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Robótica

Crecer con Alexa: ¿cómo serán los niños que conviven con mayordomos robóticos?

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Cada vez más jóvenes ven cómo sus padres instalan un asistente doméstico en casa al que pueden hacerle preguntas y darle órdenes. ¿Qué efecto tendrá en ellos esta relación? ¿Serán más mandones o, por el contrario, serán capaces de comunicarse mejor con distintas personas?

  • por Rachel Metz | traducido por Maximiliano Corredor
  • 28 Agosto, 2017

Cuando se trata de asistentes digitales, como Alexa de Amazon, mi sobrina de cuatro años Hannah Metz es usuaria pionera. Su familia tiene cuatro dispositivos Amazon Echo Dot conectados por la casa, incluyendo uno en su dormitorio, que puede usar para consultar a Alexa en cualquier momento.

"Alexa, pon It's Raining Tacos", ordenó la pequeña en una reciente tarde soleada, y la asistente controlada por voz acató la orden inmediatamente, tronando a través de su altavoz una composición con frases como: "Están lloviendo tacos desde el cielo" y "Ñam, ñam, ñam, ñam, ñamimi ñam".

Riendo y aplaudiendo, Hannah bailó por toda la habitación. Yo también creo que esta capacidad de conseguir música a la carta es estupenda y no quise ser maleducada, así que bailé con ella. Pero al mismo tiempo me preguntaba qué iba a significar para ella crecer rodeada de ordenadores que hacen de criados.

Elementos analizados

La empresa de investigación eMarketer estima que 60,5 millones de personas en los EEUU, un poco menos de una quinta parte de la población, usará un asistente digital por lo menos una vez al mes este año y unos 36 millones lo harán con un dispositivo basado en altavoces como Amazon Echo y Google Home. Estos aparatos son más populares entre las personas de 25 a 34 años, lo que incluye a un montón de padres de niños pequeños y futuros padres.

Y estos tecnoayudantes no sólo van a volverse más populares, también mejorarán en sus respuestas a las consultas y órdenes, y sonarán más humanos. Al mismo tiempo, jóvenes usuarios como Hannah se sentirán más cómodos y sofisticados con la tecnología, y pedirán cosas más importantes que poner una simple canción. Solicitarán ayuda con los deberes o controlarán dispositivos de su hogar.

Es un poco preocupante. Dejando a un lado las cuestiones sobre privacidad asociada a niños que le dicen todo tipo de cosas a un ordenador conectado a internet, no sabemos gran cosa sobre cómo este tipo de interacción con la inteligencia artificial (IA) y la automatización afectará a cómo se comportan los niños y lo que piensan acerca de los ordenadores. ¿Se volverán perezosos por la facilidad con la que se puede pedir a Alexa y sus homógolos que hagan y compren cosas? ¿O cretinos porque muchas de estas interacciones te fuerzan a dar órdenes a la tecnología? (¿O ambas cosas?)

Niños en el estudio del MIT Media Lab usando un dispositivo de Google Home. Los investigadores esperan diseñar eventualmente tales agentes digitales de modo que los cabritos puedan tinker con ellos.Foto: Niños en el estudio del MIT Media Lab usando un dispositivo de Google Home. Los investigadores esperan llegar en cierto punto a diseñar unos agentes digitales tales que los niños puedan alterarlos.

Algo de esto puede ocurrir. Parece más probable, sin embargo, que como con muchas tecnologías antes de esta, la utilidad de los asistentes digitales superará sus inconvenientes. Ya están poniendo a disposición directa de los niños, incluso aquellos que aún no están en el jardín de infancia, una increíble cantidad de datos y capacidades asistidas por ordenador para aprender, jugar y comunicarse. Con Alexa, los niños pueden obtener respuestas a todo tipo de preguntas (tanto serias como tontas), oír historias, jugar, controlar aplicaciones y encender las luces aunque no puedan aún llegar al interruptor de la pared. Y esto es sólo el comienzo de la revolución de la IA para niños.

¿Alexa tiene sentimientos?

No estaba segura de si Hannah creía que Alexa era humana. Así que le pregunté, y esto es lo que me dijo: Alexa es "una especie de robot" que vive en su casa, y los robots, razonó, no son personas. Pero sí cree que Alexa tiene sentimientos, felices y tristes. Y dice que se sentiría mal si Alexa se fuera. ¿Significa eso que tiene que ser amable con Alexa? Sí, dice, pero no está segura de por qué.

Su interés por su asistente digital resuena con algunos de los hallazgos de un reciente estudio del MIT en el que los investigadores analizaron cómo niños de tres a diez años de edad interactuaban con Alexa, Google Home, un diminuto robot para juegos llamado Cozmo y una aplicación para smartphones llamada Julie Chatbot. Los niños del estudio determinaron que los dispositivos eran generalmente amistosos y confiables, e hicieron una serie de preguntas para llegar a conocer a los aparatos ("Alexa, ¿cuántos años tienes?") y averiguar cómo funcionaban ("¿Tienes un teléfono dentro de ti?").

Una de las investigadoras, la directora del grupo de Robots personales del MIT Media Lab (además de cofundadora y científica en jefe de la empresa que desarrolla una IA robótica llamada Jibo), Cynthia Breazeal, dice que el hecho de que los niños antropomorficen la tecnología no es nada nuevo. Pero ahora está pasando de un modo un poco diferente.

