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Lucy se lanzó el 16 de octubre en el cohete Atlas V desde Cabo Cañaveral en Florida (EE. UU.) y empezó su viaje hacia los asteroides troyanos de Júpiter, donde estudiará cómo se formaron el sistema solar y sus planetas.

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Lucy en el espacio con los asteroides troyanos de Júpiter

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La nueva sonda de la NASA se aventurará más lejos del Sol que cualquier otra nave impulsada por energía solar con el objetivo de estudiar los enjambres de asteroides que perduran desde los inicios del sistema solar. Podría cambiar lo que sabemos de la evolución planetaria en nuestro sistema solar

  • por Tatyana Woodall | traducido por Ana Milutinovic
  • 20 Octubre, 2021

La nave espacial Lucy (bautizada en honor del esqueleto de un antepasado humano que proporcionó información sobre los misteriosos orígenes de nuestra especie) de la NASA, ha comenzado la primera etapa de su viaje de 12 años.

Despegó desde Cabo Cañaveral (EE. UU.) el pasado sábado 16 de octubre por la mañana temprano a hora local, a bordo del cohete Atlas V. Su viaje se dirige a estudiar los asteroides de un área alrededor de Júpiter que ha permanecido relativamente sin cambios desde el Big Bang. Se aventurará más lejos del Sol que cualquier otra nave espacial impulsada por energía solar.

Durante la rueda de prensa científica que tuvo lugar el 14 de octubre, la responsable del programa Lucy de la NASA, Adriana Ocampo, afirmó: "Lucy cambiará profundamente nuestra comprensión de la evolución planetaria en nuestro sistema solar".

La nave espacial está principalmente propulsada por combustible líquido, pero sus instrumentos funcionarán con la energía generada por dos enormes paneles solares. La tecnología de Lucy se basa en las misiones anteriores como el orbitador Mars Odyssey y el módulo de aterrizaje InSight, así como la nave espacial OSIRIS-REx.

La misión de Lucy es sobrevolar cerca de un asteroide de la abarrotada área que gira alrededor del Sol entre Marte y Júpiter, y luego continuar hacia los troyanos, dos enjambres de cuerpos rocosos más allá del cinturón de asteroides. Estos enjambres de asteroides, que se mueven justo delante y detrás de Júpiter mientras orbita, son restos de cuerpos celestes de los primeros días del sistema solar.

Lucy tomará imágenes en blanco y negro y en color, y usará un divisor de haz de diamante para iluminar los asteroides con luz infrarroja lejana para calcular su temperatura y hacer mapas de su superficie. También tomará otras medidas durante su vuelo. Estos datos podrían ayudar a los científicos a comprender cómo se pudieron haber formado los planetas.

La profesora asistente de física y astronomía en la Universidad de Delaware (EE. UU.) Sarah Dodson-Robinson cree que Lucy podría ofrecer una línea de tiempo definitiva, no solo sobre cuándo se formaron originalmente los planetas, sino también dónde. Y afirma: "Si se consigue precisar cuándo se formaron los asteroides troyanos, esa información indicará cuándo se formó Júpiter y podríamos empezar a hacer preguntas como '¿dónde fue Júpiter en el sistema solar?'. Porque no siempre estuvo donde está ahora. Se movía de un lado a otro".

Para determinar las edades de los asteroides, la nave espacial buscará cráteres superficiales que pueden ser del tamaño de un campo de fútbol. Dodson-Robinson continua: "[Los troyanos] no han sufrido tantos choques y roturas como los asteroides que están más cerca de nosotros. Es posible que veamos algunos tal y como eran poco después de su formación".

En su viaje de 46.437 millones de kilómetros, Lucy recibirá tres ayudas gravitatorias de la Tierra, que implicarán el uso de la fuerza gravitacional del planeta para cambiar su trayectoria sin consumir sus recursos. La subdirectora del equipo de navegación de la misión Lucy, Coralie Adam, señala que cada impulso aumentará la velocidad de la sonda de 322 kilómetros por hora a más de 17.703 kilómetros por hora.

"Si no fuera por esta asistencia de gravedad terrestre, necesitaría cinco veces más combustible, o tres toneladas métricas, para alcanzar su objetivo, lo que haría inviable la misión", destacó Adam en una rueda de prensa de ingeniería que también tuvo lugar el 14 de octubre.

Está previsto que la misión Lucy finalice en 2033, pero algunos trabajadores de la NASA ya confían en que la nave sobrevivirá mucho más. Adam concluye: "Quedará una buena cantidad de combustible a bordo. Después del encuentro final con los asteroides binarios, siempre que la nave espacial esté sana, planeamos proponerle a la NASA una misión extendida y explorar más troyanos".

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