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Robótica

El hogar del futuro ya está aquí, es un robot que sabe incluso si tienes resaca

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Si un sábado por la noche vuelves muy tarde a casa, los hogares de Brain of Things lo sabrán y por unos 100 euros más al mes aprenderán a subir las persianas más tarde

  • por Will Knight | traducido por Teresa Woods
  • 14 Marzo, 2016

Tal vez el hogar del futuro esté lleno de robots. O quizás el propio hogar sea un robot.

Esa es la visión que tienen algunos tecnólogos para el futuro de la vida doméstica, y una start-up llamada Brain of Things anunció el pasado jueves que está desarrollando lo que el fundador de la empresa denomina "hogares robóticos" en tres localidades de California (EEUU). Estos apartamentos vienen equipados con un impresionante conjunto de sensores y dispositivos automatizados. También tienen la capacidad de aprender y adaptarse a los hábitos y preferencias de sus habitantes hasta un grado casi espeluznante, gracias a unos servidores que recopilan datos y los emplean para construir modelos de comportamiento con el uso de algoritmos de aprendizaje de máquinas.

"La vivienda conoce el contexto, si sus ocupantes ven una película, duermen o lo que sea", explica el investigador de la Universidad de Stanford (EEUU) y fundador de Brain of Things, Ashutosh Saxena, y añade: "Mientras se desplazan por la casa, nuestro hogar rastrea sus comportamientos y puede saber muchas cosas".

Crédito: John Malta.

Las persianas del apartamento suben automáticamente cuando el inquilino se levanta para ir al trabajo por la mañana, y bajan automáticamente en el momento adecuado de la noche. Si el apartamento supone que se ha levantado en plena noche a buscar un vaso de agua, iluminará el camino sin deslumbrarle. Hasta puede aprender a dejar las persianas bajadas durante más tiempo un domingo por la mañana si ha llegado tarde a casa o tuvo invitados la noche anterior.

Algunas personas pueden cuestionar si realmente es necesario que su hogar cobre vida propia, pero existe una tendencia innegable hacia la introducción de más inteligencia, conectividad y capacidad de comunicación en los dispositivos del hogar. Los termostatos comercializados por Nest, ahora propiedad de Google, aprenden a reconocer las preferencias de climatización de los usuarios, y productos de empresas como Smart Things posibilitan acceder a dispositivos existentes por internet y programarlos para que se comporten de manera más inteligente.

Las investigaciones académicas de Saxena se centran en conseguir que los robots aprendan y compartan información entre sí (ver Robots que se enseñan unos a otros). Dice que mientras que gran parte de la atención se ha centrado recientemente en los coches autónomos, automatizar el hogar puede resultar aún más importante. "La gente pasa el 5,5% de sus vidas en sus coches", explica. "Pasamos el 68,7% de nuestro tiempo en nuestros hogares".

Los hogares que desarrolla Brain of Things están equipados con alrededor de 20 sensores de movimiento. Las luces, electrodomésticos, sistemas de entretenimiento, calefacción, aire acondicionado y la fontanería están conectados y automatizados. Incluso tiene un sistema automatizado de monitorización y alimentación que revela a qué se dedica una mascota durante el día.

El ocupante puede controlar las cosas de forma convencional, mediante un interruptor, pero también utilizar comandos de voz o una app de smartphone. Con el tiempo, el apartamento aprenderá las preferencias de una persona e intentará adelantarse a ellas, aunque puede ser anulado con un mando corriente.

La tecnología ayuda con el mantenimiento de la vivienda, afirma Saxena, al identificar los problemas mucho antes. Anticipándose a las preocupaciones de privacidad, añade que no se colocan sensores en los dormitorios, y que los datos recopilados por cada hogar no salen del edificio.

Algunas personas ya viven en los apartamentos desarrollados por Brain of Things en colaboración con una empresa de promoción inmobiliaria. La tecnología, que añade unos 125 dólares (unos 112 euros) al alquiler mensual, le cuesta al propietario del apartamento unos 30 dólares (unos 27 euros) en concepto de instalación y mantenimiento. Aún no es posible equipar un apartamento existente con la tecnología, pero Saxena dice que es algo que puede que ofrezca la empresa en el futuro.

"La automatización del hogar sólo se va a volver cada vez más útil mientras den el salto tecnologías de detección más avanzadas del laboratorio a los hogares", asegura el profesor adjunto de la Universidad de Virginia (EEUU) Kamin Whitehouse, que investiga las tecnologías de construcción inteligente.

Sin embargo, Whitehouse sugiere que los sensores que utiliza Brain of Things son relativamente simples: "Los sensores de movimiento no dicen gran cosa, no saben si permaneces inmóvil dentro de una habitación o has salido de ella".

Whitehouse está experimentando con el uso de dispositivos portátiles, además de sensores que identifican a las personas mediante su altura o color de pelo, como métodos de rastrear los comportamientos. El responsable explica: "Conseguimos muchas más información con aparatos del estilo de un Fitbit", explica.

Aunque reconoce que esto suscitará preocupaciones de privacidad, afirma que los beneficios, especialmente para las personas de tercera edad o discapacitadas, deberían superarlas. Withehouse afirma: "La gente tendrá esa reacción, pero ellos no son los consumidores objetivos; creo que nuestro público objetivo son las personas que realmente lo necesitan".

Saxena cree que, puesto que la gente toca interruptores de luz una media de 100 veces al día, los beneficios deberían resultarnos evidentes. "Algún día la gente creerá que fue algo ridículo tener que levantarse para encender una luz", asegura.

Robótica

 

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