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Cambio Climático

De cómo los obsesos del control de Nest reinventaron el termostato

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Dos de los hombres que crearon el iPod y el iPhone han fundado Nest para inyectar nueva tecnología en el humilde termostato. Ahora tienen la vista puesta en el resto de tu casa.

  • por Tom Simonite | traducido por Lía Moya (Opinno)
  • 19 Febrero, 2013

En 2007 Tony Fadell creía poder ver el futuro. Era un ejecutivo de Apple que había creado el iPod y había sido una figura destacada en el equipo que había trabajado en el iPhone, que por entonces la empresa estaba a punto de lanzar. Sabía que la gente pronto empezaría a formar vínculos con los ordenadores conectados a Internet que llevarían en los bolsillos y no dejó de pensar en ello cuando empezó un nuevo gran proyecto: construir la casa eficiente en términos energéticos que soñaba cerca de Lake Tahoe (EE.UU.).

"Pensé, ¿cómo diseño esta casa cuando la interfaz primaria con mi mundo es el aparato que llevo en el bolsillo?", explica Fadell. Desconcertó a los arquitectos al exigir que todas las instalaciones de la casa, desde la televisión hasta el suministro eléctrico estuvieran preparadas para un mundo en el que Internet y las aplicaciones móviles hicieran de muchos servicios algo más receptivo.  Cuando llegó el momento de escoger un termostato programable para su sistema de calefacción, ventilación y aire acondicionado, Fadell explotó "Costaban 500 dólares (unos 375 euros), eran horribles, no hacía nada y tenían el cerebro plano. Así que pensé: "Espera, lo diseñaré yo mismo".

Fadell, que poco después dejó Apple a los 40 años, estaba convencido de que su termostato debía construirse como un teléfono inteligente y debía poder controlarse desde uno. Quería que fuera lo suficientemente inteligente como para aprender su rutina y programarse con estos datos, o que se apagase automáticamente si él salía. Un termostato, pensó, podría hacer todo eso si fuera un pequeño ordenador conectado a Internet. Mientras planeaba las características y el diseño, Fadell empezó a pensar que su visión también resultaría atractiva a otros, aunque tuvieran casa más normales. Con unos 10 millones de termostatos vendidos en Estados Unidos anualmente, podía ser un negocio lucrativo. Y puesto que los termostatos suelen controlar la mitad de la energía  que se usa en los hogares estadounidenses, uno mejor diseñado podría lograr reducir significativamente el gasto energético. Buscó a Matt Rogers, un precoz joven de 27 años que en ese momento dirigía el desarrollo de software para el iPhone y consiguió que dejara Apple para cofundar Nest.

El instinto de Fadell resultó ser correcto. El primer modelo de Nest, un llamativo disco con borde de acero inoxidable y pantalla circular salió a la venta en octubre de 2011 y recibió una buenísima acogida. La industria del aire acondicionado, un sector tan poco emocionante como los termostatos que vende, se quedó asombrada por la frescura de las ideas que había detrás del aparato, que aprendía del comportamiento de su dueño y que se podía controlar a través de una depurada aplicación para móvil. La empresa presentó un segundo termostato más avanzado en octubre de 2012 y afirma que las ventas de ambos modelos están siendo muy buenas. El producto, que cuesta 225 dólares (unos 168 euros) ha ahorrado a sus dueños unos 225 millones de kilovatios-hora de electricidad, según cálculos de la empresa, lo que supone un ahorro de unos 29 millones de dólares (unos 21 millones de euros), calculado tomando  el precio medio de la energía en Estados Unidos. Esto sugiere que simplemente con un diseño inteligente y pericia informática, Nest puede estar teniendo un mayor impacto que otras start-ups de Silicon Valley que intentan cumplir la promesa de la "tecnología limpia". Ahora la empresa se prepara para lanzar otro producto. No se conocen demasiados detalles, pero parece que la "revelación" termostática de Fadell ha lanzado una campaña tecnológica que hará que todas las zonas de tu hogar sean más inteligentes.

Reprogramando

Fadell tiene la energía y la sonrisa pronta de un presentador de televisión, y una voz con el volumen permanentemente a tope. Rogers es más callado y se centra más en la técnica. Y los dos parecen pasárselo bomba soltando los detalles de lo que en el fondo es un interruptor de encendido y apagado. Entran atropellados en una sala de reuniones de las anodinas oficinas de Nest en Palo Alto como dos niños que llegan de jugar en el jardín, sin aliento, animados y terminándose las frases el uno al otro. Entre ambos han tenido un papel importante en la creación de dos de los productos tecnológicos más icónicos de la historia reciente, el iPod y el iPhone, aparatos notables no solo porque son útiles y modernos, sino porque presentaron ideas tecnológicas auténticamente nuevas.  Rogers y Fadell han hecho lo mismo en Nest, presentando un producto que es a la vez más fácil de usar y más potente que los que le precedieron. Ese enfoque ha servido para ayudarles a convertir el termostato, un producto que solían comprar e instalar los contratistas, en algo que la gente compra para sí misma en las mismas tiendas en las que compran aparatos como los teléfonos y las tabletas.

