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Energía

'Blockchain' podría evitar las ineficiencias y absurdeces que plagan la red de energía

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Venta directa entre consumidores, precios en tiempo real, abaratamiento de costes, menor despilfarro de energía durante la transmisión, apoyo a las renovables y lucha contra el fraude. Estos son todos los beneficios que la cadena de bloques podría aportar al sector

  • por Mike Orcutt | traducido por Patricia R. Guevara
  • 20 Octubre, 2017

En una red eléctrica, los electrones generados por el Sol, el viento y otras fuentes renovables de energía no se diferencian de los que proceden de los combustibles fósiles. Para mantener un registro de cuánta energía limpia se produce, los gobiernos de todo el mundo han creado sistemas basados ​​en certificados comercializables.

El problema es que la forma de gestionar esos certificados "apesta" y está lastrando la inversión en energía renovable. Así opina el experto en energía del Instituto de las Montañas Rocosas (EEUU) Jesse Morris, y afirma que un nuevo sistema basado en blockchain (o cadena de bloques, la tecnología central de Bitcoin y otras monedas digitales) podría solucionar el problema.

Hacer un seguimiento de los certificados de energía renovable es una de las docenas de aplicaciones potenciales de blockchain que podrían resolver los desafíos de la gestión de datos en el sector eléctrico, pero sin interrumpir el negocio, como de costumbre, dice Morris. No es el único que cree que, a largo plazo, la tecnología podría ayudar a transformar la arquitectura de la propia red.

Una cadena de bloques es un libro de registro compartido y cifrado que se mantiene mediante una red de ordenadores. Las máquinas verifican las transacciones; en el caso de Bitcoin, la transferencia de criptomonedas entre usuarios individuales. Cada usuario puede acceder al libro y no hay una única autoridad que lo controle (ver La utilidad de Bitcoin en el futuro es independiente de la moneda). Sus defensores sostienen que la tecnología podría ser especialmente prometedora en industrias donde las redes entre servicios y usuarios (productores de electricidad y consumidores conectados a través de la red, por ejemplo) dependen de conjuntos de datos compartidos.

Hoy en día, cuando una planta de energía renovable genera una unidad de electricidad, un medidor emite datos que se registran en una hoja de cálculo. La hoja de cálculo se envía a un proveedor de registro, donde los datos se introducen en un nuevo sistema y se crea un certificado. Un segundo grupo de intermediarios negocia entre compradores y vendedores de certificados, y otra parte los verifica después de la transacción.

Un sistema tan complicado como este aumenta los costes de transacción y deja un gran margen para errores de contabilidad que pueden variar desde errores honestos hasta un fraude total. La falta de transparencia también ahuyenta a mucha gente.

Pero, ¿qué pasaría si el medidor escribiera los datos directamente en una cadena de bloques? Que la mayoría de estos problemas desaparecerían de golpe, dice Morris.

Y eso es sólo el comienzo: muchos expertos en energía están convencidos de que la tecnología blockchain podría provocar una transformación fundamental de las redes energéticas modernas.

La mayor parte del sector eléctrico todavía se basa en plantas de energía masivas y centralizadas que generan energía que se envía a largas distancias por líneas de transmisión y distribución. Sin embargo, en los últimos años, un número creciente de generadores de energía y sistemas de almacenamiento "distribuidos" más pequeños, como paneles solares en el techo y baterías de vehículos eléctricos, se han estado conectando a la red (ver Alemania lanza un servicio de compra-venta de energía renovable para particulares).

Los propietarios de estos sistemas tienen que luchar para maximizar su valor porque el sistema es demasiado ineficiente, dice la cofundadora y presidenta de Power Ledger, Jemma Green. Su start-up afincada en Australia está desarrollando una plataforma basada en blockchain que permite a los productores comercializar energía de igual a igual con los consumidores. Por ejemplo, generalmente se necesitan entre 60 y 80 días para que un productor de electricidad reciba el pago. Con un sistema basado en una cadena de bloques, Green indica que los productores podrán recibir los pagos de inmediato, por lo que necesitan menos capital para comenzar y administrar un negocio de generación de energía.

En un sistema de este tipo, los vecinos podrían simplemente intercambiar energía entre sí, un proceso mucho más eficiente que tener primero que vender los electrones a la red eléctrica. Por ejemplo, Power Ledger ha probado un producto que puede convertir un edificio de apartamentos en una microrred basada en un sistema compartido de paneles solares y almacenamiento de baterías. Otra empresa, llamada LO3 Energy, estableció una microrred en un barrio de Brooklyn (EEUU).

Pero el sistema tradicional "aún no ha descubierto cómo lidiar" con el comercio local, dice Green. "¿Cuánto debe alguien pagar por usar una pequeña parte de la red?", se pregunta. En su opinión, la plataforma de su compañía (y la tecnología blockchain en general) pueden "añadir un nivel de sofisticación al mercado al permitir esas transacciones más granulares".

Para liberar el potencial de la tecnología de cadena de bloques en el sector energético, el equipo de Morris en RMI se ha unido a la start-up austriaca de cadena de bloques Grid Singularity para crear una nueva organización sin ánimo de lucro llamada Energy Web Foundation (EWF). A principios de este mes, la EWF lanzó su propia cadena de bloques, que según Morris, está "diseñada específicamente para el sector de la energía". Basada en Ethereum [ver La lenta muerte de Bitcoin a manos de sus rivales (aunque todas son iguales)], la red será una plataforma de prueba para casos de uso prometedores. Para validar las transacciones durante la prueba, EWF se apoyará en diez grandes compañías de energía que ya se han afiliado al proyecto.

El equipo comenzará con aplicaciones como el seguimiento de certificados de energía renovable. Sin embargo, a más largo plazo, Morris imagina un mundo en el que hogares y edificios estén equipados con un software que automáticamente venda y compre energía desde y hacia la red eléctrica, de acuerdo a los precios en tiempo real.

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