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Tecnología y Sociedad

El caso de San Francisco, un gran ejemplo para gestionar la pandemdia

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La ciudad fue una de las primeras en reaccionar contra el coronavirus en EE. UU. con exhaustivas entrevistas a los contagiados, medidas de confinamiento, 'apps' de seguimiento de contanctos voluntarias y anónimas y un refuerzo de su capacidad para hacer test de diagnóstico y serológicos

  • por James Temple | traducido por Ana Milutinovic
  • 22 Abril, 2020

A medida que el rastreo de contactos sociales se considera una herramienta cada vez más estratégica para luchar contra el coronavirus (COVID-19), se empiezan a implementar distintas medidas para llevarlo a cabo. Pero la monitorización tecnológica vía smartphone no es la única vía para hacerlo. La ciudad San Francisco (EE. UU.) ha creado un grupo de trabajo para entrevistar a todas las personas que den positivo en COVID-19 y rastrear sus interacciones. El objetivo es descubrir quién las contagió y a quién más han podido contagiar, con la esperanza de poder aislar a los pacientes infectados, alertar a los posiblemente expuestos y, finalmente, frenar las transmisiones.

El Departamento de Salud Pública de la ciudad está aumentando su personal con docenas de investigadores, estudiantes de medicina y otros miembros de la Universidad de California en San Francisco (UCSF), y podría incluir a otro tipo de trabajadores públicos. Los sanitarios municipales empezaron a rastrear los contactos a un nivel limitado y lo van ampliando a medida que transcurren las semanas. El equipo nació con alrededor de 40 personas y podría llegar a hasta las 150.

Además de las entrevistas, el grupo de trabajo también está ofreciendo apoyo necesario para garantizar que todos los contagiados se aíslen por completo, hasta les ayudarán a buscar refugio si es necesario. También intentan localizar a entre tres y cinco personas con las que los enfermos hayan estado en contacto en los días previos para alertarles de que pueden estar infectados. De esta forma, les piden que limiten sus actividades sociales y les animan a someterse a una prueba de diagnóstico. De nuevo, los que den positivo, entrarán en el proceso de entrevistas y rastreo de sus propios contactos. 

El profesor asistente de enfermedades infecciosas de la UCSF y coordinador de las contribuciones de la universidad a esta iniciativa, Michael Reid, explica: "Básicamente, nos dimos cuenta de que si queremos hacer algo más aparte del confinamiento, necesitamos una fuerte estrategia de contención sostenible y pueda identificar cada nuevo caso y sus contactos. Esto debería funcionar al menos, a medio plazo, hasta que tengamos una vacuna".

En EE. UU., donde las estrategias contra la COVID-19 dependen principalmente de los estados y ciudades, el Área de la Bahía de San Francisco ha sido una de las primeras regiones en adoptar medidas agresivas para frenar el brote, y parece ya ha logrado aplanar la curva de la enfermedad. Pero aún registra cientos de nuevos casos al día, y el número de muertes no deja de aumentar.

El nuevo coronavirus es altamente contagioso y, aunque todavía no conocemos su ritmo reproductivo, se estima que, sin medidas de alejamiento social, cada persona infectada contagia a entre dos y tres personas más. Si según las estimaciones más altas, la COVID-19 tiene un número de reproducción de 3, un caso positivo podría convertirse en más de 59.000 casos en 10 rondas de contagio, señala Reid. "Así que habría que encontrar a otros contactos lo más rápido posible y decirles que se queden... en casa", afirma.

Otros lugares, especialmente Massachusetts (EE. UU.), también han iniciado importantes esfuerzos de rastreo para identificar y contactar a miles de ciudadanos hayan podido haber estado expuestos. Pero el modus operandi del Área de la Bahía podría ofrecer cruciales lecciones o advertencias, si logra ayudar a frenar la propagación actual y a prevenir los siguientes grandes brotes.

Una respuesta rápida y enérgica

El Área de la Bahía de San Francisco registró algunos de los primeros casos de COVID-19 en EE. UU., así como las primeras señales de que se estaba propagando, con un caso de origen desconocido del 26 de febrero. El 16 de marzo, seis condados ordenaron que casi siete millones de habitantes se confinaran en sus hogares durante semanas. Tres días más tarde, California (EE. UU.) se convirtió en el primer estado en implementar estas medidas en todo el territorio, cuando su gobernador, Gavin Newsom, ordenó a casi 40 millones de personas a quedarse en casa.

Las medidas parecen haber ayudado. El número de muertes diarias en California parece haberse y llegar a cero a mediados de mayo, según el modelo para cada estado de la Universidad de Washington (EE. UU.). Pero el éxito del Área de la Bahía en desacelerar la propagación también significaría que una gran parte de su población no sería inmune, y la región se volvería especialmente susceptible a la reintroducción de la enfermedad desde otras zonas que no hayan tomado medidas tan enérgicas, como Texas (EE. UU.), asegura el epidemiólogo de la UCSF George Rutherford, y añade: "Tendremos que seguir rastreando como halcones".

