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Un bebé se sienta en una playa de Tel Aviv durante un caluroso día de verano.

Energía

El calentamiento global actual ya está reduciendo las futuras capacidades de nuestros hijos

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Sufrir olas de calor e incluso temperaturas superiores a los 32º C durante el primer año de vida merman el desarrollo cognitivo de los más pequeños, lo que se asocia a una menor capacidad adquisitiva en su vida adulta, según un nuevo estudio publicado en 'Nature'

  • por James Temple | traducido por Teresa Woods
  • 07 Diciembre, 2017

Cada vez más investigaciones concluyen que el aumento de las temperaturas globales aumenta el riesgo de estrés térmico por calor y las insolaciones, disminuye la productividad y el rendimiento económico, aumenta la brecha económica global y la violencia (ver Guerras: el efecto oculto del cambio climático).

Ahora, un nuevo estudio realizado por investigadores de la Universidad de Stanford (EEUU), la Universidad de California en Berkeley (EEUU) y el Departamento del Tesoro de Estados Unidos sugiere que hasta los períodos cortos de calor extremo pueden tener consecuencias a largo plazo para los niños y su futuro financiero. En concreto, las olas de calor durante la primera infancia de una persona, incluido el período anterior al nacimiento, pueden afectar sus ingresos tres décadas después, según este trabajo, publicado el lunes en Proceedings of the National Academy of Sciences. Desde el momento de la concepción hasta el primer año de vida, cada día que las temperaturas superen los 32º C se asocia con una disminución del 0,1% de los ingresos medios a los 30 años.

Los investigadores no abordan directamente la complicada pregunta de cómo las altas temperaturas se traducen en menores ingresos. Se limitan a señalar que los fetos y los bebés son "especialmente sensibles a las altas temperaturas porque sus sistemas nerviosos termorreguladores y simpáticos no están completamente desarrollados". Estudios anteriores han relacionado las temperaturas extremas durante esta primera parte de la vida con una menor tasa de natalidad y una mayor mortalidad infantil. Se trata de campo de investigación emergente desarrollado en torno a lo que se conoce como "los orígenes del desarrollo en el paradigma de salud y enfermedad", que analiza el impacto que tienen las primeras crisis de salud en la edad adulta.

Hay varias vías formas en las temperaturas más altas en la infancia pueden reducir los ingresos en la edad adulta, como una capacidad cognitiva reducida, problemas de salud crónicos que aumenten el número de días de estudios o trabajo perdidos y efectos no cognitivos como la ambición, la asertividad y el autocontrol, según la coautora del estudio y profesora adjunta del departamento de Investigación y Políticas de Salud de la Universidad de Stanford, Maya Rossin-Slater.

El mayor riesgo es que el calentamiento global nos hará sufrir muchos más días con temperaturas medias por encia de los 32º C. Por ejemplo, un estudio de la ONU citado en la investigación estima que el condado medio de EEUU pasará de tener un día al año con temperaturas superiores a esa cifra a 43 días cada año en 2017.

Para los trabajadores que podrían llegar a ingresar 42.000 euros anuales, un solo día de calor extremo durante sus primeros 21 meses de vida reduciría su salario en casi 50 euros. Pero esos 43 días se traducirían en 2.150 euros menos cada año. Si se multiplica esa cantidad por el número de personas expuestas a tales eventos, el impacto económico derivado sería enorme. Una mayor proporción de ciudadanos que no logran alcanzar su máximo potencial de ingresos implica una menor productividad general y un rendimiento económico más bajo.

Todo eso se suma al impacto directo de las altas temperaturas en la economía, que principalmente se produce en forma de menor productividad, tanto de las personas como de la agricultura, según otras investigaciones. El cambio climático sin control podría reducir los ingresos globales medios en un 23% para 2100, y se cebaría en los países más pobres con un 75%, según una investigación del profesor de Políticas Públicas de la Universidad de California en Berkeley Solomon Hsiang y varios coautores, publicado en 2015 en la revista Nature. Notablemente, esa cifra ni siquiera tiene en cuenta los impactos económicos de desastres naturales como los huracanes y el aumento del nivel del mar.

En un correo electrónico a MIT Technology Review, Hsiang explica: "Sabemos que las altas temperaturas tienen muchas consecuencias negativas en la productividad económica actual. Este estudio demuestra que las altas temperaturas actuales también reducirán la productividad económica del futuro, al debilitar nuestra fuerza de trabajo".

La buena noticia, al menos para algunos países y grupos demográficos, es que el aire acondicionado elimina este efecto casi por completo, según el análisis de los autores de los datos del censo de EEUU que captan cómo la penetración del aire acondicionado aumentó en los condados de EEUU con el paso del tiempo. Pero eso podría aumentar aún más el impacto negativo de los países ricos sobre los más pobres del mundo.

"En los países pobres de climas cálidos que carecen de aire acondicionado, estos efectos podrían ser aún más dramáticos", señala Rossin-Slater.

El estudio exploró los resultados de 12 millones de personas nacidas en Estados Unidos entre 1969 y 1977, incorporando la información de ingresos disponible del programa Longitudinal Employer Household Dynamics de la Oficina del Censo de EE. UU.. Los investigadores intentaron aislar el impacto de la temperatura y controlar otras variables mediante datos meteorológicos diarios a "escala fina" e informaciones de nacimiento a nivel de condado. Hsiang concluye: "Este estudio deja muy claro cómo el cambio climático durante las próximas décadas puede afectar a nuestros nietos, incluso aunque las poblaciones en un futuro lejano descubran cómo enfriar las cosas".

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