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Computación

TR10: Las 10 tecnologías de hoy que cambiarán el mañana

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El director de 'MIT Technology Review' Jason Pontin presenta los 10 avances tecnológicos más rompedores del año

  • por Jason Pontin | traducido por Lía Moya
  • 24 Abril, 2014

Para este número de la revista, el editor adjunto de MIT Technology Review, Brian Bergstein, ha entrevistado a Sarah Lewis, comisaria de exposiciones, sobre "los logros que surgen de circunstancias aparentemente improbables y las conexiones entre arte y ciencia". Al preguntarle por Samuel Morse, quien inventó el telégrafo tras pasarse años intentando ser pintor sin éxito, Lewis afirma:

"Poca gente se da cuenta de que cuando les conmueve una obra de arte, les conmueve la capacidad del artista para resolver un problema que suele ser muy antiguo y atemporal. En el caso de Cézanne, era cómo representar la naturaleza en la pintura. No firmaba el 90% de sus cuadros porque sentía que aún no había resuelto el problema... Todas estas obras distintas son soluciones a problemas. Para algunos no existe una diferencia entre encontrar algo nuevo en el arte y encontrar algo en la tecnología".

Lewis también habla de cómo los intentos por resolver problemas en el arte y la tecnología suelen correr el riesgo de fracasar, y no el tipo de fracaso que aplaude Silicon Valley (en el que los inversores de capital riesgo se niegan a seguir financiando una empresa emergente y los emprendedores se entregan a otro emprendimiento) sino un fracaso profundo, en el que te va "toda la vida".

Este deseo de resolver problemas, común a todos los artistas de verdad, y a los auténticos innovadores recuerda la carrera de James Turrell, quien "durante casi medio siglo ha creado arte innovador partiendo de los elementos más básicos: la luz, el espacio y el tiempo". En "La tecnología convierte la luz en arte", el crítico de arte Martin Gayford describe la obra maestra de Turrell, situada en un volcán inactivo llamado Roden Crater: "Aunque sólo sea por su escala, es la obra de arte más ambiciosa de finales del siglo XX y principios del XXI". Sigue "inacabada después de 40 años de trabajo".

La obra, que está situada en Arizona (EEUU), en el Painted Desert, al noreste de la ciudad de Flagstaff, "consta de una abertura circular gigantesca hacia el cielo, circunscrita por el borde del propio cráter que crea la ilusión (desde dentro del cráter) de estar bajo una bóveda celestial", escribe Gayford. "Bajo la superficie hay numerosas aberturas y cámaras configuradas para ver vistas celestiales concretas". Los túneles en Roden Crater funcionan como cámaras oscuras, proyectando imágenes del Sol en los solsticios de verano e invierno, o de la Luna cada 18,61 años sobre las paredes.

Puede que la instalación de Roden Crater nunca se acabe. En un intento por resolver cómo crear (en palabras del propio Turrell) "espacios que enlazaran los eventos celestiales con la luz", esta monumental obra de arte quizá sea el fracaso de toda una vida. En el sitio web del proyecto, Turrell ha dejado un mensaje: "Os pido paciencia, tened en cuenta que nadie ha tenido más paciencia que yo".

Cada año destacamos 10 tecnologías que creemos tendrán un profundo impacto sobre la sociedad. Este año, cada avance es la solución a un problema antiguo, y en algunos casos ha aparecido tras décadas de frustración. Ya sea crear máquinas con el equilibrio y la agilidad para caminar y correr a través de terrenos escarpados y desiguales, o diseñar gafas de realidad virtual lo suficientemente buenas y baratas como para que se puedan usar de forma generalizada, para solucionar estos problemas ha hecho falta tanto creatividad artística como estar dispuesto a fracasar. Los tecnólogos tienden a recordar a los innovadores que tuvieron éxito a la hora de resolver problemas (y a esos celebramos en estas páginas); pero son aún más heroicos aquellos quienes contribuyeron al avance con mejoras incrementales o experimentos necesarios pero sin éxito y por los que no han recibido un reconocimiento.

Escribidme a jason.pontin@technologyreview.com.

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