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Un refugiado en Finlandia con una tarjeta MONI.

Negocios

El día que 'blockchain' devolvió la identidad y la economía a los refugiados

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Finlandia está utilizando una tarjeta prepago que a ojos del usuario funciona como cualquier otra, pero por debajo esconde la tecnología de la cadena de bloques para asegurar su identidad digital y permitirles hacer transacciones con dinero digital. Se llama MONI

  • por Mike Orcutt | traducido por Patricia R. Guevara
  • 07 Septiembre, 2017

Para un refugiado en un nuevo país, la identidad (al menos en el sentido oficial) puede ser una de las cosas más difíciles de recuperar. Y, sin una identificación oficial, es casi imposible avanzar en la sociedad.

Finlandia, que como muchos países europeos ha vivido recientemente una gran afluencia de solicitantes de asilo, está utilizando un libro de registro criptográfico (cadena de bloques o blockchain) para ayudarles a levantarse más rápido.

Durante dos años, el Servicio de Inmigración de Finlandia ha estado facilitando tarjetas prepagadas de Mastercard a aquellos solicitantes de asilo que no tenían cuentas bancarias, en lugar de proporcionar los tradicionales desembolsos de efectivo. Hoy en día, el programa tiene varios miles de titulares de tarjetas activas. La tarjeta, desarrollada por la start-up de Helsinki MONI, también está vinculada a una identidad digital única almacenada en una cadena de bloques, la misma tecnología que sustenta la moneda digital Bitcoin.

Bitcoin ha demostrado cómo la tecnología blockchain puede ser utilizada para transferir valores entre individuos sin la necesidad de intermediarios corporativos. El núcleo de la tecnología es un protocolo de software que crea un registro permanente de cada transacción de bitcoins. Cualquiera puede acceder a este registro, denominado blockchain, descargando el software Bitcoin. Los ordenadores que ejecutan este software en todo el mundo mantienen la cadena de bloques y la usan para verificar las nuevas transacciones (ver ¿Qué es Bitcoin, y por qué es importante?).

Las cadenas de bloques parecen una herramienta prometedora para abrir nuevas oportunidades financieras a la gente que no tiene acceso a los servicios financieros modernos. Además de eliminar la necesidad de una institución financiera tradicional para mediar entre las transacciones, permiten crear y almacenar de manera segura una forma digital de identificación, que no puede ser corrompida y a la que se puede acceder desde cualquier lugar. Por eso, Naciones Unidas están explorando la tecnología para dotar de identificación legal a más de 1.000 millones de personas que carecen de documentos oficiales.

En Finlandia, una tarjeta MONI puede ayudar a resolver varios de los desafíos a los que enfrentan los solicitantes de asilo, explica el director del Servicio de Inmigración de Finlandia, Jouko Salonen. Más importante aún: una cuenta MONI funciona como una cuenta bancaria, lo que elimina una barrera importante para conseguir un empleo. Las personas pueden usar sus cuentas para comprar cosas, pagar facturas e, incluso, recibir depósitos directos de sus empleadores. Mientras tanto, cada transacción se registra en una base de datos pública, prácticamente imposible de corromper, mantenida por una red global descentralizada de ordenadores. Esto permite al Servicio de Inmigración hacer un seguimiento de los titulares de la tarjeta y de sus gastos.

La tecnología ayuda a que los solicitantes de asilo que no tienen una cuenta bancaria salgan adelante, porque precisamente lo que les suele impedir obtener estas cuentas así como un empleo es no disponer de una forma de identificación autentificada, detalla Salonen, y apunta: "Hemos encontrado una manera de resolverlo".

La tecnología de MONI utiliza una de las cadenas de bloque públicas como medio de transferir valores, pero para los usuarios, parece que sólo estén utilizando una tarjeta de débito. Un titular de la tarjeta puede hacer pagos en los terminales Mastercard, o ingresar el número en un formulario web para pagar en línea. MONI se encarga del proceso criptográfico necesario para ejecutar la transacción de moneda digital, así como de la conversión de la moneda digital de nuevo a la moneda fiduciaria.

Además del programa de tarjetas de refugiados, el servicio de MONI está disponible para probadores beta en Finlandia, y la compañía planea lanzar un producto de consumo en toda Europa dentro de poco. Una cuenta cuesta dos euros al mes, y la empresa se lleva una pequeña cuota cada vez que el usuario hace una compra y realiza una transacción internacional.

El fundador y director ejecutivo de MONI, Antti Pennanen, compara la tecnología blockchain actual con los inicios de internet, cuando sólo era accesible para unos pocos que contaban con los medios y los recursos técnicos adecuados. Pennanen considera que la tecnología de MONI es, de alguna manera, análoga a un módem, el dispositivo que puso internet al alcance de más gente.

El responsable asegura que MONI ha llegado a oídos de los refugiados en campos de toda Europa, y espera que haya una demanda sustancial entre las comunidades desplazadas una vez que el servicio esté disponible en otros países. Con el tiempo, la empresa quiere ser capaz de ayudar a cualquier persona incapaz de acceder al sistema financiero moderno. Y concluye: "Nuestro propósito siempre ha sido la inclusión financiera, especialmente para ayudar a la gente de los países en desarrollo".

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