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Tecnología y Sociedad

'Cuarenteams': cómo empezar a socializar en la desescalada

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A medida que las normas de confinamiento se relajan y podemos empezar a ver a otras personas, los equipos o burbujas de cuarentena pueden reducir el riesgo de contagio de coronavirus. Pero como cada uno ve las cosas de una manera, le ofrecemos nueve consejos para crear un grupo sin arriesgar sus amistades

  • por Gideon Lichfield | traducido por Ana Milutinovic
  • 19 Mayo, 2020

Mientras que, en países como España, una de las medidas más enérgicas para luchar contra el coronavirus (COVID-19) ha sido la de imponer confinamientos estrictos que no permiten relacionarse con personas con las que no se conviva, en EE. UU., las normas varían en función del estado, y mucha gente, como yo, nos hemos confinado de forma más bien voluntaria. Pero después de dos meses, he decidido saltarme mi aislamiento autoimpuesto. Más allá de algunos paseos en bicicleta ocasionales y paseos por el parque con un puñado de amigos de confianza, no he pasado tiempo con nadie ni he tocado a ninguna persona más allá de algún rápido codazo (y con mangas). Pero ahora, unos amigos y yo hemos decidido crear una burbuja contactos, un cuarenteam.

Vamos a convertirnos en una familia extensa, libre para visitarnos mutuamente, compartir comidas y, ¡sí, abrazarnos! Incluso me han prometido peleas de cosquillas. Vivo solo, pero soy una persona muy sociable, y solo imaginarme poder sentarme junto a alguien en un sofá me parece como encontrar agua después de días de búsqueda por el desierto.

Este enfoque también podría resultar interesante (y más seguro) en aquellos lugares en los que el proceso de desescalada empieza a permitir reuniones de grupos limitados, como la Fase 1 de España. Además, hay países donde se anima a las familias a reunirse por el bien de la variedad y la salud mental. Pero el proceso de crear un círculo íntimo con otras personas en medio de una pandemia está lleno de peligros tanto médicos (¿y si nos contagiamos sin darnos cuenta?) como sociales (¿qué pasa si nos rechazan? ¿A quién elegir? ¿Y si no nos eligen a nosotros?).

Mis compañeros de burbuja y yo hemos sido bastante estrictos en nuestras precauciones, pero cada uno hace las cosas de manera un poco diferente, y he comentado a otros amigos que aceptar formar parte de un cuarenteam es como acordar tener una relación abierta: ¿Qué está permitido y qué no? ¿Sobre qué debemos hablar? ¿Cómo resolvemos los desacuerdos? Presentamos algunas pautas sobre cómo mantener la conversación, basadas solo en mi propia experiencia y la de mis amigos y colegas.

1. Acordar no tener resentimientos

Lo más importante es acordar seguir siendo amigos pase lo que pase. Está a punto de someter una amistad a un tipo de prueba que de otra manera nunca hubiera experimentado. Están asumiendo la responsabilidad de la vida del otro. Verán algunas de las debilidades y puntos débiles de cada uno más de cerca. Incluso si acabamos decidiendo no juntarnos, el simple hecho de hablarlo puede revelar cosas que nunca esperábamos descubrir.

Del mismo modo, no importa lo bien que lo planifique, puede que simplemente no salga como esperaba. Hay que acordar que cualquiera de las partes puede decidir retirarse en cualquier momento sin resentimientos. A lo mejor no estaban destinados a ser familia, pero eso no significa que no puedan ser amigos.

Además, no hay que sentir rencor si otra persona no nos elije para unirnos a su burbuja. La pandemia nos obliga a tomar decisiones binarias: probablemente solo pueda unirse a un equipo de cuarentena a la vez. Y a lo que se estará uniendo no es una amistad, sino a una relación de pareja. Podemos ser grandes amigos de gente con la que nunca contemplaríamos montar un negocio. El confinamiento es igual.

2. Pensar en el riesgo

Si usted vive solo y crea un cuarenteam con otras tres personas que toman las mismas precauciones que usted, sus posibilidades de contraer el coronavirus serán probablemente cuatro veces mayores que antes, y también las posibilidades de infectar a alguien con quien se cruce en la calle o en una tienda. Cuatro veces un riesgo muy pequeño sigue siendo muy pequeño, pero, de todos modos: una gran burbuja conlleva una gran responsabilidad.

3. Hablar acerca de por qué quiere crear una burbuja de contactos

Puede parecer algo obvio: ¡solo queremos compañía! Pero, ¿qué pasa si usted y sus amigos tienen expectativas diferentes? Hablé sobre unirme a una pareja que conozco en una casa en el campo durante una parte del verano, y me di cuenta que para ellos es menos importante estar con otras personas que salir de la ciudad. Si tuviéramos amigos en común cerca, me gustaría invitar a esos amigos a cenar, mientras que mis compañeros de casa no lo harían. Así que, habrá que hablar desde el principio sobre nuestros motivos básicos para formar un equipo. Es probable que así consiga evitar posibles áreas de fricción.