El aumento del número de las pruebas de diagnóstico también será fundamental para monitorizar contactos de forma efectiva, ya que los investigadores deberán poder realizar a todas las personas con síntomas, así como a quienes entraron en contacto en ella, y obtener resultados rápidamente. Para respaldar ese esfuerzo y contener el brote a nivel local, San Francisco debería ser capaz de realizar hasta 130.000 pruebas al mes, estima Rutherford.

No se sabe cuántas pruebas la ciudad puede procesar actualmente, pero la cifra no para de aumentar. La colaboración entre la UCSF y Chan Zuckerberg Biohub empezó procesando 2.000 muestras al día y quiere llegar a 4.000 (lo que daría entre 60.000 y 120.000 nuestras al mes). 

El papel de la tecnología

El rastreo de contactos es una ardua tarea manual, lo que significa que a veces resulta imposible localizar a todos los contagiados y a sus contactos durante los picos de los brotes. Pero hay algunas herramientas y tecnologías que pueden ayudar.

El grupo de trabajo está utilizando una aplicación de rastreo telefónico y online de contactos desarrollada por Dimagi para gestionar los casos y para la constante atención. Entre otras cosas, el sistema enviará diariamente mensajes de texto a personas potencialmente expuestas, preguntándoles si han desarrollado síntomas. Si la respuesta es positiva, los trabajadores empezarán a realizar un seguimiento y ofrecer consejos adicionales.

El equipo también pedirá permiso a los pacientes para ver los datos de ubicación de su teléfono, lo que ayudaría a crear una idea más completa de dónde han estado y los momentos cuando se pudieron haber encontrado en sitios con mucha gente. Pero sin acceso a los datos telefónicos de toda la población, el equipo no podrá averiguar cuándo se cruzaron con contagiados ni quiénes eran esas personas.

Países como China y Corea del Sur adoptaron medidas más agresivas para monitorizar los movimientos de su población durante la pandemia, exigiendo a los ciudadanos que descargasen aplicaciones y entrando en las fuentes de datos personales. No cabe duda de que esta estrategia fue una de las claves que permitió a los países asiáticos  automatizar y escalar masivamente los esfuerzos de rastreo de contactos. China, según los informes, identificó a más de 700.000 personas que habían estado en contacto con los casos infectados y sospechosos, así como a decenas de miles de contagiados.

Sin embargo, dadas las leyes y preocupaciones sobre privacidad, los límites sobre qué tipo de datos de ubicación podrían usar los funcionarios de sanidad de EE. UU. son mayores. El Gobierno federal y los grupos de investigación están explorando una variedad de formas para introducir un seguimiento digital de contactos voluntario y anónimo, mediante teléfonos móviles, aplicaciones y otras herramientas. Entre otras cosas, así se podría indicar a las personas si han pasado cerca de una persona contagiada.

Pero no está claro si una masa crítica de la población decidirá descargar estas aplicaciones, según el profesor de Derecho de la Universidad de Washington y especialista en temas de privacidad digital Ryan Calo. Si pocas personas se apuntan a tales esfuerzos de seguimiento, eso podría socavar su efectividad, como mínimo, e incluso daría a algunos usuarios una falsa sensación de confianza sobre dónde podrían salir afuera de manera segura, explica.

Alejamiento social constante

Pero por mucho las regiones aceleren rápidamente el rastreo de contactos y la ejecución de pruebas, y disminuyan su número contagios y muertes, la vida tampoco volverá a la normalidad dentro de poco.

Rutherford cree para suavizar sus reglas de confinamiento, se tendrán que sustituir las medidas de mitigación por otras de "contención a lo grande". Entre otras acciones, según él, la población de alto riesgo, como los mayores, deben seguir en sus hogares y el resto de la población tendrá que usar mascarillas en espacios públicos y mantenerse, como mínimo, a un metro de distancia. En distintos edificios, lugares de trabajo y los restaurantes también habrá que tomar precauciones para mantener a las personas seguras y separadas, limpiar las mesas, espaciar los turnos y proporcionar desinfectante de manos en las entradas.

Es posible que las regiones también tengan que realizar pruebas generalizadas de otro tipo (test de anticuerpos o serológicos que indican si una persona ha estado contagiada antes) para comprender mejor lo grande que podría ser un segundo brote y qué tipo de esfuerzos continuos se requerirán antes de suavizar otras normas, destaca el profesor de epidemiología en la Universidad Estatal de Ohio (EE. UU.) William Miller.

Pero es muy probable que, incluso con todas estas medidas, los brotes sigan apareciendo. Si las distintas zonas esperan mantener bajo el nivel de contagio y salvar tantas vidas como sea posible, los ciudadanos y los políticos deberán estar listos y dispuestos a alternar rápidamente entre las medidas más estrictas y las más flexibles, posiblemente durante muchos meses que vienen. Rugherford concluye: "Podremos volver a la normalidad cuando todos reciban la vacuna, pero hasta entonces, no".

Tecnología y Sociedad

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