Para niños pequeños como Hannah que aún no saben leer, escribir o teclear, pero pueden hablar a mil por hora, los asistentes operados por voz pueden ayudar a desarrollar habilidades sociales y traspasar los límites, dos cosas claves para el desarrollo de un niño. Si los matices del tono del usuario pueden afectar a la forma en que responden los servidores digitales, algo que no es improbable en un futuro cercano, es posible que los niños que los usen se vuelvan más hábiles en comunicarse con los demás (sean los demás seres humanos o robots).

Eso sería un cambio frente a lo que Breazeal ve hoy en día: un montón de mal comportamiento cuando interactuamos unos con otros a través de la tecnología. Piensa que esto surge del contexto abstracto de, digamos, Twitter, donde no podemos apreciar plenamente las consecuencias de nuestras interacciones. Por eso ve una gran oportunidad para que los asistentes virtuales como Alexa, Google Home y otros sean diseñados para que nos empujen a tratar a los demás de la manera que queramos ser tratados.

A pesar de que Alexa todavía no funciona así, al menos está enseñando a Hannah algunas cosas sobre cómo tratar a las máquinas. Su madre, Susan Metz, me dice que está aprendiendo que hay un patrón especial que tienes que usar cuando preguntas a Alexa (tienes que decir una palabra clave como "Alexa" primero), así que ella está descubriendo que este asistente por voz no es algo a lo que se le pueda hablar de la misma manera que a una persona. Hannah también ha aprendido que tiene que estar callada cuando su mamá está hablando con Alexa (puedo confirmar que esto no se traslada a las veces que Susan está hablando con personas). Es posible que las interacciones simples y rutinarias con este tipo de IA ayuden a los niños a aprender incluso sin muchos avances en la tecnología o su diseño.

Hannah utiliza Alexa para saber la hora y la fecha. Eso hace que la directora de Ciencia de Datos y Servicios de Investigación en el Centro de Investigación de la Población de la Universidad de Texas en Austin (EEUU), Elizabeth Vandewater, se pregunte si el fácil acceso a estos asistentes ayudará a algunos niños a desarrollar una conciencia de los días y minutos antes de lo que lo habrían hecho sin su ayuda. En cierto modo, es útil: es una pregunta menos para acribillar a los padres de un niño hablador. De hecho, Susan dice que está contenta de que Alexa entretenga a Hannah. Pero también trae consigo un sentido de precisión robótica a la vida con el que la mayoría de nosotros realmente no tenemos que lidiar hasta que somos mayores y más independientes, encargados de hacer cosas como llegar a la escuela o el trabajo a tiempo. ¿Quién sabe si eso es algo bueno?

¿Que qué?

No importa cómo se estén usando estos mayordomos digitales, los límites de la tecnología rápidamente se hacen evidentes. Las interacciones mediadas por voz pueden seguir siendo difíciles incluso para los adultos que hablan más claramente, y los niños pequeños no suelen enunciar tan bien.

Hannah tuvo este problema unas cuantas veces cuando le pidió a Alexa que pusiera música de la película de Disney Vaïana y Alexa no tenía ni idea de lo que le estaba tratando de decir. Hannah respondió haciendo lo que muchos de nosotros haríamos al hablar con alguien que no nos puede entender: habló mucho más alto y más lento. Aun así no funcionó y Hannah se frustró.

¿Cómo arreglarlo? Breazeal y los otros investigadores del MIT sugieren que Alexa y "otros agentes" similares podrían ser diseñados para decir por qué no entienden lo que se les está pidiendo o mandando, para poder determinar mejor cómo obtener lo que se quiere. Esto tiene mucho sentido, ya que somos innatamente sociales (y nos gusta la retroalimentación), y es importante aprender a comunicarse con los demás de una manera que tenga en cuenta sus capacidades y niveles de comprensión.

¿Y qué pasa con los niños mayores? ¿Se volverán mandones y malcriados por la costumbre de darle órdenes a Alexa? Probablemente no, según la psicóloga del desarrollo y catedrática de estudios sobre el niño y la familia en la Universidad del Estado de California en Los Ángeles (EEUU), Kaveri Subrahmanyam. Pero se pregunta si tener mayordomos digitales reducirá la capacidad de los niños de hacer cosas por sí mismos. La psicóloga afirma: "No creo que tengamos que preocuparnos por ello o ser paranoicos, pero creo que es algo a lo que estar atento".

Otros investigadores con los que hablé tampoco están demasiado preocupados. Vandewater explica: "Existe la noción de que si toda esta tecnología se apagara, todo sería genial. Estaríamos interactuando todo el tiempo, estaríamos leyendo todo el tiempo. Simplemente no me lo creo."

De hecho, tal vez lo contrario pueda ser cierto. Tal vez crecer con Alexa hará que la tecnología distraiga menos, permitiéndola, en cierto sentido, pasar a segundo plano. Obtendremos lo que necesitamos de ella y luego seguiremos con nuestras vidas hasta que volvamos con otra solicitud.

Para Hannah, al menos, este parece ser el caso por ahora. No quería pasar mucho tiempo en casa jugando con Alexa, de modo que poco después de acabar de bailar It's Raining Tacos, salió corriendo para perseguir a su hermanito por el patio.

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