4. Acordar que todos sigan las mismas reglas, sean cuales sean

Yo no solía llevar mascarilla cuando caminaba por la calle o paseaba en bicicleta, pero mis amigos me pidieron que empezara a llevarla dos semanas antes de que nos viéramos. (Un par de días después, la ciudad en la que vivo lo hizo obligatorio de todos modos). Lo más probable es que haya que hacer algunas concesiones; hay que aceptarlas de buena gana. Cualquier reticencia por nuestra parte generará sospecha de que vamos a ignorar las reglas a sus espaldas.

5. Hablar detalladamente sobre nuestras rutinas diarias

Cualesquiera que sean nuestras precauciones contra el coronavirus, ahora las damos por sentado. Es posible que se sorprenda al oír lo que otras personas hacen o no hacen. ¿Lava usted sus alimentos? ¿Con jabón, o con desinfectante, o con ninguno de los dos? ¿La comida envasada también? ¿Se quita los zapatos fuera cuando entra en casa? ¿Separa la ropa que lleva "dentro" de casa de la que se pone para salir? ¿Desinfecta su teléfono si lo ha usado en la calle? ¿Las llaves de su casa también? ¿Los picaportes? Si está en un lugar que no requiere mascarillas, ¿la usa de todos modos? ¿Y los guantes? ¿Y cuando hace deporte afuera? ¿Compra comida para llevar de los restaurantes? ¿Qué hace con los envíos que le entregan?

Hay que crear una idea lo más completa posible de qué hace cada uno. Y hay que ser sincero. Es más fácil no hablar sobre algo por pensar que no les gustará o que tiene poca importancia para mencionarlo. Solo habrá que recordar que la desconfianza es siempre peor que el desacuerdo. Si conocemos los hábitos del otro, siempre podemos discutirlos y encontrar un punto intermedio, pero si se descubre que usted o ellos esconden algo, toda la relación puede romperse.

6. Aceptar que ninguno de ustedes está siendo racional

Todos conocemos las precauciones básicas: higiene, mascarillas y alejamiento social. Sin embargo, a pesar de una gran cantidad de artículos científicos sobre cuánto tiempo sobrevive el virus en las superficies o la efectividad de las mascarillas, sabemos muy poco sobre cómo los comportamientos específicos afectan el riesgo. ¿Es más seguro separar la ropa interior y exterior? ¿Es bastante más probable contraer el virus de alguien que pasa a nuestro lado corriendo y respirando fuerte que de alguien con quien nos cruzamos que respira normalmente? ¿Alguien alguna vez se ha contagiado a través de su teléfono? Nadie lo sabe. Además, hay tanta información y cambia tan rápido que ni usted ni sus compañeros de burbuja pueden mantenerse al día.

Así que hay que aceptar que nos basamos en suposiciones. Siempre podemos intentar racionalizar las precauciones tomadas, pero en realidad nuestras decisiones están sesgadas por lo que hemos leído o visto en la televisión, por nuestras propias fobias personales, por nuestra inclinación al riesgo y por las ganas que tenemos de ver a esa otra persona.

La forma de manejar esto en una conversación es evitando desafiarse mutuamente en diferentes aspectos. De hecho, si descubre que sus amigos ponen sus vegetales en remojo con jabón de lavavajillas mientras usted solo los lava, o que nunca usan mascarillas cuando van a correr y usted sí lo hace, no les pida que justifiquen sus elecciones. Eso podría provocar que se pongan a la defensiva y se abra un debate imposible de ganar.

En lugar de eso, podría preguntar cosas como: "¿Cuándo empezaste a hacer eso?" o "¿Qué tal si yo quisiera que hiciéramos esto?" Así nos alejamos de una posición de juicio y para empezar a analizarnos mutuamente en busca de la empatía y la comprensión sobre cómo razona cada uno. Podrá descubrir algo inesperado sobre los miedos particulares de cada persona. Eso nos prepara mejor para llegar a acuerdos con los que estaríamos más cómodos.

7. Acordar lo que hay que comunicar y luego comunicarlo repetidamente

Mis compañeros de cuarentena y yo, por ejemplo, acordamos contarnos cada vez que nos encontremos con otro amigo para un paseo respetando las normas de alejamiento social y hablarlo antes de añadir a alguien nuevo a la lista de amigos que vemos. Mejor dar más información, no menos, sobre cualquier cambio en su rutina. Si lee sobre algo que le preocupa, como un nuevo artículo sobre la transmisión del coronavirus, comparta sus sentimientos sobre el tema, incluso si no está seguro de que signifique que deba cambiar el comportamiento. La conversación determinará si se hace o no. Una mayor comunicación crea un círculo virtuoso de confianza por el cuidado del bienestar mutuo.

8. No publicar en redes sociales

Si se divierte mucho en su burbuja, cocinando platos elaborados y jugando y dándose masajes, es mejor que no presuma de ello, especialmente con los amigos que podrían no ser tan afortunados (o que podrían juzgarnos por no ser perfectos ermitaños). Cada vez que veo algo en Instagram, la simple imagen de mis amigos riéndose y abrazándose me provoca una especie de delirium tremens social.

9. Darse un período de prueba

Pueden llegar a un acuerdo para probar su burbuja durante dos semanas, por ejemplo, y luego decidir si seguir, de nuevo, sin resentimientos si alguno quiere parar. Los riesgos ya son muy altos; no hay necesidad de aumentarlos apostando también una amistad.

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