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Tecnología y Sociedad

Business Impact: Cuando las máquinas hacen tu trabajo

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El investigador Andrew McAfee afirma que los avances en computación e inteligencia artificial podrían crear mayores desigualdades sociales.

  • por Antonio Regalado | traducido por Lía Moya (Opinno)
  • 16 Julio, 2012

¿Están perdiendo sus trabajos los trabajadores estadounidenses por culpa de las máquinas?

Ésa era la pregunta con la que arrancaba Race Against the Machine, un influyente libro electrónico publicado en octubre del año pasado por Erik Brynjolfsson y Andrew McAfee, investigadores de la escuela de negocios Sloan del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT, por sus siglas en inglés), en Estados Unidos. La pareja analizó las preocupantes cifras de empleo del país que no han parado de caer desde la recesión de 2008-2009 a pesar de que la producción económica haya aumentado y llegó a la conclusión de que estas cifras son culpa, en parte, de la tecnología digital. 

Los avances logrados tanto en el hardware como el software permiten que se puedan automatizar cada vez más trabajos administrativos y a un ritmo mucho mayor que en el pasado. Sirvan como ejemplo los empleados de las líneas aéreas que se dedicaban a hacer el check-in (registro) de pasajeros y que han sido sustituidos por puestos automáticos. Aunque una mayor productividad es algo positivo, la riqueza se concentra cada vez más y crece el número de trabajadores de clase media que se quedan atrás.

¿Qué significa el 'desempleo tecnológico' incluso en medio de una aparente abundancia digital? Technology Review habló con McAfee en el Centro para los Negocios Digitales, parte de la escuela empresarial Sloan dentro del MIT, donde estudia como investigador principal las nuevas tendencias de empleo y las nuevas definiciones del lugar de trabajo.

TR: ¿Cómo definiría la automatización?

McAfee: La definición más evidente es que hay un puesto de trabajo menos que antes, pero con la misma producción. Un gestor fiscal puede ser sustituido por programas informáticos como TurboTax y no volver a encontrar trabajo. En una fábrica, la automatización supone que un obrero es sustituido por un robot en la cadena de producción. Hay un fenómeno muy relacionado que son los impresionantes aumentos de la productividad que ha supuesto la tecnología digital. Un ejemplo es la preparación de procesos legales. Uno de los cálculos que se han hecho afirma que ahora un abogado es tan productivo como antes lo eran 500. Quizá no despidas a 500 abogados, pero la próxima vez puede que contrates solo a algunas personas y te hagas con un programa de software para leer documentos.

¿En qué campos cree que la automatización conducirá a la pérdida de empleos?

Otros han hecho investigaciones que demuestran que si eres un “trabajador encargado de tareas cognitivamente rutinarias” que sigue instrucciones o realiza tareas mentales estructuradas, hace tiempo que te estás enfrentando a la presión de unos salarios cada vez más bajos. Y creo que eso está relacionado en gran medida con la tecnología. Los administrativos encargados de las nóminas, los agentes de viajes... cada vez son menos. Cada vez hay menos gente que trabaje en la manufactura, a pesar de que la manufacturación es una industria que crece.

¿Qué respuesta recibió Race Against the Machine?

La gente aceptó que la tecnología se estaba acelerando de verdad y que eso iba a tener consecuencias en la fuerza de trabajo. El debate más amplio era entre optimismo y pesimismo. ¿Tenemos la sensación de ir hacia el tipo de economía y de sociedad que queremos o hacia el tipo de economía y sociedad que no? Mucha gente que comentaba dijo “Si estos tíos tienen razón en lo que dicen, vamos hacia una economía que va a ser muy dura para mucha gente”.

¿Qué aspecto tiene la economía que no queremos?

La diferencia entre quienes tienen y quienes no continúa creciendo. Y, lo que es aún más importante, la calidad de vida de la gente en las capas medias y bajas va bajando. Ésa es la economía hacia la que no quiero ir.

¿Cuál es el punto de vista optimista?

A Erik Brynjolfsson se le ocurrió una gran frase: “una Atenas digital”. Los ciudadanos atenienses llevaban unas vidas dedicadas al ocio. Podían participar en la democracia y crear arte. Eso era en gran medida porque tenían esclavos encargados del trabajo. Vale, no quiero esclavos humanos, pero en una economía productiva muy automatizada y digitalizada no hace falta trabajar tanto, tan duro ni con tanta gente para conseguir los frutos de la economía. La versión optimista es que finalmente tengamos más horas semanales libres de trabajo y pesadez.

¿Existen pruebas de una 'Atenas digital' en la calle, en la economía real?

No. Lo que estamos viendo –y esto no nos lo esperábamos- es que la gente que tiene el nivel más alto de habilidades, sueldo e ingresos está trabajando más horas. Tenemos preferencia por trabajar más. Y creo que quienes tienen más tiempo de ocio lo tiene involuntariamente: porque están desempleados o subempleados. Ésa no es mi versión de una 'Atenas digital'.

¿Qué está más adelantada: la automatización del trabajo intelectual o la de las tareas físicas?

La automatización del trabajo mental está muchísimo más avanzada. Es muy difícil conseguir que los ordenadores hagan cosas de las que es capaz un niño de cuatro años, como por ejemplo atravesar un cuarto y recoger un bolígrafo, reconociéndolo como un bolígrafo. Así que el mundo físico presenta muchos retos para las tecnologías digitales.

Pero tengo la sensación de que la cosa está empezando a cambiar. Los datos disponibles para ayudar a un robot son grandes datos, y están explotando. Los sensores han estado progresando siguiendo la ley de Moore. Y las partes físicas de un robot, los actuadores y demás también han mejorado mucho. Así que parece que tenemos todos los ingredientes para que los robots empiecen a influir en la economía.

¿Cómo deberían reaccionar las empresas ante la tendencia hacia una mayor automatización?

Creo que las empresas que tendrán éxito y seguirán adelante serán aquellas que averigüen la proporción correcta de trabajo humano y digital. Y creo que la mezcla adecuada implicará cada vez más tipos de trabajo digital que el que usamos ahora mismo.

¿Qué consejo da al individuo, o a los padres que están criando un hijo?

Al padre le diría que se asegure de que la formación de su hijo esté dirigida hacia cosas que parece que no se le dan muy bien a las máquinas. A los ordenadores se les sigue dando muy mal programar ordenadores. Los ordenadores siguen siendo malos decidiendo qué preguntas necesitan respuesta. Animaría a todos los chavales a que hicieran el esfuerzo de hacer una doble licenciatura, una en el campo de las humanidades y otra de las ciencias.

A pesar del pesimismo sobre los cambios en el mercado de trabajo, ha usado la palabra "cornucopia” para describir los resultados de la innovación. Eso suena muy esperanzador. ¿A qué se refería?

Tenemos acceso a  unos recursos digitales increíbles. Y gran parte de ellos son de barra libre, independientemente de tu nivel de ingresos. Wikipedia se distribuye a las masas, Warren Buffett no tiene más Google que yo o que un parado. Cuando veo que hay cinco mil millones de contratos de teléfonos móviles en el mundo, eso es una cornucopia. Es importante no perderlo de vista.

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