace una década. De 2011 a 2015, la media de la lista de pacientes de medicina general aumentó un 10% y su número de contactos con pacientes (por teléfono o en persona) creció un 15,4%, según una encuesta realizada por King's Fund. En otra encuesta realizada por la British Medical Association en 2016, el 84% de los médicos generales señalaron que consideraban que su carga de trabajo era "inmanejable" o "excesiva", con "un impacto directo en la calidad" de la atención que prestaban a sus pacientes.

Por otra parte, los pacientes a menudo tienen que esperar varios días para conseguir una consulta no urgente. Muchos acuden a urgencias del hospital en lugar de esperar, lo que añade aún más sobrecarga al sistema. "Tenemos la percepción de que son las personas mayores las que acuden [a urgencias]", dice el CEO y fundador de Now Healthcare Group, una compañía de tecnología de la salud con sede en Manchester (Reino Unido), Lee Dentith. "Pero no es así. Son los jóvenes de 18 a 35 años quienes no están dispuestos a esperar una semana por una cita ".

La población y la esperanza de vida seguirán creciendo. Se estima que en 2040, Reino Unido tendrá más de 70 millones de habitantes, y uno de cada cuatro tendrá más de 65 años. La mayoría de países ricos también están envejeciendo.

Al mismo tiempo, en las próximas décadas se verán más personas viviendo con enfermedades de larga duración, como diabetes y cardiopatías. Y la mejora en el tratamiento para las enfermedades como el cáncer significa que millones de personas más vivirán o se recuperarán de ellas.

Por supuesto, Reino Unido no es un caso único. Ya sea debido a los exorbitantes costes en EE. UU. o a la falta de profesionales médicos en Ruanda, "todos los sistemas de salud en todo el mundo están sobrecargados", sostiene Butt. “No hay suficientes recursos clínicos. No hay suficiente dinero".

Por eso son importantes las compañías como Babylon. Un chatbot puede servir como un guardián para los médicos con exceso de trabajo. Para liberar aún más el tiempo del médico, la inteligencia artificial también puede gestionar el papeleo y las recetas e incluso supervisar la atención en el hogar.

Un chatbot también puede orientar a las personas hacia el proveedor adecuado. "Un médico de cabecera no siempre es la mejor persona para consultar", dice la doctora de medicina general de la parte este de Londres, Naureen Bhatti. "Una enfermera podría ser mejor para curar una herida, y un farmacéutico sería más adecuado para recomendaciones sobre una receta repetida. Siempre es bienvenido todo lo que ayude a descargar un sistema muy saturado, permitiendo a los médicos hacer lo que mejor saben".

A veces, la inteligencia artificial es sencillamente mejor

Bhatti recuerda cómo a muchos médicos les enfadó que los pacientes comenzaran a llevarles documentos impresos de sus propias búsquedas en internet. "¡Cómo se atreven a intentar diagnosticarse solos! No se pueden igualar mis seis años de estudios de medicina con una hora en internet". Pero a ella le gusta verlo desde la perspectiva de los pacientes: "Bueno, no creas que se pueden invalidar los seis años que llevo con esta enfermedad por tu clase de una hora en una escuela de medicina".

Cuando un paciente se encuentra cara a cara con un médico, la IA también puede ayudar sugiriendo diagnósticos y posibles tratamientos. Esto es útil incluso cuando el médico está altamente capacitado, explica Butt, y es "realmente crucial" en los países más pobres donde hay pocos médicos competentes.

La IA, además, puede ayudar a detectar pronto algunas enfermedades serias. "En el momento en el que se diagnostican la mayoría de las enfermedades, un problema de 10 euros se ha convertido en uno de 1.000 euros", dice Parsa. "Esperamos hasta que nos derrumbamos antes de acudir a un médico". Detectar una enfermedad antes de tiempo reduce el coste de su tratamiento.

No creo que la razón por la que las personas estudien medicina sea trabajar con flexibilidad, pasando consulta desde su cocina, sino que les gusta conocer a los pacientes".

Estas apps primero llegan al mercado como servicios privados de salud. Ahora, están empezando a integrarse con los proveedores y aseguradoras estatales de atención médica. Por ejemplo, los usuarios de Ada pueden compartir las sesiones de  su chatbot con su médico del NHS, y la compañía ahora está trabajando con bastantes ambulatorios de medicina general para permitir que el chatbot los remita a un médico. Otra aplicación, Now Patient, ofrece consultas por vídeo con nuestro médico y también actúa como un farmacéutico de IA. Los usuarios pueden comprar sus medicamentos desde el servicio de entrega de medicamentos Now Healthcare Group, una especie de Amazon para los medicamentos.

"Este es un servicio que los pacientes realmente quieren, es algo que no tenían antes y que ahora se les proporciona a través del NHS los 365 días del año, las 24 horas del día, de forma gratuita", opina Butt acerca de Babylon."Y lo mejor es que no le cuesta ni un centavo más al NHS llevarlo a cabo".

La IA en estas apps no solo se hará más inteligente sino que llegará a conocer mejor a sus usuarios. "Estamos desarrollando la capacidad para que los pacientes gestionen su salud no solo cuando están enfermos, sino también cuando no lo están", afirma Butt. Las apps se convertirán en compañeros constantes para millones de nosotros, nos aconsejarán sobre las elecciones de salud diarias.

¿Muerte por chatbot? 

No todos están contentos con todo esto. Para empezar, existen preocupaciones por la seguridad. Parsa compara lo que Babylon hace con nuestros datos médicos con lo que Facebook realiza con nuestras actividades sociales: acumula información, crea enlaces, recurre a lo que sabe sobre nosotros para crear alguna acción. La sugerencia de hacer un nuevo amigo no nos matará aunque fuera una mala recomendación, pero los riesgos son mucho mayores en una app médica.