Durante medio siglo, la tecnología más avanzada del control energético doméstico ha sido el termostato programable. La teoría es que si la gente puede programar el encendido y apagado de sus sistemas de aire acondicionado, no tienen que malgastar energía haciendo que el sistema esté siempre encendido para asegurarse de que la casa estará a una temperatura agradable cuando se despiertan o vuelven del trabajo. Pero la industria del aire acondicionado ha hecho que los termostatos programables sean difíciles de usar, con mandos poco intuitivos, tapas, y pantallas abigarradas. Refiriéndose a "problemas de interfaz de usuario", la Agencia de Protección del Medio Ambiente de Estados Unidos retiró los termostatos programables de su programa de certificación energética en 2009. Hay estudios que demuestran que no son una forma fiable de ahorrar energía: de hecho, como mucha gente acaba encendiendo y apagando su sistemas manualmente, según Kamin Whitehouse, profesor de informática de la Universidad de Virginia (EE.UU.), es posible que  los termostatos programables hagan que la gente gaste más energía. "A la gente le resulta muy difícil programar los sistemas con precisión para que se adapten a su ritmo de vida", afirma.

Enfrentados a un problema de este tipo, muchos tecnólogos buscarían soluciones técnicas. Fadell y Rogers en cambio pensaron en simplificar el aparato. "Empezamos por el principio básico de que el 99, 9 por ciento del tiempo lo único que haces es subirlo o bajarlo", explica Fadell. "¿Cuál será por lo tanto la forma más sencilla? Un pomo o un disco". Funciones más complejas, como programar un horario, se pueden ejecutar más fácilmente a través de una aplicación móvil. Eso liberó a los diseñadores de la tarea de tener que encajar los numerosos botones que aparecen en otros termostatos programables. El Nest se convirtió en nada más que un cilindro compacto de acero inoxidable que se puede girar una vez fijado a la pared.

Fadell y Rogers se han asegurado de que en cada paso de la instalación y uso de un termostato Nest, descubras que los problemas potenciales ya se han resuelto. Cuando enganchas el aparato a una pared, no tienes que usar un taladro y anclajes de plástico para sujetar tornillos. Los ingenieros de Nest estudiaron todos los tornillos del mercado para inventar uno propio, con una espiral de rosca muy espaciada capaz de penetrar en la madera o una pared de pladur sin que se descomponga. El aparato recibe su energía chupando electricidad de los cables de control que lo conectan a tu sistema de aire acondicionado, un logro que hace que Rogers sonría ante la audacia de sus ingenieros. Sensores infrarrojos de largo y corto alcance permiten que el aparato se ilumine cuando te acercas y se apague cuando te alejas, y para decidir que eras tú y no el gato el que acaba de salir, lo que significa que hay que bajar la calefacción. Quizá el mayor testimonio de la inteligencia del termostato surge unos días después de instalarlo, cuando estiras la mano para ajustar la temperatura y te das cuenta de que se te ha adelantado al aprender de tus cambios anteriores. "Piensa en un termostato normal. Todo el mundo lo sube y lo baja un par de veces al día, eso es un patrón del que podemos aprender", explica Fadell. "En vez de cambiarlo 1.500 veces al año, hazlo 10 o 20 veces y el termostato Nest aprende de ello. 

Fadell es capaz de largar animados monólogos sobre productos que no cumplen con sus ideales, un aspecto de su personalidad que probablemente se viera potenciado por trabajar junto a Steve Jobs durante años. Pero también está abierto a aprender de los datos en bruto, recogidos por termostatos Nest, encuestas entre usuarios y un grupo de unos mil clientes cuyos termostatos sirven para probar nuevas características. Por ejemplo, los termostatos Nest solían pasar a un programa de ahorro energético por la mañana dos horas después de detectar que la actividad humana había cesado. Esperaban tanto tiempo por si acaso los habitantes volvían a casa pronto. Pero datos anónimos recogidos de los termostatos Nest revelaron que si salían por la mañana, la gente solía quedarse fuera bastante tiempo. Así que la empresa envió una actualización de software a todos los termostatos para que lo tuvieran en cuenta. Ahora los aparatos bajan la temperatura después de tan solo 30 minutos.

