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Kristján Maack

Cambio Climático

TR10: Fábrica de eliminación de carbono

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La construcción de plantas de captura de CO2 se plantea como una gran esperanza para combatir el cambio climático, pero hace falta que sean muchas más y mucho más grandes

  • por James Temple | traducido por Ana Milutinovic
  • 28 Febrero, 2022

• ¿Qué? Una gran fábrica que capture carbono del aire podría ayudar a crear la industria que el mundo necesita para evitar los niveles peligrosos de calentamiento en este siglo.

¿Quién? Climeworks, Carbon Engineering, Carbon Collect.

¿Cuándo? Ahora.

En septiembre del año pasado, Climeworks puso en marcha Orca, la fábrica más grande hasta la fecha diseñada para eliminar el CO2 del aire.

La instalación, situada en las afueras de Reikiavik (Islandia), puede capturar 4.000 toneladas métricas de dióxido de carbono al año. Grandes ventiladores aspiran el aire a través de un filtro, donde los materiales se unen con las moléculas de CO2. El socio de la empresa, Carbfix, mezcla después el dióxido de carbono con agua y lo introduce bajo tierra, donde reacciona con la roca basáltica y finalmente se convierte en piedra. La fábrica funciona completamente con electricidad libre de carbono, que proviene principalmente de una central geotérmica cercana.

Foto: Cada módulo de Orca está formado por una docena de unidades de eliminación de carbono. El aire pasa a través de rejillas y sobre un filtro que atrapa el dióxido de carbono con productos químicos adsorbentes. Cuando los filtros están llenos, las rejillas se cierran en la parte delantera de la unidad y las tuberías bombean calor al espacio cerrado, lo que libera el CO2 de los filtros. El dióxido de carbono se bombea entonces a una zona donde se prepara para su almacenamiento antes de que las compuertas se abran de nuevo para reiniciar el proceso. Crédito: Kristján Maack

Está claro que 4.000 toneladas no es mucho. Es menos que las emisiones anuales de 900 coches. Y es solo una pequeña fracción de los miles de millones de toneladas de CO2 que el mundo probablemente debería extraer de la atmósfera para evitar que el calentamiento global supere los 2 °C por encima de los niveles preindustriales, según varios estudios.

Foto: Orca está formada por módulos que pueden combinarse de diferentes maneras, algo que facilita la reproducción de la planta en todo el mundo. Climeworks situó su primera planta en Islandia en parte para aprovechar la abundante energía geotérmica del país, de modo que la instalación pueda minimizar las emisiones que genera en el proceso de captura de dióxido de carbono. Crédito: Kristján Maack

Foto: En la parte posterior de cada módulo, unos ventiladores devuelven el aire filtrado a la atmósfera. Las tapas flexibles de los ventiladores garantizan que los fuertes vientos islandeses no arrastren los trozos sueltos de los filtros. Es probable que estas fundas solo sean necesarias durante el primer año, mientras se prueban las unidades. Crédito: Kristján Maack

Foto: Tras capturarse, el dióxido de carbono se transforma en minerales sólidos de carbonato, que se ven aquí como manchas claras en una matriz de roca basáltica oscura. Crédito: Kristján Maack

Sin embargo, se están desarrollando otras instalaciones mucho más grandes. Carbon Engineering, con sede en Squamish (Columbia Británica, Canadá), planea empezar este año la construcción de una fábrica en el suroeste de EE. UU. con capacidad para eliminar 1 millón de toneladas de CO2 al año. También ha comenzado los trabajos de ingeniería o diseño de otras fábricas en Escocia y Noruega con varios socios, que capturarían de 500.000 a 1 millón de toneladas al año.

Foto: El dióxido de carbono se presuriza y se mezcla con agua antes de transferirse a través de enormes tuberías a Carbfix, la empresa que lo bombea bajo tierra para almacenarlo. Crédito: Kristján Maack.

Foto: Los pozos de inyección operados por Carbfix bombean dióxido de carbono a 1.000 metros bajo tierra, donde reacciona con la roca basáltica y se fija con forma de mineral en dos años. Crédito: Kristján Maack

La esperanza es que la construcción de más y mayores plantas para capturar carbono del aire ayude a las empresas a descubrir cómo optimizar las operaciones, reducir los costes y conseguir economías de escala. Climeworks estima que para finales de la década de 2030 reducirá los costes entre 600 y 800 dólares (530 y 706 euros) por tonelada de carbono a alrededor de 100 a 150 dólares (88 y 132 euros).

Un número cada vez mayor de personas y empresas, incluidas Microsoft, Stripe y Square, ya están pagando los elevados precios actuales para eliminar el carbono del aire mientras se esfuerzan por anular sus emisiones. Eso está proporcionando unos primeros ingresos cruciales.

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