Según Babylon, su chatbot puede identificar enfermedades al igual que lo hacen los médicos humanos y ofrecer consejos de tratamiento todavía más seguros. En un estudio publicado online en junio y realizado por investigadores del Imperial College de Londres, la Universidad de Stanford y el Northeastern Medical Group (los dos últimos en EE.UU.), Babylon sometió a su IA a una versión del examen final del Colegio Real de Médicos Generales de Reino Unido (RCGP por sus siglas en inglés), que los médicos británicos deben aprobar para poder trabajar sin supervisión. La inteligencia artificial de Babylon obtuvo un resultado de 81%, que representa un 9% más que la nota media obtenida por los estudiantes de medicina de Reino Unido.

No obstante, el RCGP se apresuró a distanciarse del hype de Babylon. "Es fantástico el potencial de la tecnología para ayudar a los médicos a dar la mejor atención posible al paciente, pero al final del día, los ordenadores son lo que son y los médicos de cabecera son profesionales altamente capacitados: los dos no pueden compararse y los primeros pueden apoyar pero nunca reemplazar a los otros", afirmó el vicepresidente del RCGP, Martin Marshall, en un comunicado. "Ninguna aplicación ni algoritmo podrá hacer lo que hace un médico de cabecera".

Otros realizan acusaciones mucho más graves diciendo que Babylon se ha centrado en hacer su servicio accesible y asequible a costa de la seguridad de los pacientes. Un usuario de Twitter con el nombre DrMurphy11 (un especialista del NHS que me dijo que necesitaba permanecer en el anonimato por la cultura corporativa allí) ha creado el hashtag #DeathByChatbot (Muerte por Chatbot). En los vídeos que muestran las interacciones con esta aplicación, DrMurphy11 sugiere que la IA de Babylon omite diagnósticos obvios y no hace las preguntas correctas. "No me preocupa la tecnología de la salud o la IA en general", asegura. "Ningún médico quiere cometer errores, y cualquier sistema que ayude a minimizar el riesgo de daño por error humano será bienvenido". Pero le preocupa que las compañías engañen a los médicos y al público con reclamos de marketing que alaban en exceso su tecnología actual.

Babylon también ha recibido críticas en Ruanda, donde gestiona el servicio Babyl, por no tener en cuenta la epidemiología local. En una entrevista con la BBC, el ministro de Salud de Ruanda afirmó que la aplicación Babyl no incluía preguntas sobre la malaria, por ejemplo (si bien Babylon lo niega).

No obstante, aunque Babylon no es tan buena como un médico de verdad (y aunque estas aplicaciones siempre suelen recomendarnos visitar a un médico real si existen dudas), ir solo a lo seguro sería un fracaso para su propósito. "Queríamos recrear el mismo enfoque pragmático que aplica un médico", explica Butt. "Si tan solo un grupo de personas que no fueran médicos hubieran desarrollado el servicio, se podía haber optado por algo que fuera 100 % seguro, pero eso podría significar que todos deberían acabar enviados al hospital, algo que no haría un médico o enfermera reales".

Otro temor es que si primero se consultan los servicios digitales se creará un sistema de atención médica de dos niveles. Por ejemplo, GP at Hand aconseja a las personas con problemas médicos graves pensar dos veces antes de inscribirse en una consulta que ofrece un acceso mayoritariamente remoto a los médicos. Esto puede parecer prudente, pero ha llevado a acusaciones de que en realidad GP at Hand está seleccionando a pacientes más jóvenes con necesidades de atención médica menos complejas y menos costosas. Dado que el sistema británico de las consultas del médico de cabecera obtiene financiación del NHS por cada paciente, las prácticas selectivas significarían que el resto del sistema de atención médica debería hacer más con menos.

Para algunos médicos de cabecera, esto no es aceptable. "Nos dirigimos a todos", asegura Bhatti. Pero el portavoz del NHS, Oliver Michelson, entiende que GP at Hand debe emitir algún tipo de advertencia: siendo realista, no puede dar la bienvenida a todos. "No le están negando el acceso a la gente, pero si te dicen  que vas a necesitar visitar a tu médico de cabecera con regularidad, acudir  a un servicio digital podría no ser la mejor opción”, sostiene.

Butt insiste también en que no excluyen a nadie. "El servicio está disponible para todos", reafirma. Pero es posible que no sea el más apropiado para algunas personas, como las que tienen serias dificultades de aprendizaje o discapacidades visuales, porque tendrían problemas con esta aplicación.

Las personas siguen siendo útiles

Para Bhatti, una parte fundamental del sistema de salud es tener a un médico local que nos conozca. "El hecho de conocer a nuestro médico salva vidas", asegura. "Los médicos trabajan mejor cuando hay continuidad". Además, cree que esto es igualmente importante tanto para los médicos como para los pacientes. "¿Cómo podemos hacer que esta profesión algo que la gente quiere ejercer?", se pregunta. “No creo que la razón por la que las personas estudien medicina sea trabajar con flexibilidad, pasando consulta desde su cocina, sino que les gusta conocer a los pacientes".

Ni siquiera Butt prevé que los chatbots sean unos sustitutos completos de los médicos humanos. "La atención médica no consiste solo en diagnosticar o prescribir medicamentos", concluye. “Se trata de saber que su paciente podrá hacer frente a la quimioterapia que le estás proponiendo, sabiendo que su familia podrá ofrecerle el apoyo que necesitará durante los próximos meses. Actualmente no existe ningún software capaz de reemplazar eso".

*Douglas Heaven es un escritor autónomo con sede en Londres.

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