Esta receptividad a datos de los usuarios no es una cualidad habitual en la industria del aire acondicionado, que está dominada por unas pocas grandes empresas como Honeywell y Venstar, que venden a distribuidores y tiendas, no a los consumidores. Es más bien un método más habitual en las empresas de Silicon Valley, comprensible por el hecho de que Nest emplea a decenas de ingenieros que ayudaron a Apple a crear el iPod y el iPhone. Yoky Matsuoka, antiguo profesor de computación de Roger, ganador de un premio MacArthur, dirige el grupo de algoritmos de Nest. En consecuencia, si dibujaras el termostato Nest en un árbol evolucionario tecnológico, sería un brote de la rama del teléfono inteligente. Roger afirma que "Si desmontas un teléfono inteligente Samsung, contiene muchos de los mismos componentes". Otro parecido con el negocio de la computación móvil, donde los grandes jugadores están enzarzados en batallas sobre patentes en los tribunales, Honeywell ha denunciado a Nest por infracción de patente hace un año. "Son una de las empresas más grandes del mundo y se sienten amenazados por una start-up con 150 empleados", sostiene Rogers. "Es increíble".

Poder suave

Nest está siendo observado por investigadores en tecnologías limpias e inversores que creen que puede estar a la cabeza de una nueva ola de tecnologías capaces de reducir significativamente el consumo energético en los hogares, que representa el 10 por ciento del consumo energético anual de Estados Unidos. El gobierno dedica decenas de millones de dólares anuales a programas para reducir el uso energético en edificios residenciales. Pero muchas de las reformas de infraestructura en las casas, como el aislamiento y las ventanas aislantes cuestan miles de dólares por casa consiguen ahorros energéticos comparables a lo que generaría un termostato por muchísimo menos dinero, afirma Whitehouse.

Nest explica que un hogar que tenga su producto instalado ahorrará 173 dólares al año en gastos de electricidad y calefacción en comparación con una casa con un termostato sin programar, dependiendo del clima local y otros factores, lo que significa que se recupera la inversión en dos años. (Cuando se lance en Europa, el tiempo de recuperación de la inversión será significativamente más rápido porque la energía es más cara). La mayoría del ahorro deriva de la capacidad del sistema para detectar cuándo está vacía la casa y aprender las preferencias de su dueño. Pero Nest también ahorra energía averiguando cómo minimizar el uso del enfriador del aire acondicionado y maximizar el uso del ventilador. El programa asociado también entrena a la gente para que consuma menos energía: cuando cae el consumo, el usuario verá un icono de una hija verde en el termostato y sus interfaces móviles y en la web. Esa hoja no aparecerá si el consumo energético ha caído por un cambio en el tiempo. Y Net mueve la portería para que la gente tenga que reducir el consumo aún más para poder seguir viendo la hoja.

La capacidad de Nest para cambiar cómo consume energía la gente también resulta atractiva para las compañías eléctricas, porque el aparato puede servir para nivelar los picos de consumo. Con el tiempo, la conectividad del termostato podría permitir a las eléctricas introducir versiones más inteligentes de programas "de respuesta a la demanda" en los que los clientes consiguen un descuento a cambio de dejar que la compañía eléctrica ajuste su termostato en momentos de uso muy intensivo. Reliant, una compañía eléctrica del estado de Tejas, donde el consumo energético por el uso de aire acondicionado es muy importante, ha empezado a incluir un termostato Nest de forma gratuita con uno de sus planes de consumo.

Y está claro que la ingeniería bien pensada de Nest se podría aplicar en otras áreas del hogar, y sus fundadores reconocen que piensan construir algo más que termostatos. "Tenemos uno de los mejores equipos de la industria", afirma Rogers refiriéndose a Silicon Valley más que a la industria del aire acondicionado. "Están aquí para algo más que un único producto".

Pero Nest imita el secretismo extremo de Apple. Mi visita se limitó al sobria entrada y una sala de reuniones situada junto a la puerta porque, como dijo el director de comunicaciones, la empresa estaba "cerrada a cal y canto" mientras se desarrolla un nuevo producto. Al insistirle, Fadell rechazó la sugerencia de que lo lógico sería expandirse a la "automatización doméstica", productos que en la actualidad se venden a entusiastas y que permiten controlar a distancia los electrodomésticos e iluminación. "No estoy aquí para impresionar a los geeks", afirma, sino para hacer tecnología doméstica sencilla "que dé el mando a todos".

Lo único que queda claro sobre el futuro de Nest es que el termostato, por muy en serio que se lo hayan tomado, es solo un número de presentación. El iPod creado por Fadell en Apple fue el primero de una serie de productos que reinventaron la empresa, afirma Peter Nieh, quien ha dirigido la inversión del fondo de capital riesgo Lightspeed en Nest. "Después llegó el iPhone y mucho más. El termostato es el iPod. Es el principio".

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